Smart contracts, contratos inteligentes: qué son y cómo funcionan

Los especialistas de la editorial Errepar esclarecen cómo funcionan estos contratos en una nota exclusiva para Derecho En Zapatillas

0

En la actualidad, la gran mayoría de los contratos son verbales o escritos, sujetos a las leyes y jurisdicciones territoriales. Con la revolución digital, comienzan a ganar relevancia los denominados “contratos inteligentes”, conocidos también como smart contracts. Debido a su impacto, este tema comenzó a ganar lugar en el ámbito jurídico.

Estos contratos inteligentes son capaces de ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismos, de manera autónoma y automática, sin intermediarios ni mediadores. Son códigos informáticos escritos con lenguajes de programación, siendo los términos del contrato puras sentencias y comandos en el código que lo forma.

En ese sentido, nadie duda que los servicios jurídicos especializados en los entornos digitales son y serán cada vez más necesarios para reducir los riesgos legales y que el contrato se pueda cumplir de forma continua en el tiempo.

En la legislación argentina, el artículo 957 del Código Civil y Comercial argentino define al contrato como “el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales”.

Al tratarse de una definición amplia y abarcativa, permite adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales. Es decir que dentro de este concepto cabe sin lugar a dudas el contrato electrónico y su especie el contrato inteligente.

 

Contrato electrónico y digital

Ricardo Lorenzetti, juez de la Corte Suprema e integrante de la comisión redactora del Código Civil y Comercial, señala que el contrato electrónico se caracteriza por el medio empleado para celebrarlo, cumplirlo o ejecutarlo, sea en una o en las tres etapas en forma total o parcial.

El contrato puede ser celebrado digitalmente en forma total o parcial: en el primer caso, las partes elaboran y envían sus declaraciones de voluntad (intercambio electrónico de datos o por una comunicación digital interactiva); en el segundo, solo uno de estos aspectos es digital: una parte puede elaborar su declaración y luego utilizar el medio digital para enviarla; se puede enviar un mail y recibir un documento escrito para firmar.

Puede ser cumplido total o parcialmente en medios digitales: en el primer caso, se transfiere un bien digitalizado y se paga con “moneda digital”; en el segundo, se envía un bien digital y se paga con un cheque bancario, o se envía un bien físico por un medio de transporte y se paga con transferencias electrónicas de dinero.

Esta contratación celebrada por medios electrónicos, en general, disminuye los costos de transacción pero son de difícil ejecución. Para solucionar este problema en donde surgen los “contratos inteligentes”.

 

 

 

 

Los contratos inteligentes son autoejecutables y es en esta autoejecutabilidad en donde radica su parte “inteligente”. Según explica Juan M. Atencio, el CI es un programa informático, creado/celebrado por personas físicas y/o jurídicas, que ejecuta automáticamente acuerdos (o partes de estos) preestablecidos entre dos o más partes, haciendo que ciertas acciones sucedan como resultado de que se cumpla una serie de condiciones específicas; las cuales una vez puesto el CI en funcionamiento son inalterables unilateralmente (en el artículo “Contratos Inteligentes, (Smart Contacts)”, publicado en el suplemento especial Contract Management, de la editorial Erreius).

Es decir, son un paso más allá de los contratos electrónicos típicos, ya que el acuerdo real está redactado en un código de programación informática, en lugar del español u otro idioma tradicional.

 

Qué clases de contratos inteligentes hay

No todos los CI son iguales, algunos son más “inteligentes” que otros. Así, se pueden establecer las siguientes clases:
Según el grado de separación entre los términos acordados reales y el código ejecutado.

  • Puro: se crean y funcionan sin ningún contrato de documento tradicional exigible que lo fundamente. En estos casos, las partes llegan a un entendimiento oral, lo formalizan mediante un contrato y luego directamente lo trasladan a un código informático ejecutable.
  • Híbrido: el CI es utilizado como una herramienta para llevar a cabo ciertas disposiciones de un contrato tradicional basado en un documento escrito. Se hace referencia al uso del CI para cumplir con ciertas cláusulas.
    Según el nivel de automatización de la ejecución del contrato:
  • Independiente: no necesitan la intervención de ningún intermediario (denominado oráculo).
  •  Subordinado: sí necesitan la intervención de un oráculo.

Según su lugar de almacenamiento:

  •  Codificados: se almacenan en Blockchains.
  •  Legales: no se almacenan en Blockchains.

 

¿Cómo se celebra un contrato inteligente?

  1. Las partes definen el objeto del contrato y los demás elementos del mismo como en cualquier contrato tradicional.
  2. Determinan si van a utilizar un CI puro o híbrido.
  3. Se elige la plataforma en la cual se va a alojar o va a funcionar el CI. En el caso de que se decida por un CI codificado, las partes podrán elegir entre varias plataformas de esta tecnología y su lenguaje.
  4. Se firman electrónica o digitalmente por las partes, o, de lo contrario, indicar la aceptación del acuerdo y sus términos.
  5. Se “coloca” en una plataforma Blockchain elegida para que no pueda modificarse unilateralmente por las partes o terceros.

 

¿Cómo funciona un contrato inteligente?

Los CI funcionan en el lenguaje informático como una sentencia llamada “if – then”, que significa “si… entonces…” y viene a simbolizar que “si se cumple el acuerdo … entonces se da la condición”.

Las tareas reales que realizan los contratos inteligentes en el presente son bastante rudimentarias: 1. asegurar el pago de fondos en ciertos eventos desencadenantes; y 2. imponer sanciones financieras si ciertas condiciones objetivas no se cumplen.

En cada caso, la intervención humana, incluso a través de un custodio de confianza o incluso el sistema judicial, no es necesaria una vez que el CI se ha desplegado y está en funcionamiento, lo que reduce los costos de ejecución y ejecución del proceso de contratación.

A medida que la adopción de Blockchain vaya “digitalizando” más activos del mundo físico (por ej., escrituras, partidas de nacimiento, registros de propiedad, etc.), los contratos inteligentes serán cada vez más complejos y capaces de manejar transacciones sofisticadas.

 

La conexión entre el mundo físico real y digital

Muchas veces, un CI solo funciona si existe una conexión entre el mundo digital y el mundo físico. En esos casos será necesario comprobar determinados hechos, acciones o eventos para que sea posible la autoejecución de las cláusulas.

En virtud de esto, las partes contratantes deberán acudir al llamado “oráculo”. El ejemplo más usado para explicar este concepto es el de un CI de apuesta deportiva (se apuesta que Argentina le gana a Brasil en un partido de fútbol), que a los fines de determinar si se le debe pagar al apostador el CI debe obtener el dato acerca del resultado del partido, y es ahí donde entra a jugar el oráculo.

Entonces podemos decir que el “oráculo” es un “tercero de confianza” (sean aplicaciones o personas) que recuperan la información del mundo “real” para comprobar los supuestos necesarios y activar la autoejecución del CI.

Queda claro que esta intervención de un intermediario en el que se debe confiar atenúa la autoejecutabilidad del CI; sin embargo, no la elimina del todo, dado que la idea es que el oráculo verifique cuestiones objetivas sin darle lugar a la posibilidad de discrecionalidad.


Twitter (@errepar), Instagram (@errepar_editorial), Facebook (@errepar) y LinkedIn.

 

Deja una respuesta

Enviar comentarios sobre la nota. Su dirección de correo electrónico no será publicada. Esta sección no es para realizar consultas ni asesoramiento legal, que debe procurarse abogado/a.