¿Qué hay detrás de los incendios en Corrientes?

El periodista experto en temas de medio ambiente Fermín Koop reseña el contexto de los incendios en el litoral y las herramientas legislativas y de diversa índole para prevenir remediar el daño al ecosistema

Por Fermín Koop

Una sequía récord que afecta a toda América del Sur, falta de recursos para resolver la emergencia y la acelerada crisis climática marcan a la provincia, ya con casi el 10% de su territorio afectado por incendios y a la espera de la lluvia.

Los incendios forestales se han expandido agresivamente por la provincia de Corrientes en las últimas semanas, arrasando con cientos de miles de hectáreas y causando un severo impacto en la biodiversidad de la zona. El fenómeno no es nuevo y forma parte de una expansión de los incendios forestales a nivel global por una combinación de factores.

Ya se quemaron más de 800.000 hectáreas en la provincia de Corrientes, lo que representa casi el 10% de la provincia. De acuerdo a investigadores del INTA, los territorios pertenecen a esteros, malezales, valles aluviales, bosques nativos y bosques cultivados, ya que parte de la actividad económica de la provincia es la forestación.

Carpinchos, zorros, yacarés, monos, lobitos de río, osos hormigueros y distintas especies de anfibios son algunos de los animales más afectados por los incendios, expuestos a intoxicación por el humo, quemaduras o a ser atropellados a escapar del fuego.  Se habla de pérdidas “incalculables” a la biodiversidad de la zona, especialmente en el Iberá.

El 40% de la superficie del Parque Nacional del Iberá, hogar de humedales, pastizales y bosques nativos, ha quedado expuesto a los incendios forestales. El parque es un enclave natural en donde conviven más de 4.000 especies de flora y fauna silvestres.

Ya se ha anunciado un programa de 400 millones de pesos para su reconstrucción por
parte del gobierno de Corrientes.

El detrás de los incendios

La sequía generalizada, las altas temperaturas y el viento son factores decisivos para la propagación de las llamas en Corrientes, más allá de las quemas intencionales.

De acuerdo al INTA, actualmente más del 95% de incendios son provocados por la actividad humana. De hecho, ya hay más de 70 causas judiciales para investigar la posible intencionalidad detrás de los incendios.

Brasil, Argentina y Paraguay atraviesan un prolongado período de sequía y de bajante de sus principales ríos que componen la cuenca del Plata. La región del Litoral registra lluvias debajo de lo normal hace dos años, especialmente en el verano, sin señales que la situación mejore, de acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional. Ello ha sido un
gran impulsor de los incendios.

Tanto el gobierno nacional como los gobiernos provinciales cuentan con un sistema de monitoreo de las condiciones para que se produzcan fuegos, estableciendo zonas con riesgo de incendios.

Sin embargo, la situación no parece haberse previsto, en medio de cruces políticos entre el Ministerio de Ambiente y el gobierno de Corrientes sobre quién es responsable.

Mientras tanto, miles de voluntarios, organizados como bomberos o simplemente autoconvocados por la emergencia, combaten los incendios a pesar de sus escasos recursos y falta de apoyo de ambos gobiernos. El influencer Santiago

Maratea buscó revertir parte de la situación con una colecta millonaria para apoyar a los voluntarios,
que superó los 100 millones de pesos.

Los incendios en Corrientes no son un hecho aislado y forman parte de una crisis de incendios forestales a nivel global impulsada por el cambio climático y el cambio de uso del suelo. Naciones Unidas espera que los incendios forestales se tripliquen de cara al 2050 de seguir aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo a un reciente informe.

La necesaria Ley de Humedales

Los incendios en Corrientes reimpulsaron la discusión sobre la necesidad de contar con una Ley de Humedales en Argentina. Si bien algunos humedales del país fueron declarados sitios Ramsar (una categoría de protección internacional), faltan políticas nacionales de conservación que acompañen y fortalezcan a estos ecosistemas,
sostienen especialistas.

Los humedales ocupan más del 20% del territorio de Argentina (unos 600.000 kilómetros cuadrados). Son importantes reservorios de agua dulce, actúan como filtros depuradores y sirven para amortiguar el impacto de la lluvia.

Por si fuera poco, además almacenan más dióxido de carbono que el resto de los ecosistemas, por lo que tienen un rol central en la crisis climática.

Gracias al impulso de la sociedad civil, a fines de 2020 se acordó avanzar con un proyecto de ley para proteger a los humedales, en medio de una decena de proyectos que circularon por el Congreso.

Sin embargo, el texto se vio bloqueado por intereses económicos hasta finalmente perder estado parlamentario. Hace 10 años que se debate el tema en el Congreso.

Desde el gobierno nacional se comprometieron a presentar un nuevo proyecto de ley en la apertura de las sesiones legislativas el próximo mes.

La decisión de volver a foja cero fue cuestionada por organizaciones de la sociedad civil, cuyos esfuerzos han permitido contar con un texto consensuado por las fuerzas políticas. Sin ley, no hay
política de protección de humedales, sostienen.

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