La normativa sobre las criptomonedas en Argentina

Cuál es el marco regulatorio de los criptoactivos: su tratamiento por el Banco Central, la AFIP y la UIF

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Un sobrino tiene un tío rico, sin hijos. Este fallece. Se entera (el sobrino, no el tío) de que toda su fortuna está en criptomonedas y que la acaba de heredar.

Lo asaltan las dudas. ¿Debo esconderme de la justicia a partir de este momento? ¿Hay algún impuesto que me sacudirá y me exprimirá hasta la última gota de lo recibido?

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La no regulación del Bitcoin

Lo primero que hay que saber sobre Bitcoin y todos sus activos vinculados es que no existe una legislación general específica que hable sobre ellos en la Argentina.

Es un activo, un bien, que se usa como moneda de intercambio. ¿Es necesaria la regulación? Ese es uno de los debates.
“El marco genérico lo da el Código Civil y Comercial cuando indica qué se considera un bien que no es una cosa”, señala Daniel Rybnik, abogado, cofundador de la ONG Bitcoin Argentina.

“No hace falta más, de hecho, creo que hay más de lo que debería haber: dar un tratamiento particular a una forma particular de enviar mensajes, que eso es una criptomoneda, implicaría de alguna forma inmiscuirse en las acciones privadas de las personas, que son una zona de reserva ajena a cualquier tipo de regulación”, agrega.

Cecilia Danesi, abogada especializada en inteligencia artificial, trae a colación el artículo 958 donde se señala que “impera la autonomía de voluntad de las partes por la cual éstas son libres para celebrar un contrato y determinar su contenido dentro de los límites impuestos por la ley, el orden público, la moral y las buenas costumbres”.

“Menos regulación implica mayor protección a las comunicaciones, la privacidad y la libertad de expresión”, afirma Rybnik.

 

En torno de la legalidad del Bitcoin, la regulación de las criptomonedas en Argentina

Lo segundo que hay que saber es que las criptomonedas son perfectamente legales en el país. Se pueden comprar y vender libremente y la operación no es otra cosa que una transacción de un bien intangible.

Asumiendo que la operación subyacente sea lícita, claro. Pero esto es genérico a cualquier transacción.  Es decir, toda operación con criptomonedas debe ser legal, en el sentido de que no se pueden usar para ocultar bienes, evadir o hacer operaciones ilícitas. Esto es genérico al dinero en sí mismo, lo cual no lo torna “legal” o “ilegal” de por sí, sino que lleva a analizar cada operación.

Nos enfocamos en las tres entidades que vienen normando –de manera aislada, cada en base a su interés general- el tema: el Banco Central, la AFIP y la UIF –sí, la unidad que se ocupa de prevenir acciones de lavado de dinero.

 

Las Criptomonedas y el cepo

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) descartó en 2014 que el Bitcoin y el resto de las criptomonedas fuesen moneda de curso legal, “por no ser forzosa sino voluntaria y por no tener valor nominal como lo establece la ley”. Esto no quita que, aunque no tenga el estatus de moneda, sirve perfectamente como valor de pago.

En un momento de cepo e inflación, en el que llegar a un dólar equivale a escalar el Everest y en el que ahorrar en pesos puede ser como saltar desde su cumbre al vacío (con paracaídas tal vez), las criptomonedas se convierten en una alternativa de divisas más que sensual.

El mismo BCRA decidió darles entidad y mencionarlas específicamente por primera vez en una normativa a fines del año pasado en un marco no tan feliz: la Comunicación A 6823 del 31 de octubre de 2019 que endureció el cepo para la compra de divisas.

Allí, se dice que el pago para la adquisición de criptoactivos en sus diferentes modalidades debe contar previamente con conformidad del Banco Central y, al mismo tiempo, prohíbe su compra con tarjeta de crédito, débito o prepaga (onda Ualá).

 

Las Criptomonedas y la contabilidad

La demonización de las criptomonedas llegó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP): en 2015, el ente recaudador de impuestos lanzó un informe sobre el tema y ya en el prólogo las define como “un obstáculo hacia la transparencia fiscal internacional” y “una amenaza a los Estados”.

Sin embargo, a medida que crecen las operaciones –la Argentina está muy activa en términos de compraventa de Bitcoin- fue necesario encuadrarlas tanto en los balances contables como en las declaraciones de impuestos.

Hasta el momento, la Federación Argentina de Consejos Profesionales (FACPCE) no estableció un tratamiento específico para las criptomonedas en la contabilidad de las empresas.

Como se trata de bienes canjeables por activos o por efectivo, con valor de cambio, y que puede utilizarse para una actividad productiva, encuadraría en el activo de un balance dentro de los ítems “Caja y bancos” o “Inversiones”.

La valuación que se coloca, como ocurre con todos los activos que pueden generar pérdidas o ganancias a lo largo del ejercicio, a la cotización de plaza del día de cierre del balance.

 

Criptomonedas e impuesto a las ganancias

A la reforma tributaria de 2017 (que entró en vigencia en 2018) no se le escapó el tema de las criptomonedas y las sumó entre los elementos que tributan el impuesto a las ganancias.

Un detalle clave: las personas físicas que operen con ellas de manera esporádica no están alcanzados por el impuesto. Por ejemplo, el que recibió la herencia al principio de esta nota.  Ni siquiera paga si vende las criptomonedas y obtiene una ganancia (renta) por esa operación.

Tampoco pagaría el impuesto a las ganancias quien guarde criptomonedas como atesoramiento. Lo único, habría que analizar qué pasa con la diferencia de cambio, si es que eso genera una ganancia, sobre todo para los sujetos de la tercera categoría, por ejemplo, sociedades.

Distinto es si comienza a operarse de manera habitual: si esa misma persona que recibió la herencia vende las criptomonedas, gana unos pesos, le toma el gustito al asunto y empieza a comprar y vender a lo loco, sí debe empezar a ponerse.

Las empresas, a diferencia de las personas, pagan el impuesto aunque hayan hecho una sola operación. Un e-commerce de zapatos que cobra una venta en criptomonedas y luego la vende paga todo lo que le cabe en la ley (IVA, ingresos brutos y demás) y, agregado a eso, la alícuota correspondiente a ganancias por criptomonedas.

Por esto se lo llama “impuesto cedular”: porque si bien conforma el mismo impuesto a las ganancias del régimen general se calcula por separado.

La reglamentación de la ley tributaria que mencionamos, de diciembre de 2019, especifica que en el caso de ganancias de fuente argentina la alícuota del impuesto será del 15% por monedas digitales en pesos con cláusula de ajuste o en moneda extranjera o del 5% si es en pesos.

La base imponible (el valor sobre el que se calcula el impuesto) toma la diferencia entre el costo de compra y el de ventas, se le resta los gastos que se hayan hecho para la operación y también una “deducción especial”, que está prefijada y que varía de año a año.

Si la ganancia es de fuente extranjera, paga el 15% y no aplicarían, en principio, las deducciones especiales. De todas maneras, como siempre, hay que analizar cada operación en particular y su tratamiento tributario.

 

Criptomonedas y otros impuestos

Como bien inmaterial, las criptomonedas no están alcanzadas por el IVA ni por Bienes Personales (el artículo 21 de la ley exime los intangibles).

Las transacciones con Criptomonedas sí pagan Ingresos Brutos cuando la actividad que desarrolle la empresa esté gravada y existe habitualidad (recordemos que esto varía de provincia a provincia, pero más o menos el marco es similar en todas).

En otros casos, como el Impuesto a los Sellos y los Impuestos a Débitos y Créditos Bancarios, se paga de acuerdo al monto de la operación lo que corresponde por la ley, pero no específicamente por el uso de criptomonedas.

Por ejemplo, en el caso de impuestos de sellos se grava el instrumento o documento que torne exigible la operación, por ejemplo un contrato de compraventa de criptomonedas. Esto abarcaría incluso los instrumentos digitales. La sola transferencia, claro, no está gravada es similar a una transferencia bancaria en los que respecta a este punto.

Si se compra un local comercial en la Avenida Cabildo por 500.000 pesos (si alguien encuentra uno por ese dinero que avise…) y se celebra una escritura, el Impuesto a los Sellos correrá sobre esa cifra, independientemente de que se pague con pesos, dólares, Bitcoin o arroz en grano (basmati, por favor)

 

Criptomonedas y los exchanges (entidades o plataformas de cambio, depósito, etc.)

La Resolución General 4614/2019 de AFIP, de octubre de 2019, establece un régimen informativo mensual que deben cumplir (entre otros) las casas de cambio locales de criptomonedas.

Deben informar el nombre del titular de la cuenta, los montos operados y los saldos finales. Quedan excluidos cuando la transacción de un mismo sujeto no supera los 10.000 pesos.

Esto corre para “los sujetos que administren servicios de procesamiento de pagos a través de plataformas de gestión electrónica o digital, residentes o domiciliados en el país”, según el texto de la resolución.

 

Criptomonedas y normativa anti lavado de dinero

Con respecto a la UIF (Unidad de Información Financiera), en un comunicado reciente, la entidad observó “un incremento de las operaciones realizadas a través de activos virtuales”.

Se advirtió que “podrían estar siendo efectuadas por personas que pretenden soslayar los estándares internacionales y evitar el sistema preventivo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo”. Por eso, pide este organismo que se refuerce el seguimiento a las operaciones realizadas con estas divisas.

También recuerda que están obligadas a declarar sus operaciones con criptomoneda desde entidades financieras y casas de cambio, hasta casinos, operadores de bolsa, registros públicos, los que hacen compraventa de arte, joyas, filatelia o numismática, empresas de seguros, operadoras de tarjeta de crédito, empresas de caudales, escribanos públicos, despachantes de aduana y un largo etcétera listado en el artículo 20 de la ley 25.246.

“La UIF copia lo que hace el GAFI -Grupo de Acción Financiera Internacional- que responde a intereses de países desarrollados, por lo que es lógico que la vara en esas naciones sea más restrictiva para que no se vuelquen inversiones a países menos desarrollados”, dice Rybnik.

“Argentina debe tomar la delantera, dejar este modelo de copia y favorecer una economía que funcione libremente, sin tantas regulaciones”, concluye el abogado.

 

Regulación de las criptomonedas en Argentina

En resumen: la normativa está fragmentada, deja algunos puntos oscuros y queda mucho trabajo por delante. Pero una cosa está súper clara: las criptomonedas en sí son legales en Argentina, siempre que se usen para operaciones lícitas, registradas y que en su caso se tribute.

Como siempre, este artículo pretende arrojar algo de luz sobre el tema y dar un marco legal para quien quiera intercambiar Bitcoins u otros criptoactivos. Como siempre es un artículo informativo o educativo y cada transacción debe analizarse en particular con un colega abogado/a.

Es posible que en el futuro la normativa se refuerce, y se acentúen algunos puntos. Ante la falta de prohibición, rige el principio constitucional de libertad.

 


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Con la colaboración de Walter Duer

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