Cláusulas de amor al básquet – Michael Jordan

Los contratos de los deportistas profesionales son muy estrictos sobre qué pueden o no pueden hacer quienes los firman.

Por Alan Wilder

Los contratos de los deportistas profesionales son muy estrictos sobre qué pueden o no pueden hacer quienes los firman.

Los equipos no quieren lesiones en moto, paracaídas o submarinismo. Y en el caso de la NBA, también se miran con lupa las actividades veraniegas en un país donde los torneos amateur y las exhibiciones están a la orden del día, y más con unos jugadores a los que les encantan participar en este tipo de actividades, sobre todo si las que organizan las universidades en las que jugaron antes de ser profesionales.

Para evitar la tentación, sea por intereses económicos o por simple diversión, muchos jugadores tienen estipulado en qué actividades pueden participar (normalmente vinculadas con los equipos o sus marcas deportivas) y en cuáles no. ¿Hay excepciones? Claro, siempre y cuando un jugador pueda permitirse el lujo de presionar para poner las cláusulas que le parezcan convenientes.

Y pocos han tenido tanta capacidad para exigir como Michael Jordan, para muchos el mejor jugador de todos los tiempos y al que le encantaba sacar beneficio económico de los meses sin competición y,más allá, jugar al basquet en cuanto tenía oportunidad. Así que negoció con los Bulls una de las cláusulas más famosas de la historia del deporte, la “for the love of the game clause”. Literalmente, la cláusula por amor al juego, según la que los Bulls no podían evitar que Michael Jordan jugara cuando quisiera, como quisiera y con quien quisiera. En un parque con amigos, en unas jornadas de la que había sido su universidad, North Carolina, o en la otra punta del mundo para cobrar suculentos cheques.

Esta petición no suele ser permitida por muchos de los equipos de la NBA ya que de esta forma previenen que sus jugadores tengan sobresfuerzos o que puedan lesionarse en partidos fuera de la competición.

En cuanto a la práctica de otros deportes, en general todavía están más restringidas las actividades físicas-deportivas que puedan conllevar algún tipo de riesgo físico o lesión.

En conclusión, Michael Jordan tan sólo pidió jugar al basket cuando el quisiera… ¿Quien le iba a poder prohibir algo así a su majestad?

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