Los Walton y el arte de no perder lo que se construyó

Derecho a la planificación patrimonial en una empresa familiar

Por Martín Litwak

En 1953, Sam Walton, conocido por haber fundado la mayor cadena de tiendas minoristas del mundo,
hizo algo que en ese momento casi nadie notó: creó Walton Enterprises y transfirió el 20% de las
acciones a un trust para cada uno de sus cinco hijos, conservando el 20% restante para él y su esposa.

Todavía no era un empresario exitoso. Pero Sam ya pensaba cómo proteger lo que iba a construir.
Eso es planificación patrimonial. No el resultado, sino la decisión temprana. La estructura antes de que
el patrimonio justifique, en apariencia, el costo de armarla.

Hoy, los Walton son una de las familias más ricas de los Estados Unidos, con un patrimonio que supera
los US$200.000 millones. Y la pregunta relevante no es cómo llegaron ahí, sino por qué siguen ahí, cuatro
generaciones después, sin que el patrimonio se haya fragmentado, diluido ni evaporado.

La respuesta tiene nombre y apellido. O, mejor dicho, tiene varios instrumentos con nombre técnico.

Trust irrevocable

1) El primero es el dynasty trust irrevocable. A diferencia de un trust convencional, el dynasty trust
está diseñado para durar décadas sin que los activos queden sujetos al impuesto al patrimonio
en cada transferencia generacional.

Los Walton lo usaron y, la estructura es tan sólida que, según documentó Bloomberg, ninguno de los múltiples divorcios entre herederos Walton logró sacar ni una acción del trust.

Fideicomiso

2) El segundo instrumento es el Charitable Lead Annuity Trust, o “CLAT” —conocido también como
el “Jackie O. Trust” por su uso pionero en la planificación patrimonial de la familia Kennedy: el
donante transfiere activos a un fideicomiso irrevocable que, durante un plazo definido, paga una
anualidad fija a una o más organizaciones benéficas elegidas por él.

Al vencimiento del plazo, los activos remanentes —más toda la apreciación acumulada durante
ese período— se transfieren a los herederos. El donante pierde el control sobre los activos desde
el momento en que los aporta, pero a cambio obtiene una deducción fiscal por la contribución
caritativa y logra que una porción significativa de su patrimonio llegue a la siguiente generación
con una carga impositiva sustancialmente reducida.

La eficiencia del instrumento depende en buena medida de las tasas de interés de referencia:
cuanto más bajas, mayor será el arbitraje. En el CLAT que los Walton constituyeron en 2003,
Bloomberg estimó que más de US$2.000 millones llegarían a los herederos libres de impuesto.

Dos mil millones. Libres de impuesto. Legalmente

3) El tercer instrumento es lo que hoy se conoce en el mundo de la planificación patrimonial como
el “Walton GRAT”: a través de un Grantor Retained Annuity Trust —Fideicomiso de Anualidad
Retenida por el Otorgante— el otorgante transfiere activos, típicamente acciones con alto
potencial de apreciación, a un fideicomiso irrevocable. Durante un plazo definido, el fideicomiso
le devuelve al otorgante una anualidad fija.

Al vencimiento, si el otorgante sigue vivo, los activos remanentes —es decir, toda la apreciación por encima de la tasa de interés que fija el IRS  llamada hurdle rate— se transfieren a los beneficiarios sin costo fiscal. Es, en esencia, un
congelamiento patrimonial: el dueño original cede la valorización futura del activo sin consumir su exención del impuesto sobre donaciones de por vida.

Si el activo se aprecia por encima del hurdle rate, los herederos reciben esa diferencia sin
impuesto. Si no lo hace, los activos vuelven al otorgante. El único riesgo real es el de mortalidad:
si el otorgante muere durante el plazo del GRAT, los activos se reincorporan al patrimonio
imponible, neutralizando el beneficio.

En 1998, los Walton refinaron esta estructura con GRATs de plazo muy corto —a veces de apenas
dos años— diseñados para capturar la apreciación de las acciones de Walmart en ventanas
específicas de crecimiento.

El mecanismo resultó tan eficiente que el IRS intentó bloquearlo durante años. En 2000, el Congreso cerró parcialmente la ventana. Pero los Walton ya habían pasado por ella, y la técnica que lleva su nombre sigue siendo hoy uno de los instrumentos más imitados por familias de alto patrimonio en todo el mundo.

Gestión, gestión, gestión

4) El cuarto elemento es Walton Enterprises, el single family office que gestiona todo el ecosistema.
Con sede en Bentonville, Arkansas, administra más de US$200.000 millones en activos, coordina
la red de trusts y holdings, y funciona como la columna vertebral de la gobernanza familiar. No es
un banco. No vende productos. No tiene conflictos de interés. Existe para una sola cosa: que la
riqueza de los Walton siga siendo riqueza de los Walton.

¿Qué se puede aprender de todo esto? Planificar

1) La planificación patrimonial no es para cuando ya se es rico. Sam Walton armó su estructura
cuando Walmart era una cadena regional de descuento. La decisión temprana es la que marca la
diferencia, porque los instrumentos más poderosos —el dynasty trust, el GRAT, el CLAT—
requieren tiempo para funcionar. No son soluciones de último momento.

2) Los trusts no son para ocultar activos. Son para protegerlos. De los acreedores, sí. Del fisco,
también —dentro de lo que la ley permite—. Pero sobre todo de la fragmentación inevitable que
ocurre cuando una familia crece y el patrimonio no tiene estructura. Los Walton tienen decenas
de herederos. Sin Walton Enterprises y sin los trusts, su empresa hoy tendría el capital disperso
entre cientos de primos que no se conocen. Con la estructura, sigue siendo una compañía
controlada por una familia con visión de largo plazo.

3) La gobernanza importa tanto como los instrumentos. Los trusts son el envase. Las reglas de
quién decide, cómo se distribuyen los beneficios, quién puede ser trustee y quién no, qué pasa
cuando hay un conflicto —eso es el contenido. Y es lo que determina si la estructura dura o se
rompe en la primera crisis familiar.

4) Las mismas lógicas se aplican en cualquier jurisdicción. El dynasty trust tiene sus equivalentes
en las Islas Vírgenes Británicas, en las Islas Caimán, en Liechtenstein, en Nueva Zelanda.

El CLAT y el GRAT tienen variantes en múltiples sistemas de derecho civil. La creatividad técnica no está
limitada a un solo sistema legal. Está limitada, en cambio, por la falta de planificación.
La historia de los Walton no es la historia de una familia que encontró un atajo.

Es la historia de una familia que tomó decisiones estructurales cuando todavía era temprano, se rodeó de los asesores
correctos y tuvo la disciplina de mantener la arquitectura a lo largo del tiempo. De nuevo, largo plazo.

 


 

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