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Abogadas en vidriera: qué es Supercomunicadoras y qué ver antes de contratar a una profesional

El directorio de Daniela De Lucía reúne 130 perfiles "verificados" de mujeres profesionales y trece se presentan como abogadas. Del pleito de la primera abogada argentina en 1910 a las reglas actuales sobre publicidad profesional:

En 1910, una joven platense recién recibida tuvo que litigar para poder litigar. María Angélica Barreda tenía su diploma de abogada de la Universidad Nacional de La Plata, firmado por Joaquín V. González y Rodolfo Rivarola. Había jurado ya ante la matrícula nacional, en el Cabildo de Buenos Aires. Pero cuando pidió inscribirse en la provincia, el procurador general de la Suprema Corte bonaerense dictaminó en contra: invocó una vieja ley de Partidas que prohibía a las mujeres «abogar en juicio por otro» y la incapacidad civil que entonces pesaba sobre ellas. Barreda contestó por escrito, ganó, juró en junio de ese año y ejerció durante más de cuatro décadas.

Ciento dieciséis años después, la pelea de muchas abogadas es otra: que las encuentren. La chapa de bronce en la puerta del estudio dejó de alcanzar; la clientela llega por Instagram, TikTok o LinkedIn. En ese cruce entre derecho y marca personal aparece Supercomunicadoras, un directorio online de mujeres profesionales donde una búsqueda con la palabra «abogada» devuelve trece perfiles.

Qué es Supercomunicadoras

Supercomunicadoras es el directorio de la comunidad creada por Daniela De Lucía, coach, licenciada en Relaciones Públicas y autora de libros de desarrollo personal, con más de una década de exposición en redes y medios (y, más recientemente, un paso por el reality Gran Hermano Generación Dorada). Al 29 de octubre de 2026, el sitio muestra 130 perfiles. Cada uno tiene foto, una línea de presentación, una breve descripción de a quién atiende y botones de contacto por Instagram, LinkedIn o correo electrónico. Todos llevan la etiqueta «Perfil verificado».

¿Verificado de qué? Según la descripción del propio sitio, se trata de profesionales formadas en comunicación con De Lucía en su curso Supercomunicadora, un programa arancelado de encuentros en vivo por Zoom, de tres horas cada uno, que cierra con un taller de análisis de casos. El temario apunta a perder la vergüenza de mostrarse, definir un diferencial, entender cómo funciona el algoritmo y convertir la marca personal en clientes. Entre sus destinatarias, la página del curso menciona expresamente a las profesionales independientes, con las abogadas y las contadoras como primer ejemplo.

El abanico del directorio es amplio: contadoras, médicas, nutricionistas, psicólogas, ingenieras, coaches, corredoras inmobiliarias, maquilladoras, tarotistas. Las abogadas son aproximadamente una de cada diez.

Las abogadas del directorio

Estos son los trece perfiles que aparecen al buscar «abogada», con la información tal como cada profesional la declara:

Profesional Cómo se presenta Enfoque declarado
María Agustina Nager Abogada especialista en Derecho de Familia Conflictos de familia de mujeres que viven en CABA, con perspectiva de género y niñez
Javi Salamanca Raglianti Abogada Familia y civil; trabaja desde Chile y en línea
María Asunción Ramos Abogada, agente de propiedad intelectual, derecho de la moda Protección legal de la creatividad de emprendedores y pymes de la moda
Karina Alejandra Casas Abogada y coach Inteligencia emocional y gestión de conflictos en el ejercicio profesional
Carina Farinaccio Abogada y diseñadora Dejó de ejercer hace 28 años; tiene marca de diseño propia desde 2010
Cintia Mariela Lobo Abogada Resolución de problemas jurídicos en general
Flavia Giordano Abogada especialista en Daños y Perjuicios Responsabilidad civil; también emprendedora
Ana de Benedetti Abogada: mercado de capitales, prevención de lavado (PLAyFT) y compliance Asesoramiento involucrado en los resultados del cliente
Florencia Rocio Barros Abogada Planificación jubilatoria en todo el país; divulga derechos previsionales en Instagram y TikTok
Alejandra Palma Coach ontológica, asesora de imagen y abogada Desarrollo personal y liderazgo en empresas
Maria Rosa Medina Abogada, procuradora y escribana Fundadora de un estudio propio; comunicación del derecho y acceso a la justicia
Maria Lujan Villavicencio Abogada penalista y mediadora prejudicial Explica el derecho con casos reales y actualidad jurídica
Daiana Sol Núñez Abogada penalista Magíster en derecho penal; docente en la UBA y en el Instituto Superior de Seguridad Pública

Datos autodeclarados en el directorio al 29 de octubre de 2026. No fueron verificados por esta redacción.

El mapa deja ver varias cosas. Primero, la diversidad de ramas: familia, penal, daños, previsional, propiedad intelectual, mercado de capitales. Segundo, la aparición de perfiles híbridos, que combinan la abogacía con el coaching, la imagen o el diseño. Tercero, que varias profesionales describen su tarea como divulgación: explicar el derecho en lenguaje simple y con casos reales.

 

De Barreda a la vidriera digital: cuánto cambió (y cuánto no)

La historia de 1910 tuvo una segunda parte. La Suprema Corte bonaerense terminó admitiendo la inscripción de Barreda, con un voto en disidencia, pero en sus considerandos se ocupó de aclarar todo lo que una mujer seguía sin poder hacer. Llegó a afirmar que «la mujer argentina no es ciudadana», para dejar en claro que el diploma no abría la puerta de la magistratura. El voto femenino recién llegaría en 1947.

Barreda lo planteó con una pregunta que todavía resuena: si le habían permitido cursar la carrera y le habían otorgado el diploma, ¿por qué, escribió, «no puedo ganarme el pan con la profesión que tanto me costó adquirir»?

El techo tardó en moverse. En toda su historia, la Corte Suprema de la Nación tuvo apenas tres juezas: Margarita Argúas, designada en 1970 por el gobierno de facto de Roberto Levingston, y Elena Highton de Nolasco y Carmen Argibay, nombradas durante la presidencia de Néstor Kirchner, las primeras en integrarla en democracia. Desde la renuncia de Highton en 2021, el tribunal no tiene ninguna mujer. Tras el rechazo en el Senado, en abril de 2025, de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, la Corte quedó con tres integrantes varones, y en el Congreso siguen presentándose proyectos para exigir paridad de género en su composición.

La foto del resto del sistema judicial muestra la misma pirámide. Según el Mapa de Género de la Justicia Argentina edición 2025 que elabora la Oficina de la Mujer de la Corte, publicado en marzo de 2026:

  • El sistema de justicia de todo el país reunió a 133.622 personas; las mujeres fueron el 57% del total y el 61% del funcionariado y el personal administrativo.
  • En la magistratura (juezas, camaristas, fiscales, defensoras) la proporción baja al 46%.
  • En las máximas autoridades (ministras de cortes, procuradoras y defensoras generales) apenas llega al 31%, un punto más que el año anterior.
  • En la justicia nacional y federal, solo el 24% de los cargos de camaristas está en manos de mujeres.
  • En las provincias y la Ciudad, las mujeres ocupan el 36% de las máximas autoridades: en 2011 eran el 21%.

Hubo, sin embargo, un hito reciente en la abogacía porteña: en abril de 2026, Alejandra García ganó las elecciones del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal con el 47% de los votos y se convirtió en la primera mujer en presidirlo en más de cuarenta años de historia. El CPACF agrupa a más de 86.000 matriculados.

Leer también: Histórico: por primera vez, una mujer presidirá el Colegio Público de la Abogacía porteño.

En ese contexto, que las abogadas ganen visibilidad propia en redes, sin esperar a que una estructura las promueva, es otra forma de la misma pelea. La pregunta es cuáles son las reglas del juego.

Marca personal

Mostrarse no está prohibido. Lo que las normas de la profesión castigan es otra cosa. En la Ciudad de Buenos Aires rige la Ley 23.187, que exige para ejercer tener título habilitante y estar inscripta en la matrícula del CPACF (art. 2).

En Brasil, la Orden de Abogados (OAB) eligió otro camino: actualizó sus reglas y hoy admite expresamente el marketing jurídico, siempre que se ejerza de manera compatible con los preceptos éticos de la profesión, con una publicidad de carácter informativo, discreta y sobria.

La línea de fondo es parecida en todas partes: informar está permitido; engañar, prometer resultados y «salir a atrapar» clientes, no.

Antes de contratar a un abogado/a

Una buena cuenta de Instagram puede ser señal de una profesional que sabe explicar, y eso vale mucho. Pero el sello que habilita a defender intereses ajenos sigue siendo el mismo de 1910: la matrícula. Algunas comprobaciones simples:

  1. Pedir tomo, folio y colegio. En la Ciudad de Buenos Aires, cada abogada matriculada se identifica con un número de tomo y folio del CPACF. Una cantidad de seguidores o una etiqueta de «verificada» en un directorio comercial no reemplazan ese dato.
  2. Comprobar con el colegio, por canales oficiales. La matrícula la gobierna el colegio de cada jurisdicción, que entrega la credencial profesional después del juramento (Ley 23.187, art. 16). Conviene consultar solo por los canales oficiales del colegio: el propio CPACF advirtió sobre intentos de estafa de personas que se hacen pasar por la institución por teléfono y WhatsApp.
  3. Revisar la jurisdicción. La matrícula del CPACF habilita para la Capital Federal y también es apta ante la justicia porteña (Resolución 369/2000 del Consejo de la Magistratura de la Ciudad). En la provincia de Buenos Aires, la inscripción corresponde al colegio departamental. Un título obtenido en otro país necesita reválida o convalidación antes de pedir la matrícula (Reglamento Interno del CPACF, art. 7). Para un asunto en tribunales argentinos hace falta una profesional matriculada aquí.
  4. Distinguir título de habilitación. La ley prevé incompatibilidades: en la Ciudad no pueden ejercer la abogacía, entre otros, magistrados, funcionarios y empleados judiciales; integrantes del ministerio público; quienes ejercen como escribanos públicos; ni quienes están suspendidos o excluidos de la matrícula (art. 3). Son reglas generales y no implican irregularidad alguna: muchas profesionales con esos cargos o títulos enseñan, investigan o divulgan sin litigar.
  5. Desconfiar de las promesas. Montos asegurados «como mínimo», resultados garantizados o ventajas demasiado buenas son, justamente, lo que la ley considera publicidad engañosa. Ninguna abogada seria puede garantizar el resultado de un juicio. Pedir presupuesto, ahí vamos:
  6. Dejar todo por escrito. Acordar honorarios, qué incluyen y qué no, y pedir comprobante de cada pago. La ley impone a la abogada lealtad, probidad y buena fe, además del secreto profesional (art. 6).
  7. Si no hay recursos para pagar. La Ley 23.187 obliga al CPACF a mantener un consultorio jurídico gratuito para quienes carecen de recursos y a organizar su defensa y asistencia (art. 55).

En su escrito de 1910, María Angélica Barreda sostuvo que la Corte no tenía por qué juzgar su diploma: solo debía anotarlo. Más de un siglo después, el problema es casi el inverso. Abundan los sellos (verificada, destacada, recomendada) y lo que hay que mirar sigue siendo el registro que lleva el colegio. Que las abogadas usen las redes para hacerse ver, explicar derechos y conseguir clientes es legítimo, y en una profesión donde las mujeres son mayoría abajo y minoría arriba, también es una forma de abrir camino. Del otro lado, a quien busca ayuda le queda una tarea sencilla: antes del primer mensaje, pedir el tomo y el folio.

Fuentes


Aviso legal: esta nota tiene fines exclusivamente informativos y de divulgación. No constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación, evaluación o aval de las profesionales mencionadas, cuyos datos se reproducen tal como figuran en un directorio público y no fueron verificados por esta redacción. Las reglas citadas corresponden principalmente a la Ciudad de Buenos Aires; cada jurisdicción tiene su propia ley de ejercicio profesional y su colegio. Para un caso concreto, consultar con una abogada o un abogado matriculado en la jurisdicción que corresponda.

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