Novedades del derecho y las leyes argentinas para el ciudadano

El cine como acto de resistencia: cuando una historia de amor se vuelve delito

Una viuda, un pastel y la libertad creativa. En Irán, los directores de una película premiada enfrentan cargos por mostrar lo que no debe verse: el deseo femenino. El cine, otra vez, en el banquillo de los acusados

En el país donde la poesía es resistencia, una película encendió la chispa de una controversia judicial. My Favorite Cake, una obra iraní premiada en Berlín y aclamada en Chicago, fue creada sin pedir permiso. Eso, en Irán, puede ser más grave que robar.

Sus directores, Maryam Moghadam y Behtash Sanaeiha (nombres reales que citamos por tratarse de figuras públicas internacionales), fueron convocados por la Corte Revolucionaria de Teherán, rama 26, acusados de:

  • Propaganda contra el Estado.

  • Producción y distribución de contenido “obsceno”.

  • Atentar contra la moral pública.

  • Exhibir una película sin licencia del Ministerio de Cultura.

En otras palabras: por mostrar a una mujer viuda que busca amor y compañía —incluso intimidad— sin velo y sin permiso.

El derecho como herramienta de censura

En el sistema legal iraní, el Código Penal permite criminalizar la “promoción de valores contrarios a la moral islámica”, lo que incluye desde canciones hasta vestidos. Artículos como el 638 y el 639 castigan actos “impropios” o “promoción de la corrupción”.

No se trata de delitos comunes, sino de crímenes ideológicos: no hay víctimas visibles, salvo el “orden público”. La moral —esa niebla legal— puede volverse espada.

En Irán, el cine necesita licencias en cada etapa: guion, filmación, postproducción y distribución. Saltarse ese control puede interpretarse como rebelión. Muchos directores, sin embargo, optan por la producción clandestina.

El caso de My Favorite Cake refleja un fenómeno creciente: el cine independiente iraní, realizado fuera del radar del régimen, en abierto desafío a la obligatoriedad del hiyab y al relato oficial (fuente).

¿Y si ocurriera en Argentina?

Según el Código Civil y Comercial argentino, el derecho a la imagen (art. 53) y a la libertad de expresión artística está protegido. Pero hay límites: no puede violarse la moral pública ni los derechos de terceros.

La diferencia es clara: en Argentina, la moral no se impone por ley penal si no hay daño concreto. En Irán, en cambio, la moral es una herramienta de represión estatal.

Además, Argentina adhiere a los tratados internacionales de derechos humanos (arts. 1, 2 y 14 CCCN), que reconocen la libertad de expresión, creación y circulación de ideas.

En los años ’70, durante la dictadura argentina, una obra teatral fue censurada por mostrar un beso entre dos hombres. El director fue procesado por “escándalo público”. Décadas después, la justicia reconoció la inconstitucionalidad de esa represión.

Ese caso, al igual que el de Moghadam y Sanaeiha, plantea una pregunta clave: ¿puede el arte ser delito?

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