Novedades del derecho y las leyes argentinas para el ciudadano

Impuestos provisorios que se fueron prorrogando

Un recuento de algunos impuestos de emergencia que se extendieron de manera indefinida, derecho tributario

Por Fernando Trucco, miembro de Lógica.

Provisorio para siempre

¿Cuántas veces una solución de emergencia, provisoria, quedó permanente? Ese parche que se coloca hasta la reparación definitiva; ese gancho que sostiene de manera precaria lo que debería estar fijado con solidez. Pues bien, los impuestos no son la excepción.

Casi cualquier persona en zapatillas, en épocas de vacas flacas, empieza a recortar gastos. Si está en sus posibilidades, además, busca generar una nueva fuente genuina de ingresos. Pero el Estado funciona con otra dinámica. “En caso de emergencia, cree un nuevo impuesto” diría el cartel.

Revisando algunos de los tributos que más impacto tienen sobre la población, tenemos cinco que, como se diría entre amigos, arrancaron como joda pero terminaron quedando. Vamos con la lista:

Impuesto a las Ganancias

Es tal vez el que está más en el candelero en estos tiempos. Surgió por decreto como Impuesto a los Réditos durante el primer gobierno de facto de nuestra historia, en 1932, luego refrendado por el Congreso. Regiría desde el 1° de enero de 1932 hasta el 31 de diciembre de 1934, pero ya sabemos que la historia fue otra. En el ’73 se le agregó la cuarta categoría (trabajadores en relación de dependencia), y la idea que “paguen los que más ganan” se fue diluyendo con años de inflación, durante los cuales los funcionarios de turno debieron actualizar tablas y mínimos no imponibles.

A fines de 2023 prácticamente se eliminó la cuarta categoría, y ahora está esperando para volver a entrar a la cancha. En rigor de verdad, es uno de los impuestos más progresivos y utilizados en el mundo, pero eso ya es tema para otro debate.

Impuesto al Valor Agregado

El IVA nació en 1973, reemplazando a un impuesto nacional (impuesto a las ventas) y a otro provincial (sobre las actividades lucrativas). Arrancó con una alícuota general del 13%, y muchos productos (alimentos, por ejemplo) estaban exentos. Eran pocos los que pagaban el 21%. Durante la presidencia de Raúl Alfonsín se unifica en 18%. Carlos Menem, su sucesor, lo llevó al 21 como “medida transitoria” desde 1995. El IVA al 21% ya es mayor de edad.

Impuesto a los Débitos y Créditos

Conocido como Impuesto al Cheque, surgió con la crisis de los últimos meses de la convertibilidad. El articulado de la ley que lo estableció incluye dos de los conceptos favoritos a la hora de crear un impuesto: la temporalidad y la emergencia. El artículo 3 afectaba lo recaudado por este gravamen a un “fondo de Emergencia Pública” que, entre otros objetivos, debía recuperar la competitividad de la economía, fundamentalmente PyMEs. La vigencia era hasta el 31 de diciembre de 2002. Más de dos décadas más tarde, lo que se discute es si se coparticipa o no.

Bienes Personales

Otro tributo parido en épocas de crisis. Aprobado en 1991, se suponía que duraría nueve años. Su mera existencia es uno de los reflejos de la voracidad fiscal argentina (y de la falta de reacción por parte de los contribuyentes ante el avance del fisco). Se superpone con otros impuestos subnacionales, como las patentes, el inmobiliario y la herencia, e incluso con el aporte “solidario” de 2020.

Retenciones: de los cinco impuestos de la lista, es definitivamente el decano. Sus orígenes se remontan a la presidencia de Bartolomé Mitre, en 1862. Década tras década hubo toda clase de idas y vueltas. Siempre fueron uno de los recursos a los que se recurrió en épocas de crisis, y la de 2002 no fue la excepción. En febrero de ese año las retenciones regresaron al esquema tributario con fuerza.

En 2008 la situación explotó con la implementación de las retenciones móviles y el voto no positivo. A partir de 2015 comenzaron algunas reducciones, pero en 2018 –otra vez crisis- se invirtió el rumbo y la baja de alícuotas quedó suspendida “temporalmente” hasta diciembre de 2019. Spoiler: las retenciones volvieron a subir.

Este breve recuento no busca ir sobre la justificación o no de cada impuesto. Es solamente una muestra de que no existen los impuestos temporales, y que crear un gravamen debería ser la última opción, nunca la primera. “Emergencia”, “crisis” y “excepcional” son anzuelos para pescar cuando los números no cierran.

No sería de extrañar que cuando metieron a la rana a la olla, le hayan dicho “tranquila, vamos a subir la temperatura del agua solamente un rato”.

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