La avena

Los beneficios de este cereal en la dieta y para la salud

La avena (Avena sativa) es un cereal rico, y también rico en proteínas de alto valor biológico, grasas y un gran número de vitaminas y minerales.

“Se la puede usar como reemplazo de harinas refinadas, es más saludable. Tiene un mayor aporte de fibra. Y es útil para dar saciedad y regularizar mivimiento intestinal”, explica la licenciada en nutricinó Ana Szifrón.
“Tiene igual aporte calórico que la harina común”, agrega.

Según el código alimentario, con la denominación de Avena arrollada, rollada o aplastada (Rolled oats), se entiende el producto obtenido a partir de los granos limpios, libres de tegumentos de la Avena sativa L, que han sido sometidos a un tratamiento térmico que asegura la inactivación de la enzima (Método AACC). Esta no debe contener más de 12,0% de agua a 100-105°C, ni más de 2,7% de fibra bruta, y de 2,5% de cenizas a 500-550°C. Proteínas Mín 13%” (artículo 655 (Res 101 del 22/02/1993).

Además de tener ácido linoleico, contiene calcio, zinc, cobre, fósforo, hierro, magnesio, potasio, sodio; vitaminas del grupo B, como B1 y la B6, y vitamina K, vitamina E y una buena cantidad de fibras, que no son nutrientes pero contribuyen al buen funcionamiento intestinal.

La avena ( ha recibido una atención considerable por su alto contenido de fibras dietéticas, fitoquímicos y valor nutricional. Se cree que el consumo de avena posee diversos beneficios para la salud como propiedades hipocolesterolemiantes y anticancerosas.

Debido a su alto valor nutricional, los productos alimenticios a base de avena como panes, bizcochos, galletas, bebidas probióticas, cereales para el desayuno, copos y alimentos para bebés están ganando cada vez mayor atención.

 

La avena y la salud

Los estudios científicos revelan que la avena posee efectos beneficiosos para la salud contra los problemas gastrointestinales (Anderson y Bridges 1993; Wrick 1993, 1994; Stark y Madar 1994), e incluso podría tener efectos anticancerosos (Oku 1994; Salminen et al. 1998; Gallaher 2000).

El consumo de avena en la dieta humana se ha incrementado debido a los beneficios para la salud asociados con las fibras dietéticas, como el β-glucano, la proteína funcional, los componentes de lípidos y almidón y los fitoquímicos presentes en el grano de avena.

La avena también contiene una variada gama de compuestos fenólicos que incluyen conjugados de glicerol ligados a éster (Gray et al.2002), conjugados de alquilo ligados a éster (Daniels y Martin 1967), glicéridos ligados a éter y éster (Collins 1986), ácidos antranílicos y avenantramidas (AVA) (Dimberg et al. 1993). Estos compuestos poseen un alto nivel de actividad antioxidante.

Estos antioxidantes se concentran en la capa exterior del grano en la fracción de salvado del grano de avena. Los beneficios nutricionales de la avena han atraído la atención de investigadores de todo el mundo y han dado lugar a un mayor interés de la industria alimentaria por utilizar la avena como ingrediente alimentario en varios productos alimenticios, incluidos los alimentos para lactantes (Del Valle et al.1981), pan (Zhang et al.1998). ), leche de avena (Onning et al. 1999), bebidas (Gupta et al. 2010), cereales para el desayuno (Ryan et al. 2011) y galletas (Ballabio et al. 2011). (fuente).

Obviamente esto depende de cada persona, y por ende esta nota no es un consejo nutricional, sino de interés general que debería disparar una consulta con él o la médica/o nutricionista.

 

La avena y el peso corporal

La obesidad está asociada con una gran diversidad de enfermedades, incluida la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Nuestro informe reciente sugirió que la avena, rica en beta-glucano, tenía un efecto regulador metabólico y protector del hígado en un modelo animal.

En este estudio, realizamos un ensayo clínico para confirmar aún más el efecto de la avena. Los sujetos con un IMC ≥ 27 y entre 18 y 65 años se dividieron aleatoriamente en un grupo de control (n = 18) y un grupo tratado con avena (n = 16), que tomaron un cereal de avena que contenía placebo o beta glucano, respectivamente, durante 12 semanas.

Nuestros datos mostraron que el consumo de avena redujo el peso corporal, el IMC, la grasa corporal y la relación cintura-cadera.

Los perfiles de función hepática, incluida la AST, pero especialmente la ALT, fueron recursos útiles para ayudar en la evaluación del hígado, ya que ambos mostraron disminuciones en pacientes con consumo de avena.

Sin embargo, los cambios anatómicos aún no se observaron mediante análisis de imágenes ultrasónicas. La ingestión de avena fue bien tolerada y no hubo efectos adversos durante el ensayo.

En conclusión, el consumo de avena redujo la obesidad, la grasa abdominal y mejoró los perfiles de lípidos y las funciones hepáticas. Tomado como un suplemento diario, la avena podría actuar como una terapia adyuvante para los trastornos metabólicos.(fuente).

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