Por qué el conflicto que llega al abogado ya venía gestándose hace meses
La profesional escribe que lo que llega al escritorio del profesional es la versión "cansada y enojada" de un problema. Esto se debe a que la disputa jurídica (la plata, el inmueble, la cláusula) es solamente la superficie donde el conflicto encuentra una forma concreta de expresarse.
Por Guadalupe Gil — abogada (UBA), mediadora matriculada en el Colegio de Abogados de Zárate-Campana
Te cuento algo que veo con frecuencia en mi trabajo: muchas veces, la consulta con un abogado no ocurre el mismo día en que empieza un conflicto. Para cuando alguien finalmente hace esa consulta, la discusión con el ex, con el socio o con el hermano ya lleva semanas dando vueltas —a veces años. Lo que llega a mi escritorio no es el problema recién nacido. Es la versión ya cansada, ya enojada, de algo que empezó mucho más chico y que nadie miró a tiempo.
Una manera de abordar estas situaciones es incorporar una mirada sistémica del conflicto. Esto supone no observar solamente el hecho puntual que aparece en la discusión, sino también las relaciones, posiciones y dinámicas que forman parte del sistema en el que ese conflicto se desarrolla. Lo que se discute en la superficie puede ser solo una parte de lo que está ocurriendo.
Te lo explico con ejemplos, para que se entienda sin vueltas.
Ejemplo 1: cuando la pelea no es solamente por la plata
Imaginate una expareja que sigue discutiendo, mes a mes, por quién paga la cuota del colegio de los hijos. En el papel, parece un problema de dinero. Pero el dinero puede ser solamente una dimensión del conflicto. Esa misma discusión se repite hace dos años y, en algunos casos, también pueden estar en juego otras cuestiones: cómo quedó cada uno después de la separación, en qué lugar se siente frente al otro o cuánto enojo sigue circulando entre ambos. La plata puede convertirse así en el lugar donde esa tensión encuentra una forma concreta de expresarse.
Ejemplo 2: cuando la herencia no es solamente por el departamento
Con dos hermanos que pelean por una herencia puede pasar algo parecido. El departamento, el campo o el auto en disputa es lo que se ve. Pero detrás de esa discusión también puede haber una historia mucho más antigua: quién sintió que era el hijo favorito, quién se ocupó de los padres mientras el otro vivía lejos o quién sintió durante años que quedaba en segundo lugar. Es posible que nada de eso aparezca en un escrito judicial y, sin embargo, forme parte de la dinámica del conflicto.
¿Y por qué te tendría que importar esto a vos?
Porque si vas a una mediación, o a una consulta con un abogado, pensando solamente en el reclamo de superficie —la plata, el objeto, la cláusula— puede quedar fuera información relevante para abordar el conflicto. Un juez puede distribuir los bienes conforme a derecho, o las partes pueden alcanzar un acuerdo jurídicamente correcto, y aun así persistir una dinámica conflictiva que vuelva a expresarse de otra manera.
Esta perspectiva no reemplaza el análisis jurídico de los derechos y obligaciones de las partes. Lo complementa: permite incorporar información sobre la dinámica del conflicto que puede resultar relevante al momento de decidir cómo intervenir.
Mirar el conflicto de esta manera no significa psicoanalizar a nadie ni complicar algo que podría ser simple. Significa ampliar la mirada para reconocer qué está interviniendo en esa disputa y evaluar mejor dónde actuar para intentar destrabarla.
Esto no es solo tema de parejas o de familia
También puede ocurrir entre socios de una empresa. Alguien se aferra a una cláusula pequeña de un contrato, una que en términos económicos quizá no resulte decisiva. Pero ceder allí puede sentirse, para esa persona, como ceder en algo mucho mayor: el reconocimiento de su aporte, su lugar en la sociedad o aquello que construyó con esfuerzo. Si esa dimensión no se advierte, una negociación puede quedar trabada aun cuando el punto jurídico en discusión parezca menor.
Una pregunta que te podés llevar hoy mismo
Si de todo esto te llevás una sola herramienta, que sea esta: la próxima vez que te encuentres discutiendo lo mismo, una y otra vez, con tu ex, tu hermano o tu socio, probá hacerte esta pregunta antes de responder:
¿Qué es lo que realmente estoy discutiendo cuando discuto esto?
No siempre la respuesta va a ser cómoda. Pero puede mostrar algo que hasta ese momento había quedado fuera de la discusión —y resultar más útil que seguir dando vueltas alrededor de la cuota, el departamento o el mueble de la abuela.
Guadalupe Gil es abogada, mediadora y consultora sistémica. Escribe sobre conflictos de familia y de empresa en Conflictos Conscientes.
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