Residencia fiscal en Argentina: el regreso que cuesta caro

Un ciudadano argentino que vuelve al país tras vivir en el exterior se convierte nuevamente en contribuyente local de forma automática, sin necesidad de trámites. Con su centro de intereses vitales en Argentina o más de seis meses en suelo nacional, la AFIP lo considera residente fiscal. Esto implica tributar por ingresos globales y bienes en el exterior. ¿Qué dice la ley? ¿Cómo evitar la doble imposición? Un caso ilustrativo y de alto perfil deja entrever la importancia de una planificación legal y patrimonial a tiempo.

Por Martín Litwak

Un individuo con nacionalidad argentina que regresa al país después de haber vivido en el exterior recupera su condición de pagador de impuestos local apenas vuelve a tener su centro de intereses vitales en el país (vivienda habitual, hijos menores en escuelas, trabajo en relación de dependencia presencial, etc.) o pasa más de seis meses, de manera continua o alternada, en territorio argentino.

Mientras que la pérdida de la residencia fiscal argentina no es automática, su recuperación sí lo es, y no depende, por lo tanto, de ningún trámite o comunicación a las autoridades fiscales.

En términos prácticos, esto implica que Ángel Di María no solamente va a pagar el impuesto a las ganancias en Argentina por cualquier ingreso que tenga, ya sea en el país o en el exterior, pudiendo darse, obviamente, el caso de doble tributación, sino que además va a pagar Bienes Personales sobre todos sus activos, ya se encuentren en París, Madrid, Lisboa o Argentina.

¿Conclusión?

Espero que el Fideo y sus managers y asesores financieros hayan venido planificando esta movida desde hace algún tiempo y hayan modificado la estructura legal patrimonial del jugador para adaptarla a la nueva situación que se crea con la mudanza. Hay muchas opciones para eficientizar los patrimonios dentro de la ley que podrían haberse utilizado, y ojalá así haya sido, para que Di María pueda concentrarse en disfrutar este tramo final de su carrera en lugar de perder tiempo y dinero lidiando con las autoridades fiscales locales.

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