Monóxido de carbono: el enemigo invisible (y cómo prevenirlo)
Una explicación de por qué todos los años seguimos escuchando noticias de intoxicaciones por gas y una serie de consejos clave, gentileza de Naturgy, para ver si logramos que deje de pasar
Es probable que hayamos visto la noticia muchísimas veces, porque cada invierno vuelve a aparecer en noticieros, redes sociales, portales informativos y canales de televisión: personas que se intoxicaron y hasta fallecieron por la exposición e inhalación de monóxido de carbono.
El dato que llama la atención es que siendo un riesgo tan conocido, aún sigan fallando las medidas de prevención: los datos del Ministerio de Salud de Argentina señalan que estos casos aumentaron entre 2024 y 2025 nada menos que en un 57%. En lo que va del año, los medios ya registraron casos al menos en Parque Chacabuco, en la ciudad de Buenos Aires, y en La Pampa, sin víctimas fatales en ambos casos, y otro en Río Cuarto, Córdoba, en el que sí hubo que lamentar un fallecimiento.
Es que más allá de las campañas para alentar el uso responsable de los artefactos a gas y del conocimiento cada vez más amplio sobre el peligro del monóxido de carbono, la realidad nos marca que es un enemigo silencioso y, a la vez, omnipresente.
Silencioso, porque este gas, que resulta de la combustión incompleta de fuentes de energía, es inodoro, incoloro e insípido. Dicho de otra manera: no tenemos cómo darnos cuenta de que está ahí. Para colmo, no irrita los ojos ni la nariz, por lo que tampoco nos permite “ponernos en guardia”, como solemos hacer cuando detectamos esos síntomas.
Omnipresente, porque todas las casas tienen calefones, termotanques, calderas, estufas, braseros, salamandras, hornos y hornallas y usar estos artefactos cuando empieza a asomar el frío se vuelve casi imprescindible.
Pero muchas veces ocurre que fueron mal instalados, colocados en sitios inapropiados de la casa, por ejemplo en dormitorios o baños (donde sólo pueden ir aparatos de tiro balanceado) o espacios sin ventilación, mal estado de los conductos de evacuación de los gases de la combustión (están desacoplados, deteriorados o mal instalados), acumulación de hollín u otro material en el quemador o, una situación aún más frecuente, llevan tanto tiempo funcionando “bien” que no parecen requerir mantenimiento.
Las señales que debemos mirar
Por todo esto, es fundamental estar atentos a cualquier señal que indique presencia de monóxido de carbono.
La más visible: la llama de los artefactos a gas debe ser de color azul. Si se la ve amarilla o anaranjada, significa que hay presencia de carbono libre incandescente y que se deben tomar medidas.
Otro punto para prestar atención es la aparición de manchas, suciedad o decoloración en los artefactos, sus conductos de evacuación o alrededor de ellos.
Y, por supuesto, la aparición de síntomas en uno o varios miembros de la familia: dolor de cabeza, mareos, somnolencia, debilidad, cansancio, náuseas o vómitos, pérdida del conocimiento, convulsiones, palpitaciones, dolor de pecho, paro cardiorrespiratorio… La explicación de por qué ocurre todo esto nos la da Mayo Clinic en su página web: “Cuando hay demasiado monóxido de carbono en el aire, este reemplaza al oxígeno en los glóbulos rojos”.
Por eso, aún después de la recuperación de la intoxicación, pueden aparecer algunos síntomas adicionales, relacionados con el sistema nervioso y el cerebro, incluyendo pérdida de la memoria, cambios en la personalidad o problemas de movimiento. El riesgo de que esto ocurra es más alto en personas mayores o que hayan perdido el conocimiento luego de la inhalación.
El decálogo de prevención anti-monóxido
Naturgy, empresa generadora, distribuidora y comercializadora de gas, ofrece un decálogo clave para prevenir la inhalación de monóxido de carbono:
Verificar siempre que la llama sea azul.
Contratar gasistas matriculados siempre, para instalaciones y para mantenimiento.
Realizar revisiones periódicas de artefactos, ventilaciones y cañerías de gas (y, retomando el punto anterior que siempre sean hechas por un profesional matriculado).
Ventilar de manera continua los ambientes donde haya artefactos a gas. Importante: aún cuando haga frío.
Nunca obstruir las rejillas de ventilación de los ambientes.
Mantener los conductos de evacuación de gases y chimeneas conectados y sin obstrucciones.
Instalar únicamente artefactos aprobados por ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas).
Dar a los artefactos de calefacción el uso para el que fueron creados: no utilizarlos para secar prendas de vestir, por ejemplo.
Tampoco, encender hornos u hornallas para calefaccionar ambientes.
En dormitorios y baños, utilizar únicamente equipos de tiro balanceado.
Instalar detectores de monóxido de carbono: alertan cuando detectan concentraciones peligrosas y brindan un margen de tiempo crucial para la implementación de las medidas de prevención.
Sobre estos últimos, leemos este tuit reciente de @ArquitectoXHora: “Ayer sonó por primera vez la alarma del detector de monóxido de carbono en casa. Estábamos cenando y fue porque el horno estuvo encendido mucho tiempo cocinando y habíamos cerrado todas las ventanas de la cocina, con lo cual no era grave pero funcionó y eso es lo bueno”. Importante: no son caros, son fáciles de instalar y suelen ser muy precisos. El usuario agrega: “Cabe aclarar que sonó a las 50 PPM y a partir de los 200 PPM empieza a ser nocivo”. Antes de que pregunten, PPM: partes por millón.
El momento de la reacción
¿Qué hacer si todas las medidas preventivas fallan y de todas formas sospechamos de que hay riesgo de inhalación de monóxido de carbono?
En primer lugar, y de inmediato, las personas que podrían estar afectadas deben ser trasladadas a un lugar con aire fresco. Al mismo tiempo, se llama a un servicio de emergencias médicas para que reciban atención.
Cuando todos están a salvo, se ventila el lugar.
El dato de cierre: todos los accidentes por monóxido de carbono son evitables. Eso significa que con más educación, más prevención (y dejando de subestimar el riesgo de los artefactos a gas), algún día puede llegar un invierno en el que no tengamos que leer ninguna noticia de intoxicados por monóxido de carbono.
Fuente de la imagen: Naturgy
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