Se prohíbe llamar “salame” si el embutido no tiene carne

Un juzgado entendió que si el producto es vegetariano, por más que tenga forma de salame, no puede venderse con esa denominación, para evitar confusiones al consumidor

Una empresa vendía un producto vegetal que llamó “salami” vegetariano, precisamente por carecer de carne pero imitar su sabor y forma. La multaron por omitir rotularlo con la denominación apropiada. La empresa se defendió y apeló la sanción pero fue confirmada.

La empresa argumentó que  se la sanciona a la empresa por utilizar la denominación de venta “salami” cuando la denominación del producto es “embutido vegetariano – embotit vegetarià salami”, lo que es conforme con el artículo 17 del Reglamento (UE) 1169/2011 (LA LEY 21600/2011), sin que induzca a error al consumidor al describirse el producto y sin que se emplee la denominación para hacer creer al consumidor que se trata de un producto cárnico cuando, además, el consumidor al que se dirige el producto pretende evitar, precisamente, el consumo cárnico.

Ahora, el Juzgado Contencioso Administrativo de Palma de Mallorca ha emitido una sentencia que se ha dado a conocer ahora por la que se sanciona a una empresa por el uso del término de venta “salami” para un producto cuya denominación es “embutido vegetariano.

Según el tribunal, exista una contradicción que supone definir como “salami” un producto que es vegetariano y que carece de carne. Precisamente esa es la conducta tipificada y castigada en el procedimiento administrativo que se revisa: el emplear un término de uso social admitido como es el de “embutido” o el de “salami” para describir aquello que no lo es.

En la sentencia se remarca que emplear tales términos cuando el contenido carece de los elementos esenciales que lo integran conforme la regulación expuesta está incluido en el tipo sancionador aplicado, sin que se haga necesario, ni sea conforme a derecho, el utilizar terminología propia del uso social y referida a la carne para identificar productos que, por definición, carecen de la misma, infringiendo las condiciones establecidas para tales productos conforme la Ley 1/1999.

Para el juzgado, la postura de la empresa implica una contradicción que supone definir como “salami” un producto que es vegetariano y que carece de carne. Por eso, considera prohibido emplear un término de uso social admitido como es el de “embutido” o el de “salami” para describir aquello que no lo es.

 

Las definiciones del real decreto sobre los embutidos y salamines

Es que por Real Decreto de España 474/2014 se entiende por “salami” a la mezcla de carnes, tocino o grasa, finamente picada, salpicado de manchitas rojas y blancas, estas inferiores a 3 mm, embutida, curada-madurada y opcionalmente ahumada en forma de vela, más o menos regular u ovalada, cuyo aspecto externo será más o menos liso y presentación al corte diferenciación neta entre carnes y tocino, de olor y sabor característicos.

La norma define al “embutido” como la operación de introducción de un derivado cárnico en una tripa natural o en una envoltura artificial dando lugar a un embutido.

Por otro lado, la normativa define a los “Salchichones: como los embutidos elaborados con carnes y grasa, generalmente de cerdo, aunque también pueden ser elaborados con carnes y grasa de otros animales, con un grado de picado, grueso o fino, sometidos a un proceso de salazón.

Se les añade pimienta como ingrediente caracterizante, aunque se les puede añadir otras especias, condimentos,
ingredientes y aditivos. Son amasados y embutidos en tripas naturales o envolturas artificiales y sometidos a un proceso de curado-madurado, acompañado o no de fermentación, y opcionalmente ahumados, lo que les proporciona un aroma y sabor típicos. Pertenece a este grupo, sin carácter limitativo, el salchichón, el fuet, el Salchichón de Málaga y el salami.

Esta normativa también tiene apoyo en el Reglamento (UE) 1169/2011 que protege las denominaciones, para que el consumidor tenga información veraz obre lo que consume.

En Argentina, el código alimentario contiene definiciones similares. Por ende, la solución debería ser igual. Desde ya que está permitido vender el producto, pero no con esa denominación.

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