Por Nicolás Muszkat
Todo forma parte de una gran cadena de desafortunados acontecimientos que afectan fuertemente a nuestro sector, pero también a otros.
Una crisis de abundancia se ha convertido en terminal, al no haber reposición de mercadería, lo que obliga al minorista a trabajar a puertas cerradas. Luego de algunos meses de bonanza (de mayo en adelante), los stocks han bajado a tal punto que ya nadie quiere vender.
Esto, agravado por la volatilidad del tipo de cambio (no hay valor cierto del dólar, que es la moneda de origen de casi todos los insumos), y las crecientes trabas a la importación, hacen imposible prever un futuro sin desabastecimiento y suba de precios.
Un verdadero palo en la rueda para los que andamos en bici.
Nicolás Muszkat es ciclista, y además licenciado en administración de la UBA, y tiene un posgrado de negocios en el IAE. Su Twitter.