Jurados descentralizados: cuando alguien literalmente random se ocupa de administrar justicia
Cómo se eligen estos jurados para plataformas virtuales de justicia, cómo funcionan y qué mecanismos nos ayudan a garantizar que sus decisiones sean imparciales
La primera imagen que se nos viene a la mente cuando escuchamos la palabra “jurado” es ese grupito de personas sentadas en una silla al costado del juez que vemos en series y películas. Da la sensación de que se trata de personas identificadas que llegaron ahí por procedimientos establecidos por un tribunal.
Los sistemas de justicia descentralizada, como Kleros, un protocolo diseñado para resolver disputas en entornos digitales, propone una alternativa que se sitúa muy lejos de ese imaginario: jurados elegidos por sorteo, distribuidos en distintos países y coordinados mediante tecnología blockchain.
Pensemos que el objetivo de Kleros es permitir que conflictos vinculados a contratos, transacciones o servicios puedan resolverse sin necesidad de recurrir a tribunales tradicionales. En ese contexto… ¿Cómo se garantiza la idoneidad, la transparencia y la ética de un jurado con estas características?
Para el jurado, la selección
El primer desafío está en cómo elegirlos. En Kleros, puntualmente, cualquier persona puede aspirar a convertirse en jurado sin necesidad de revelar su identidad ni inscribirse ante una autoridad central.
Para participar, debe depositar un token llamado PNK. Cuantos más tokens comprometa en una corte determinada, mayores serán sus probabilidades de ser seleccionada como jurado. Quienes no depositan tokens no pueden ser sorteados, lo que evita que personas inactivas formen parte de los casos.
El nombre “PNK” proviene de pinakion, las placas utilizadas en la antigua Atenas para seleccionar ciudadanos que integraban jurados populares. En la práctica, estos tokens funcionan como una especie de boleto que permite participar en los sorteos.
Los tokens cumplen además una función de seguridad. Si la selección fuera aleatoria y gratuita, una misma persona podría crear cientos o miles de identidades digitales para aumentar sus posibilidades de ser elegida. Al exigir una participación económica mediante PNK, el sistema dificulta este tipo de maniobras, conocidas en el mundo tecnológico como “ataques Sybil”.
Cuando surge una disputa, el sistema selecciona aleatoriamente un grupo de jurados dentro de la corte correspondiente al tema en cuestión. Si el conflicto involucra, por ejemplo, un servicio de producción audiovisual, los jurados serán sorteados dentro de la categoría destinada a ese tipo de casos.
La aleatoriedad en la selección de jurados es tan importante que el nombre elegido por la plataforma, “Kleros”, significa “azar” en griego.
El sistema utiliza mecanismos criptográficos para generar los números aleatorios que determinan los sorteos. La idea es que ninguna de las partes pueda anticipar o manipular quiénes serán los jurados elegidos para resolver una disputa.
La hora de las decisiones
Una vez elegidos, los jurados analizan la evidencia disponible: contratos, documentación, productos, comunicaciones o cualquier otro elemento relevante para el caso.
Cada jurado estudia el expediente de manera independiente y emite su voto. Luego, el sistema determina una decisión colectiva y ejecuta automáticamente las consecuencias previstas. Si existen fondos retenidos en un contrato inteligente, por ejemplo, estos pueden distribuirse según el resultado alcanzado.
La utilización de blockchain permite que todas las etapas queden registradas y sean verificables. El protocolo funciona de acuerdo con reglas programadas, de modo que ninguna persona puede modificar el procedimiento arbitrariamente una vez iniciado.
Calculo que ya todos nos estamos preguntando lo mismo. Si cualquiera puede ser jurado… ¿Qué incentivos existen para estudiar seriamente cada caso?
Kleros utiliza mecanismos inspirados en la Teoría de Juegos, impulsada por Thomas Schelling, ganador del Premio Nobel de Economía en 2005 por este tema. El sistema premia a quienes analizan la evidencia y votan de manera consistente con la interpretación que alcance la mayoría. En cambio, quienes votan de forma arbitraria, intentan manipular el resultado o actúan sin evaluar la información disponible pueden sufrir penalizaciones económicas.
Los jurados arriesgan parte de los tokens que depositaron para participar. Quienes votan de manera consistente con la decisión final conservan sus posiciones e incluso pueden recibir recompensas, mientras que quienes emiten votos considerados incoherentes pueden perder una parte de los fondos comprometidos. El objetivo es alinear los incentivos económicos con el análisis serio de la evidencia. Dicho de manera sencilla: es más conveniente estudiar el caso y actuar honestamente que intentar abusar del sistema.
Que nadie hable sin saber
Una de las evoluciones más interesantes es la posibilidad de crear cortes con requisitos específicos. Mediante certificados digitales asociados a determinadas capacidades o pertenencias, una corte puede exigir que sus jurados acrediten conocimientos concretos antes de participar. Por ejemplo, podría requerirse experiencia en producción audiovisual para resolver conflictos relacionados con ese sector. Los SBT (soulbound tokens), en particular, certifican conocimientos, habilidades o títulos académicos.
También es posible combinar requisitos. Una corte podría exigir simultáneamente conocimientos técnicos y pertenencia a una comunidad determinada, para conformar grupos más adecuados para ciertos tipos de controversias.
El Teorema de Hong y Page establece matemáticamente que, al resolver problemas complejos, un grupo de solucionadores de problemas cognitivamente diversos supera a un grupo de expertos homogéneos. O sea, la diversidad de perspectivas mejora la calidad de las decisiones colectivas. Por eso se exploran modelos que permitan integrar jurados con distintos perfiles y experiencias dentro de una misma corte.
Y vos… ¿De qué lado estás?
Por último, queda el tema no menor de la imparcialidad. En líneas generales, los sistemas descentralizados lo abordan de una manera diferente a la de los mecanismos tradicionales.
En lugar de basarse exclusivamente en la identificación de los jurados o en certificaciones profesionales, buscan generar incentivos para que el comportamiento honesto sea la opción más conveniente. A esto se suman mecanismos de apelación y procedimientos diseñados para corregir decisiones que puedan resultar erróneas.
La idea central es que la combinación de selección aleatoria, incentivos económicos, transparencia tecnológica y revisión colectiva permita alcanzar decisiones consideradas justas por las partes involucradas.
Los jurados descentralizados son todavía una gran novedad. Como tal, plantea desafíos y preguntas abiertas. Pero los primeros indicios nos van marcando que se puede lograr una justicia imparcial, comprometida, responsable, ética y transparente en el universo de los mecanismos alternativos de resolución de conflictos en entornos digitales.
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