El peligro del contagio de coronavirus en espacios cerrados, la ventilación es clave

El diario New York Times listo un peligro que hasta ahora no teníamos tan presente sobre la transmisión del COVID-19 al hablar en espacios cerrados. Qué recaudos deben tomarse y qué factores inciden en la transmisión del virus, y por qué ventilar es fundamental

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Los expertos en el cuidado de la salud nos dicen a diario que debemos usar barbijos, máscaras, mantener una distancia social. También marcan que hay que lavarse las manos bastante seguido, y evitar aglomeraciones de gente, lo que en verdad nos quieren señalar es tratar de minimizar los riesgos de contagio.

Pero hay un dato básico y fundamental que NO se conoce: la cantidad de virus necesaria para provocar una infección y traspasar el sistema inmune. Una nota del New York Times trata de clarificarlo.

 

La dosis infecciosa del Coronavirus

Los científicos están investigando  a diferentes animales como hamsters y ratones, para evitar exponer a las personas a diferentes dosis del coronavirus. Porque no se sabe cuánta cantidad de virus es necesaria para infectar a una persona.

Los virus respiratorios comunes, como la influenza y otros coronavirus deberían dar alguna información acerca del COVID 19, pero los investigadores no encontraron mucha consistencia.

“La verdad es que realmente no sabemos”, dijo Angela Rasmussen, viróloga de la Universidad de Columbia en Nueva York. “No creo que podamos hacer nada mejor que una suposición educada” agregó al The New York Times.

Para el SARS la dosis infecciosa estimada es mucho menor que para el MERS en cantidad de partículas. Ambos son diferentes tipos de coronavirus.

El COVID 19, el que está alarmando al mundo en este 2020, es un coronavirus parecido al SARS, por lo tanto, la dosis infecciosa puede ser de cientos de partículas, explicó la médica Rasmussen.

La certeza es que las personas que se exponen a niveles más altos de patógenos, ya sea de influenza, VIH o SARS, tienden a tener síntomas más graves y pueden ser los que más contagien.

 

El peligro de contacto por superficies es menor de lo que se creía

Las personas pueden contraer la enfermedad al tocar una superficie contaminada y llevarse la mano a la nariz o la boca, pero esta forma no se cree que sea la forma más típica de contagio, según lo estudió  el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), según la nota citda.

“Está claro que uno no tiene que estar enfermo y toser y estornudar para que ocurra la transmisión”, dijo el Dr. Dan Barouch, un inmunólogo viral en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston al diario The New York Times.

 

Cuidado con los espacios cerrados

El virus COVID-19 se transmite por la vía aérea, ingresa por los ojos, nariz y boca. Estas mucosas reciben las micro gotículas de saliva de alguien que estornuda, tose, habla o respira, en orden decreciente. Cómo se esparcen estas gotas depende de la dinámica de fluídos del lugar, aerosoles y física pura. Ni que hablar cantar, como probó un estudio científico.

Las gotas más grandes son pesadas y flotan rápidamente, a menos que haya un viento o una explosión de aire acondicionado, y no pueden penetrar las máscaras quirúrgicas. Pero las gotas de menor tamaño, pueden estar en el aire durante horas.

 

Los tres factores que inciden sobre la transmisión del coronavirus

Tres factores parecen ser particularmente importantes para la transmisión del coronavirus en espacios cerrados, son estos:

 

1. Proximidad a la persona infectada

Cuanto más cerca se esté de la persona, hay más chances. Se trata de probabilidades, en donde estar a 10 metros seguramente reduzca las chances a menos del 1%, a 5 quizás el doble, 3, 2 metros, metro y medio de distancia social en orden logarítimico. Pero esto no es del todo claro.

Lo seguro es que cuanto más cerca mayor contacto y por ende mayor carga viral. En general, recomiendan la distancia de al menos dos metros de toda persona. Esto vale para compras o caminatas.

 

2. Flujo de aire

En un laboratorio, sin corrientes de aire, las partículas de saliva, microgotículas, decantan y caen al piso. Gravedad. Ahora bien, si el polvo flota, y esto lo sabemos porque cuando hay viento se nos mete el polvo del piso en los ojos, ¿Por qué no lo haría una gotícula microscópica de saliva?

 Las brisas, ni que hablar el viento, alteran la dinámica. Sin ir más lejos, hay partículas en suspensión en la atmósfera. Se llaman aerosoles. Es cierto que el virus no flota en el aire, no es airborne como se le dice en inglés, pero usa un sustrato (la saliva) para desplazarse.  Para leer más, ver este estudio científico.

 

3. Tiempo

A mayor tiempo de contacto con el virus, mayores chances. En esto también juega la transmisión de una persona infectada, el estadío de la enfermedad y demás.

Al parecer el tiempo promedio de incubación del virus es de unos 5 días desde el momento de contagio, con un máximo de 14 días. Al parecer, 4 días antes de la aparición de los síntomas la persona asintomática transmite el virus. Cuanto más tiempo estemos en contacto con esa persona, mayores chances de contagio.

Para prevenir el contagio, entonces, se torna clave algo más, ventilar los espacios cerrados, esto diluye la cantidad de virus presente en el aire.

 

Ventilar, ventilar, ventilar

Según un estudio científico, se muestra que una mejor ventilación de los espacios reduce sustancialmente el tiempo de exposición a las microgotículas de saliva presentes en el aire.
Este descubrimiento es relevante porque los espacios típicamente mal ventilados y densamente poblados, como el transporte público y hogares de ancianos, se han reportado como sitios de alta transmisión del virus a pesar del distanciamiento físico preventivo.
La persistencia de pequeñas gotas respiratorias en tales espacios mal ventilados podrían contribuir a la propagación de SARS-CoV-2. Por ende, hay que ventilar los espacios cerrados.
En el orden local, la ley de seguridad e higiene laboral describe mínimos de ventilación que debe haber en todo espacio de trabajo, incluyendo la cantidad de veces que debe rotar el aire según los metros cúbicos del lugar, temperatura, y demás. Se torna necesaria aplicarla y en su caso mejorarla en tiempos de pandemia, para elaborar protocolos.
Así por ejemplo, un ascensor o un baño público sin ventanas con alto tráfico peatonal es más riesgoso que un baño con ventana o un baño que rara vez se usa. Una breve conversación al aire libre con un vecino que usa barbijo es mucho más segura que cualquiera de esos escenarios, dice el New York Times.
Recientemente, investigadores holandeses utilizaron una boquilla especial para simular la expulsión de saliva y luego rastrearon su movimiento. Los científicos descubrieron que solo abrir una puerta o una ventana puede eliminar los riesgos. “Incluso un vientito hará algo”, dijo Daniel Bonn, físico de la Universidad de Amsterdam que dirigió el estudio.

En dos hospitales de Wuhan (China), se encontraron más partículas en aerosol, en baños sin ventilación que en habitaciones de pacientes con, por ejemplo, áreas públicas con gente abarrotada.

Además de evitar espacios interiores aglomerados y congestionados, lo más efectivo que las personas pueden hacer es usar barbijos o máscaras, dijeron todos los expertos. Incluso si los barbijos no lo protegen por completo de las gotas cargadas de virus, pueden reducir la cantidad que recibe y quizás reducirlo a la dosis infecciosa.

“Este no es un virus para el cual el lavado de manos parece que será suficiente”, dijo el Dr. Rabinowitz. “Tenemos que limitar las multitudes, tenemos que usar barbijos”.

 

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2 Comentarios
  1. Paula dice

    Hola, muy buena la nota. Sólo para ser más precisos, el nombre del virus es SARS-CoV-2 y la enfermedad es COVID 19 (como la diferencia entre HIV y SIDA). De hecho es LA covid 19. Pese a ser un acrónimo, puede o no ir en mayúsculas (como Unicef).
    Quizá esté bueno sugerir la ventilación de media hora por día y dos veces por día, como leí en algún documento de los españoles.

    1. Cynthia dice

      Que bueno que lo compartas, afortunadamente es información que hace un tiempo maneja la sociedad argentina de infectología. La forma más gráfica de explicarlo es que este virus se comporta como las pelotitas de telgopor. Si bien es un virus “pesado” el movimiento de la superficie en la que se encuentra hace que vuelva a levantarse, por eso no recomiendan usar aerosoles sobre lo que desinfectamos, sino trapos con agua lavandina o rociadores. Y por eso el contagio es tan alto en personal de salud porque generalmente el contagio se da en las habitaciones donde se quitan los EPP. Entonces es clave la ventilación de los espacios como dice la nota y que en la desinfección se intente no usar aerosoles sino trapos remojados y no sacudir la ropa u objetos a desinfectar.

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