Testamentos: algún día, todo esto será tuyo

A quién se puede heredar. Qué rol juega el escribano en el proceso. Si es posible arrepentirse luego de firmar un testamento… Una guía con los datos básicos que hay que conocer sobre las elecciones relacionadas con la herencia

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El testamento es un instrumento que sirve para expresar la voluntad de disposición de bienes de una persona después de muerta, fuera de la porción forzosa que corresponde a ascendientes, cónyuge y descendientes.

A pesar de que a muchas personas suele darles miedo el tema, es una herramienta legal muy tranquilizadora: dejar los papeles ordenados no es una cuestión menor.

Existen dos formas de armar un testamento: ológrafo y por escritura pública. En el primero de los casos debe ser realizado de puño y letra por el testador y llevar su firma, además de la fecha.

Si bien este modelo no tiene ningún costo, cuenta con algunas desventajas: desde la falta de conocimiento a la hora de confeccionar el documento hasta la posibilidad de que se extravíe.

“El testamento por escritura pública, por su parte, requiere la presencia de dos testigos hábiles y no solo cuenta con asesoramiento profesional, sino que en caso de pérdida el testador puede pedir una segunda copia”, explica el escribano Julio C. Capparelli, del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. Por supuesto, genera costos y honorarios.

 

A quién se puede testar

El nuevo Código Civil establece que aún teniendo herederos forzosos, el testador tiene una porción mayor para disponer libremente. Aún así, debe respetar las porciones que marca la ley en defensa de los que integran su familia nuclear.

“Por ejemplo, si tiene hijos, puede dejar 1/3 de sus bienes a favor de otras personas o incluso ampliar lo que le corresponde a uno de sus hijos o a su cónyuge, a los que por alguna razón entiende que hay que ayudar dadas sus circunstancias particulares”, explica Capparelli.

También si tiene algún descendiente con discapacidad la ley otorga una porción mayor que le pueda ser asignada.

En caso de que no tenga herederos forzosos, aún cuando tenga otros parientes, la libertad de elección es total: familiares lejanos, amigos y hasta alguna institución benéfica.

Sobre este punto, Capparelli advierte que hay que ser cuidadosos al designarlas. “Existen detalles jurídicos que el hombre común desconoce y que se deben considerar para que el dinero no se vaya para otra parte o se creen problemas de interpretación”.

 

Los testamentos de la pandemia – ¿Qué ocurre con los testamentos en épocas de cuarentenas, aislamientos y distancia social?

Sorprendentemente, el Código anterior contemplaba los casos de pandemia en el artículo 3689, donde establecía que si no había escribano, podía cumplir su función el jefe o autoridad del municipio o del lazareto (cuando había hospitales en zonas aisladas para atender enfermos contagiosos), con las mismas formas que en el testamento por escritura pública.

“Esta disposición se dejó sin efecto en parte porque no se pensaba que pudiera haber una pandemia y además porque en casi todos los rincones del país hay escribanos”, indica Capparelli.

“Por eso en la ciudad de Buenos Aires reconocieron al escribano como esencial, y en caso de urgencia puede trasladarse hasta donde se encuentra el que desea testar”, agrega.

 

Arrepentirse del testamento

¿Qué pasa si nos arrepentimos una vez que el testamento está hecho? ¿Y si ese amigo del alma, al que decidimos dejarle todos nuestros bienes una vez que hayamos partido, nos traiciona apenas terminamos de firmar el documento?

“El testamento siempre puede ser dejado sin efecto por la simple revocación o por uno posterior mediante el cual el testador modifica su voluntad”, nos tranquiliza Capparelli.

El registro de testamentos

Un beneficio adicional de hacer el testamento por escritura pública es la existencia del Registro de Actos de Última Voluntad que llevan los Colegios de Escribanos, actualmente interconectados, en el que anotan los testamentos (no el contenido, que es privado).

Por gestión de los Colegio Notariales los juzgados adoptaron la modalidad de librar oficio al Colegio de la jurisdicción para saber si existe un testamento vigente o si fue revocado (también se anotan las revocaciones).

Además, recientemente el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires implementó un servicio web para aquellas personas que soliciten oficios judiciales sobre la constancia de inscripción de testamentos en el Registro.

Se trata del Sistema Electrónico de Presentación de Oficios de Testamentos (SEPOT) que da una respuesta acelerada a los juzgados de cualquier punto del país que necesiten estas constancias en los trámites sucesorios.

El inicio del trámite es a través de la web del Colegio (https://publico.colegio-escribanos.org.ar:8445/extranet-testamentos/nuevoPedidoInforme) y el pago puede ser presencial o digital.

Las respuestas se remiten directamente a los juzgados solicitantes en un plazo de diez días hábiles judiciales. Antes, en soporte papel, tardaba como mínimo un mes con el consecuente riesgo de perderse.

Anteúltima voluntad

A todos aquellos que asocian “testamento” con “muerte” y tienen miedo hasta de pronunciar la palabra, Capparelli también les trae una palabra de alivio.

“Con relativa frecuencia se autorizan testamentos a personas que están internadas y de gravedad”, explica el escribano. “Sería deseable otorgar testamento antes de encontrarse en esa situación, ya que no significa que uno ya esté muriendo (aunque la muerte es cierta para todos), sino que con mayor tranquilidad se pueda decidir sobre los bienes para después de la muerte”, agrega.

Y concluye: “por experiencia puedo decir que quien otorga su testamento se siente más tranquilo y puede seguir viviendo y pensando en otras cosas”.


Con la colaboración de Walter Duer – Este artículo fue posible gracias a la asistencia del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de un texto de contenido general que no debería ser considerado como asesoramiento legal.

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