Noruega prohíbe a influencers y marcas retocar imágenes sin avisar

El país nórdico impulsa una ley que busca combatir estándares de belleza inalcanzables pero, ¿no se tratará de una hipersensibilidad?

Por Clara Cattarossi

Qué es la belleza y cómo la interpretamos

El concepto de belleza no es definitivo ni absoluto. Sus estándares han ido cambiando a lo largo de toda la humanidad, desde el paleolítico hasta la actualidad, siempre asociados a las necesidades de cada época.

Hoy en día la belleza se usa para vender y por ello se ve intervenida mayormente por los modelos que se venden en redes sociales tanto en influencers como en marcas.

La hegemonía que rige sobre la belleza hoy se trata, en el caso de las mujeres, de un abdomen plano, glúteos altos y parados, narices respingadas, ojos de gato y labios gruesos.

Como uno debe suponer, resulta imposible (o, al menos, poco probable) cumplir con todos los requisitos que se espera de estos estándares. Es por esto que los modelos e influencers apelan a filtros y modificaciones en sus imágenes para pertenecer y encajar, sobre todo considerando que viven de tener un cuerpo «perfecto».

Ya que esta imposición lleva a que muchas jóvenes se frustren (y, en casos extremos, sufran trastornos alimenticios), se pensaron soluciones.

Ahora, Noruega aprobó una ley para que los Instagrammers, TikTokers y las marcas aclaren cuando las imágenes han sido retocadas con fines comerciales.

La ley que prohíbe retocar imágenes en redes sociales sin avisar a sus seguidores

En la Ley de 9 de enero de 2009 N.º 2 sobre control de las condiciones comerciales y contractuales, etc. se realizaron los siguientes cambios:

El anunciante y la persona que diseña el anuncio deben asegurarse de que se marque el anuncio en el que la forma, el tamaño o la piel de un cuerpo se hayan modificado mediante retoques u otras manipulaciones.

El Ministerio establece en los reglamentos disposiciones adicionales sobre cómo se marcará el anuncio y sobre las exenciones de la obligación de retoques.

Además, la ley indica que los filtros juegan con la inseguridad social, la mala conciencia, la baja autoestima o contribuye a la presión corporal.

La ley no contempla a aquellas figuras públicas que decidan retocarse sin un fin lucrativo. No es muy lejano a las gráficas de los carteles monumentales (billboards) que vemos en la autopista aclarando que las imágenes humanas han sido retocadas digitalmente.

La propuesta de legislar la obligación de etiquetar la publicidad, donde las personas en el anuncio se desvían de la realidad, recibió un amplio apoyo por parte de los órganos consultivos. Varios organismos creen que los sistemas de etiquetado voluntario no son suficientes.

La experiencia de otros países también muestran estar de acuerdo, incluyendo al Reino Unido, a España y a Francia.

El Consejo de Mercado hará cumplir el requisito de etiquetado de acuerdo con las reglas generales de la Ley de Comercialización.

La propuesta describe una serie de medidas complementarias que pueden ayudar a reducir la presión corporal, incluidos los intentos de estimular la diversidad en la publicidad y trabajo de creación de actitud.

¿Libertad o hipersensibilidad?

Ahora, toda esta información desemboca en la siguiente pregunta: ¿hay acaso una hipersensibilidad de la audiencia ante estas manifestaciones?

La empresa de lencería Victoria’s Secret ha sido condenada por impulsar cánones de belleza inalcanzables, porque los cuerpos de las llamadas «ángeles» no serían tan reales como los del resto.

Los cuestionamientos que se realizaron en torno a las figuras delgadas y altas de Victoria’s Secret tienen que ver con los modos en los que se consiguen esos físicos, no por cómo se ven.

Por el contrario, Rihanna hace más de dos años estrenó su propia firma, Savage x Fenty, que incluye modelos de todos los talles, géneros y etnias a diferencia de la primera que reproduce estándares de belleza inalcanzables e insalubres.

La polémica sobre mostrarse en redes sociales

Alguna de las posturas frente a la polémica que genera la distorsión de cuerpos es, por ejemplo, estar en contra de la idealización del cuerpo fomentado por Instagram.

Pero que, a la misma vez, tiene que haber libertad para que cada quien suba lo que quiera y que la audiencia decida.

Otras opiniones sostienen que resulta invasivo por parte de la esfera pública intervenir en lo privado, especialmente cuando uno como consumidor conoce la posibilidad de que las imágenes que venden estén retocadas. Se propone una concientización para comunicar que no hay que creer todo lo que se consume.

También, la misma denominación «influencer» implica, de una forma u otra, una influencia en sus seguidores, por lo que quienes están a favor de esta ley opinan que deben mostrarse auténticos y genuinos.

Por su parte, una de las más grandes influencers de Noruega, Agnete Husebye, está de acuerdo con la ley, e incluso son muchos noruegos los que señalan que la medida debería extenderse a todas las publicaciones, no solo las comerciales.

Acudiendo a los datos estadísticos, una encuesta llevada a cabo en Twitter informó que un 80,2 % está de acuerdo con la ley impulsada por el Ministerio Noruego de Infancia e Igualdad, mientras del 19,8% restante no lo está.

Las modelos e influencers son tan víctimas como los consumidores de redes de esta exigencia por ser hegemónicos. Todos los cuerpos son reales, excepto cuando se retocan digitalmente.

La idea es luchar contra la publicidad engañosa, no contra la libertad de exponerse como uno quiere en sus propios perfiles.

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