Arbitraje digital: la tecnología abre nuevas puertas de resolución de conflictos
Nuevos modelos basados en plataformas, blockchain, teoría de juegos y participación ciudadana permiten resolver conflictos de forma ágil, eficiente, transparente y accesible
El impacto de la tecnología aplicada al derecho en la vida cotidiana tiene el potencial de llegar mucho más allá que digitalizar expedientes o hacer audiencias remotas.
Es la solución para diseñar vías específicas para encauzar conflictos simples y de baja cuantía con herramientas más accesibles, trazables y comprensibles, incluso para legos.
La resolución online de disputas, los sistemas de autogestión, la mediación digital, los esquemas híbridos con intervención humana y otras experiencias similares comparten el propósito de ordenar reclamos sin replicar el formato clásico del litigio.
La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) considera que este camino lleva a una transformación orientada a una justicia más accesible y centrada en las personas. La CNUDMI (UNCITRAL, Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional), por su parte, ya fijó principios para estos sistemas, con ejes como imparcialidad, independencia, eficiencia, debido proceso, transparencia y rendición de cuentas.
Nuevas puertas de entrada
El concepto de ODR (online dispute resolution) es un campo amplio que abarca desde diagnóstico del problema y autogestión hasta negociación, mediación, arbitraje y tribunales digitales o comunitarios. El objetivo es recurrente: reducir fricción, costos y barreras de acceso a la justicia sin perder legitimidad ni resguardos básicos.
Trabajos académicos recientes advierten que la expansión de estas soluciones, que generan mayor eficiencia, exigen cuidados y controles en términos de la equidad del proceso, la comprensión por parte de los usuarios y la confianza en los mecanismos de decisión. En ese punto de equilibrio es donde aparece el verdadero valor de estas herramientas.
Es importante aclarar que estas alternativas no buscan reemplazar los sistemas clásicos ni abandonar garantías constitucionales, sino habilitar nuevas opciones de resolución y hasta ayudar a evitar que algunas situaciones escalen a un conflicto mayor. Los beneficiados pueden ser las empresas, los gobiernos y, en especial, el ciudadano común.
Un caso piloto en Mendoza
El Poder Judicial de Mendoza informó oficialmente que está desarrollando sus primeras experiencias con esta tendencia. En el municipio de Lavalle, ubicado a treinta minutos de la capital provincial, se realizan simulaciones a partir de casos reales ya resueltos con el objetivo de medir el funcionamiento y explorar una herramienta de resolución digital de controversias con anonimato y decisión por jurados.
El piloto, inicialmente, se enfocó en conflictos vecinales y disputas de consumo.
Este proyecto permite resolver casos en forma anónima y con la particularidad de que participa un jurado, también anónimo.
La iniciativa se enmarca en un proceso de modernización que impulsa la Suprema Corte mendocina (ver link). La experiencia piloto funciona como laboratorio institucional. Si demuestra eficacia y aceptación social, podría convertirse en un modelo replicable en otras provincias.
Kleros: descentralización, blockchain y teoría de juegos
La plataforma elegida para el caso mendocino fue Kleros, un protocolo de justicia descentralizado basado en la blockchain Ethereum, una tecnología basada en una estructura de cadena que cada vez que se agrega un registro (un “eslabón”) no se puede modificar ni eliminar, lo que garantiza transparencia y trazabilidad a lo largo del proceso.
Además, utiliza jurados crowdsourced, es decir, grupos de usuarios anónimos de la comunidad en línea. Por último, aplica teoría de juegos y un token propio, el PNK, para asegurarse de que las decisiones se tomen con honestidad. El resultado: un modelo de arbitraje digital, en un modelo de juicio por jurados..
La comunidad global Kleros nació en 2017. “El objetivo es resolver casos cotidianos … como una tarjeta de crédito que cobró algo que no se tenía que pagar o una empresa de turismo que prometió un servicio y brindó menos de lo convenido”, señala Federico
Ast, fundador de Kleros. “Lo novedoso es que quienes imparten justicia son sus propios miembros, que se postulan para resolver disputas vinculadas a criptofinanzas, comercio electrónico o conflictos de consumo”, agrega.
“Con la lógica de los jurados, cualquier ciudadano mendocino puede ser parte de la decisión de este tipo de casos y eso le da a las personas que sufrieron un perjuicio una resolución muy rápida, económica y con la legitimidad de que fue hecha por sus pares”, señala Ast sobre el caso de Lavalle.
Una transformación
En tiempos donde la ciudadanía reclama soluciones rápidas y accesibles, los jurados digitales podrían ser una pieza clave en la transformación.
Rapidez en la resolución, menor costo para las partes, participación ciudadana, registro tecnológico inalterable, reducción de burocracia… Los beneficios se multiplican. También las garantías. “El sistema ofrece una seguridad muy robusta, con tecnología de punta y la certeza basada en evidencia de que la información que almacena no puede ser manipulada ni tergiversada”, señala Ast.
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