Mediación. Cuando no todo es juicio

Muchas veces acudimos a un letrado o letrada para que nos solucione nuestros problemas esperando ir a juicio para resolver el conflicto. Sin embargo, veremos por qué vale la pena tener presentes otras alternativas

Por José Mariani

¿Qué es la mediación?

Es un método para el abordaje de conflictos en el cual un tercero imparcial intercede para facilitar la comunicación entre las partes involucradas. Este tercero no toma decisiones sino que al intervenir hace mas posible una compresión mutua de los intereses de ambas partes

Se la denomina método no adversarial porque las partes no rivalizan entre si, sino que de forma conjunta buscan adoptar una solución que sea eficiente para ambas

El beneficio principal en entender la posición de la otra parte radica en que se puede logar una mayor satisfacción de los intereses primordiales de cada una, a diferencia del juicio donde ganas o perdes e incluso ganando puede que la justicia no satisfaga los requerimientos de la parte “vencedora” del pleito

 

Pero…¿Qué entendemos por conflicto legal?

Si nos enfocamos en la ideología básica, el conflicto pareciera ser simplemente un problema a resolver con el fin inmediato de llegar a un acuerdo. Esta postura presenta mayor dificultad para satisfacer efectivamente las necesidades primordiales de las partes

Por otra parte, para el enfoque del modelo transformativo el conflicto conlleva un desafío a la capacidad de superación de las personas y el esfuerzo por lograr un mejoramiento personal y en relación con los demás

Concibiéndolo así, el conflicto se presenta como una ocasión para ayudar a la transformación de los individuos comprometidos

La mencionada transformación persigue dos objetivos principales. En primer lugar, revalorizar las capacidades de luchar contra las adversidades y, además, el reconocimiento entendido como la capacidad de expresar y experimentar preocupación por el otro.

 

¿Cómo negociar en la mediación?

Uno de los estilos, quizá no el más conveniente, es el competitivo. En este modelo el negociador dedica sus energías a la obtención de su reclamo, prima las posiciones que representan el interés que defiende o representa.

A diferencia de lo que mencionamos anteriormente como capacidad de reconocimiento, en este enfoque solo se persiguen los fines propios desentendiéndose de todo tipo de consideración hacia la otra parte.

Para conseguirlo, se pueden emplear recursos que podrían pecar de indeseables, como la persuasión, la influencia y la amenaza del uso de la fuerza. Sin embargo, aunque nos imaginemos que alguien que negocia competitivamente puede llegar a actuar avasallante e impetuoso no debe ser necesariamente así ya que no existe una única forma de llevar a cabo una negociación competitivamente.

Lo importante no es ver la forma de ser de los individuos sino su interacción ante cada conflicto en particular, lo que si se de probablemente es un clima adversarial para ir por una “victoria”.

Por otra parte, tenemos el enfoque colaborativo que, en contraposición con el competitivo, busca atender los intereses primordiales de ambas partes.

En este modelo se tiene presente tanto al otro como a sus intereses por lo que se busca cuidar la relación entre las partes No hay clima adversarial, sino que las partes conjuntamente buscan la solución que más las satisfaga mutuamente. ¿Teoría de los juegos? Tal vez.

 

Lo que debemos esperar de un mediador

Para que sea una interacción fructífera, el mediador debe evitar dar forma a las propuestas o términos del acuerdo, debe practicar la escucha y no cuestionar las expresiones de las partes

Debe realizar microenfoques de los aportes de las partes, es decir, escuchar pero no consentirlos sino invitarlos a reflexionar conjuntamente acerca de sus verdaderas posibilidades dentro del conflicto y su toma de decisiones acerca de las mismas

El mediador no debe juzgar, censurar, ni anticiparse al conocimiento y ubicación de las partes. Pero hay algo más en el rol de la mediación.

El mediador también debe alentar a las partes a que deliberen y ellas mismas adopten decisiones, para esto son de gran utilidad las preguntas reflexivas, logran las partes se analicen a sí mismas, se separen de la información y exploren nuevas respuestas

Por último, el mediador debe hacerse aliado del uso de las perspectivas para llegar a la compresión de una lógica que privilegie la diversidad de las percepciones. Para esto se deben utilizar las preguntas circulares que proponen colocarse en el lugar del otro y así conseguir un entendimiento más amplio de la situación.

 

El caso más frecuente de mediación

Es habitual que en relaciones de familia haya diversos conflictos, quizás el más recurrente sea sobre alimentos. El dinero que un progenitor le debe entregar mensualmente al otro que detente la guarda del menor, por ejemplo

En el caso de que esta obligación surja por divorcio, seguramente estaremos ante una relación entre ex cónyuges deteriorada. por lo que el conflicto puede llegar a presentarse con facilidad

Aquí es donde la mediación nace como una alternativa que puede apelar al vínculo que existe entre los progenitores, manejando sus posiciones y estableciendo como interés común, queremos suponer, el bienestar del menor. Evitando elevar el conflicto a etapa judicial con todos los dolores de cabeza que ello conlleva.

Para pedir una mediación se requiere abogado o patrocinio gratuito, excepto las defensa del consumidor que son abiertas sin ese requisito. En estas últimas, si la empresa no asiste hay multa a favor del consumidor o consumidora. Para leer más notas del tema, acá.

 

 El procedimiento brinda una forma ordenada y contenida de satisfacer estas necesidades y esta diseñado para lograrlo

Elena Highton – Mediación para resolver conflictos

* El autor es estudia derecho, es ninja legal y experto en TaeKwonDo. Su perfil en Instagram.