Contraindicaciones de medicamento para tratar la disfunción sexual masculina

Nuevo estudio, ciencia en zapatillas

La revista British Journal of Ophthalmology, del grupo BMJ, publicó el 4 de agosto de 2026 un trabajo de investigadores taiwaneses —con colaboración de Estados Unidos— que se hizo una pregunta incómoda: los varones que toman tadalafil de forma crónica para los síntomas urinarios de la próstata, ¿desarrollan más glaucoma que los que no lo toman?

El diseño es grande. Los autores usaron la red internacional de historias clínicas TriNetX y armaron dos grupos de 36.927 varones cada uno, todos de 40 años o más, con síntomas del tracto urinario inferior, atendidos entre 2012 y 2022. A quienes ya tenían glaucoma antes de entrar al estudio los dejaron afuera. Después emparejaron a los dos grupos por edad, etnia, tabaquismo, consumo de alcohol, diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer, colesterol, función renal, obesidad, EPOC y medicación concomitante. La idea de ese emparejamiento es simple: que la única diferencia relevante entre un grupo y el otro sea la pastilla.

A cinco años, quienes tomaban tadalafil tuvieron:

  • 22% más riesgo de desarrollar glaucoma (HR 1,22; IC95% 1,12–1,33);
  • 32% más de hipertensión ocular (HR 1,32; IC95% 1,06–1,65);
  • 33% más de glaucoma primario de ángulo abierto, el tipo más común (HR 1,33; IC95% 1,05–1,67);
  • 33% más de necesitar arrancar un tratamiento para el glaucoma (HR 1,33; IC95% 1,20–1,47).

No hubo diferencias significativas para el glaucoma de baja tensión ni para el de ángulo cerrado. Y el hallazgo se sostuvo en los mayores de 50 y en distintos subgrupos de comorbilidades.

«22% más riesgo» es un titular. Vale la pena traducirlo.

La incidencia acumulada a cinco años fue de 3,93% entre quienes tomaban tadalafil y 3,16% entre quienes no. La diferencia real, la que te toca a vos, es de menos de un punto porcentual: alrededor de 0,77 de cada 100 varones. Dicho de otro modo, habría que tratar a unos 130 pacientes durante cinco años para ver un caso adicional de glaucoma.

Eso no es nada y es algo al mismo tiempo. No es nada para el que se toma la pastilla y duerme de un tirón. Es algo para el sistema de salud, que multiplica ese número por cientos de miles de personas. Y es algo para quien ya arrastra factores de riesgo.

Por qué el ojo y la próstata se hablan

El tadalafil pertenece a la familia de los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, la misma del sildenafil. Son fármacos que actúan sobre una vía química —la del óxido nítrico— que relaja el músculo liso y mejora el flujo sanguíneo. Por eso sirven para la disfunción eréctil y también, en dosis bajas y diarias, para aflojar los músculos del cuello vesical y la próstata.

El problema es que esa vía no vive solamente ahí abajo. También está en el ojo.

Pensá el ojo como una pileta que se llena y se vacía todo el tiempo: produce un líquido, el humor acuoso, y lo drena por una rejilla microscópica. Si la rejilla se tapa o drena más lento, el agua sube, la presión aumenta y esa presión termina apretando el nervio óptico. Eso es, a grandes rasgos, el glaucoma. Los autores plantean que la inhibición crónica de la PDE5 podría estar tocando esa maquinaria de drenaje. Lo dicen con la prudencia del caso: sugiere que la inhibición crónica «puede influir en la fisiología ocular», y que eso amerita investigación mecanicística. No es una explicación cerrada. Es una hipótesis con evidencia epidemiológica encima.

Los límites, que también son noticia

Acá viene la parte que el periodismo de salud suele saltear.

Es un estudio observacional. No es un ensayo clínico aleatorizado. Nadie sorteó quién tomaba la pastilla y quién no: los pacientes ya estaban tomándola por indicación médica. Eso significa que no se puede concluir causalidad. Puede haber factores que no se midieron y que explican parte de la diferencia.

Los propios autores enumeran otras limitaciones: no pudieron registrar los cambios de medicación a lo largo del tiempo ni la aparición de otras enfermedades durante el seguimiento. Y hay un sesgo que conviene tener presente en el Cono Sur: la mayoría de los participantes era de población blanca, así que los resultados podrían no trasladarse igual a otros grupos.

Hay además una hipótesis alternativa que el estudio no resuelve del todo: el varón que consulta por síntomas urinarios y arranca un tratamiento crónico entra a un circuito médico más denso. Se controla más. Y quien se controla más, se diagnostica más. Parte de ese exceso de casos podría ser, simplemente, ojos mejor mirados.

La conclusión de los investigadores es explícita y conviene citarla textual, porque es lo contrario del pánico: los hallazgos no contraindican el uso de tadalafil. Lo que sugieren es una evaluación oftalmológica basal y controles regulares, sobre todo en quienes ya tienen glaucoma, hipertensión ocular, antecedentes familiares, miopía alta o necesidad de tratamiento prolongado.

El tadalafil se comercializa en la Argentina bajo receta, tanto para disfunción eréctil como para hiperplasia prostática benigna, con la dosis diaria de 5 mg como esquema habitual para lo segundo. No es un fármaco exótico ni de nicho: es una de las opciones estándar de la urología local.

Y del otro lado del mostrador, el panorama del glaucoma en el país no ayuda. Es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Se estima que en la Argentina más de un millón de personas conviven con la enfermedad, con una prevalencia cercana al 3% en mayores de 40 años que trepa al 7% pasados los 75. Pero el dato más incómodo es otro: alrededor de la mitad de la población no sabe qué es el glaucoma, y una proporción similar no se midió la presión ocular en los últimos cinco años.

Es una enfermedad silenciosa. No duele, no da señales tempranas, no avisa. Cuando aparecen los síntomas, el daño del nervio óptico ya es irreversible. Se puede frenar; no se puede recuperar.

Ese es el punto de contacto real entre el paper taiwanés y tu vida cotidiana. No se trata de dejar una medicación que funciona. Se trata de que un varón de 60 y pico que toma algo todos los días para la próstata sume un control que probablemente ya le correspondía por edad, y que quizás nunca se hizo.

¿Qué podés hacer hoy?

  • No abandones la medicación por tu cuenta. Suspender un tratamiento crónico por un titular es un riesgo concreto frente a un riesgo estadístico chiquito. Si te preocupa, lo hablás con quien te la indicó.
  • Pedí un control oftalmológico si tenés más de 40. Toma de presión intraocular y fondo de ojo. Son estudios rápidos, indoloros y baratos. Si además tomás un inhibidor de la PDE5 de forma crónica, con más razón.
  • Revisá tus factores de riesgo. Antecedentes familiares de glaucoma, miopía alta, diabetes mal controlada, uso prolongado de corticoides, hipertensión ocular previa. Si tildás alguno, el control anual no es opcional.
  • Contale a tu oftalmólogo o tu oftalmóloga todo lo que tomás. Incluida la pastilla de la próstata. Y contale a tu urólogo si tenés antecedentes oculares. Los médicos no se hablan entre ellos: los conectás vos.
  • Si sos familiar directo de alguien con glaucoma, tu riesgo es mayor. Empezá los controles antes.

La ciencia rara vez te dice «dejá de hacer esto». Casi siempre te dice algo más aburrido y más útil: «seguí haciéndolo, pero mirá para allá de vez en cuando».

Fuentes

  • Hsia Y, Tsai CY, Hung SC, Chen JP, Pan SY, Lin HJ, Wang IJ, Weng CH, Nam MH, Chou CC. «Risk of glaucoma among patients using tadalafil for lower urinary tract symptoms: a multinational cohort study». British Journal of Ophthalmology, 4 de agosto de 2026. DOI: 10.1136/bjo-2026-329957.
  • Comunicado de prensa de BMJ Group, 4 de agosto de 2026.
  • Cobertura especializada: Medscape (10/8/2026), Renal & Urology News, Physician’s Weekly.
  • Asociación Argentina de Glaucoma; Consejo Argentino de Oftalmología; Hospital Universitario Austral; declaraciones de especialistas en el marco de la Semana Mundial del Glaucoma 2026.
  • Prospectos autorizados por ANMAT para tadalafil 5 mg en hiperplasia prostática benigna.

Esta nota es divulgación científica y no reemplaza la consulta médica. Ante dudas sobre tu medicación, hablá con tu profesional de cabecera.

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