El Gobierno argentino flexibilizó la importación de repuestos y autopartes a través del régimen de “Pequeños Envíos”, eximiéndolos del Certificado de Homologación de Autopartes y/o Elementos de Seguridad (CHAS). La medida promete facilitar el acceso a piezas para vehículos, pero también plantea interrogantes sobre seguridad y control de calidad.
📌 ¿Qué Cambia con la Nueva Disposición de la Aduana?
Hasta ahora, el ingreso de repuestos automotores estaba condicionado por el CHAS, un certificado que garantizaba que las autopartes cumplieran con estándares de seguridad. Sin este requisito, los usuarios particulares podrán importar hasta tres unidades de un mismo ítem, con un peso máximo de 50 kg y un valor de hasta 3.000 dólares, sin necesidad de certificación previa.
La medida beneficia a quienes buscan repuestos difíciles de conseguir en el mercado local, ya sea para restauraciones de vehículos clásicos o para autos modernos cuyas piezas escasean. Pero también desató críticas de las empresas autopartistas nacionales, que alertan sobre el impacto en la producción local y la posible entrada de componentes de calidad dudosa.
⚖️ ¿Qué Dice el Código Civil y Comercial?
El Código Civil y Comercial de la Nación regula los contratos de consumo y la responsabilidad del fabricante o importador frente a eventuales fallas de seguridad de los productos vendidos en el mercado argentino. En este contexto, se establece el derecho del consumidor a productos seguros y el deber del proveedor de garantizar su calidad.
Asimismo, el artículo 1725 del Código contempla la responsabilidad por productos defectuosos, imponiendo a los vendedores la carga de responder por daños causados por bienes inseguros. Con la exención del CHAS, queda la incógnita sobre cómo se garantizará la seguridad de estos repuestos sin una certificación local que lo avale.
🚗 Impacto en el Mercado y Debate sobre la Seguridad
Si bien la flexibilización abre nuevas posibilidades para los usuarios, la eliminación del CHAS también genera dudas sobre el control de calidad y la fiscalización de las piezas. Las empresas autopartistas agrupadas en AFAC han manifestado su preocupación, argumentando que la medida puede generar una competencia desleal con la producción nacional y fomentar la entrada de repuestos de baja calidad o falsificados.
Por otro lado, los defensores de la medida sostienen que el CHAS era una traba burocrática que encarecía innecesariamente el acceso a repuestos. En países como Brasil y Chile, existen certificaciones similares, pero aplicadas con controles más ágiles que permiten la importación sin trabas excesivas.
fuentes: Infobae, https://ar.motor1.com/