Incendios en Corrientes: 4 cosas que podemos hacer

Ante el desastre ambiental, cuatro aspectos prácticos para ayudar a la provincia ante los graves incendios. Herramientas por el derecho a un ambiente sano

Por Guillermo Chas

La Provincia de Corrientes está viviendo una situación catastrófica y ha sido declarada zona de desastre ecológico y ambiental. En poco más de un mes, los incendios pasaron de afectar 80.000 hectáreas a más de 800.000. Cada día la superficie incinerada equivale al tamaño de la Ciudad de Buenos Aires.

Compartimos cuatro cosas concretas que podemos hacer para colaborar, según nuestras posibilidades, ante estos estragos.

1. Colaborar con los bomberos, brigadistas y voluntarios (ojo con las estafas)

Dada la magnitud de la catástrofe y el estado de la situación que aún no puede ser controlada, los recursos humanos y económicos destinados a combatir el fuego comienzan a agotarse a pesar de que el voraz enemigo sigue ganando posiciones.

En los últimos días comenzaron a realizarse colectas, sorteos y donaciones para poder contribuir en especie o con dinero a solventar las necesidades de quienes se encuentran al frente de la lucha contra los incendios.

Hoy es muy sencillo realizar un aporte. Se abrieron numerosos espacios físicos en distintos puntos del país para recibir donaciones y los avances de la tecnología permiten que podamos enviar dinero demostrando una vez más el poder del crowdfunding (muchas donaciones pequeñas se convierten rápidamente en un monto importante).

En este contexto, hay que estar alerta de no ser víctima de una estafa (delito previsto en el Artículo 172 del Código Penal en el cual una persona, mediante algún tipo de engaño, obtiene un beneficio patrimonial a costa del damnificado).

No debe ignorarse que los cibercriminales no tienen ningún tipo de escrúpulos y abusan de la buena fe de la gente que se encuentra sensibilizada: así, el dinero no llega a donde realmente se necesita y termina en manos de delincuentes.

Algunos consejos para evitarlo y asegurar que tu contribución llegue a buen puerto:
Donar a entidades o personas reconocidas (por ejemplo, instituciones oficiales o a influencers con gran alcance que ya hayan hecho este tipo de acciones previamente, como el caso de Santi Maratea).
Chequear que los CBU a los que se envía dinero pertenezcan al organismo que dice ser quien pide la donación (el sistema muestra quién es el destinatario).

Si las donaciones se piden por redes sociales, revisar que las cuentas estén verificadas o, si no lo están, investigar que efectivamente sean de quienes dicen ser.

2. No prender fuego (además de ser obvio, es un delito)

Muchos de los focos ígneos son consecuencia inmediata o mediata del accionar del hombre: no solo los incendios intencionales (que pueden ser por el mero acto de dañar o con otras finalidades como el desmalezamiento de campos o la quema de residuos en zonas rurales) nacen de los actos del ser humano, lo mismo pasa con incendios accidentales (tirar colillas de cigarrillos encendidas o arrojar latas vacías que se calientan al rayo del sol son conductas propicias para dar origen a un incendio no intencional).

La recomendación, en este punto, es muy sencilla: no prender fuego por ningún motivo y bajo ningún concepto, además de ser muy cuidadoso con todo acto que pueda terminar ocasionando un incendio. Según se informó recientemente, la quema de los Esteros del Iberá habría comenzado por algo tan ínfimo como una chispa que saltó de un tractor.

El incendio también es un delito penal, que se castiga con penas que pueden llegar a los 10 años de prisión si es intencional (en la jerga legal, incendio doloso). La pena es menos grave si el delito es por negligencia o falta de cuidado (en términos jurídicos, incendio culposo), pero igualmente conlleva una sanción.

En este contexto, quien ocasione un fuego puede quedar sometido a un proceso judicial y, por el monto de la pena, no podría acceder al beneficio de la suspensión del juicio a prueba o probation en tanto que la condena podría ser de cumplimiento efectivo sin admitir ejecución condicional, es decir, terminar en la cárcel.

3. Denunciar los incendios (a los Bomberos y a la Policía)

En caso de ver un incendio, por más pequeño e incipiente que sea, y aunque no esté cerca de una zona habitada o forestada, es fundamental dar aviso a las autoridades para evitar que pase a mayores ya que el fuego avanza con gran voracidad y rápidamente puede convertirse en un estrago de enormes dimensiones.

Lo ideal es dar aviso a los Bomberos (a través del número telefónico 100) y también a la Policía (llamando al 101 o 911, según la localidad) para que puedan iniciarse las investigaciones y dar con los responsables. También se puede hacer la denuncia de manera presencial en el cuartel, comisaría y/o fiscalía más cercana, pero suele ser más rápido y conveniente hacerlo por teléfono.

Uno de los grandes problemas detrás de los incendios es la impunidad con la que se mueven quienes los ocasionan, ya que no suelen ser identificados y, ante la falta de investigación y sanción, no se genera un temor suficiente para que los malintencionados piensen dos veces antes de actuar.

4. Si ves algo, decí algo (ser testigo siempre es útil)

Si presenciaste un incendio y la denuncia ya estaba hecha, o si sos consultado por las autoridades policiales o judiciales que tienen a su cargo la investigación de un delito de incendio, es fundamental que hagas tu aporte.

Ser testigo es una obligación pero muchas veces el desconocimiento o el miedo a represalias o problemas lleva a que una persona no hable, perdiendo pruebas que pueden ser fundamentales para responsabilizar a los culpables.

Debe recordarse que no solo presentarse a declarar es obligatorio, también lo es decir la verdad y eso incluye no ocultar ni omitir información de la que se tenga conocimiento.

 

Donaciones a Corrientes, cómo ayudar


* Colaboración de Guillermo Chas, abogado y consultor radicado en la Provincia de Corrientes.

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