The Rolling Stones vs Donald Trump: no siempre se puede tener lo que uno quiere

El autor analiza el derecho de uso de la propiedad intelectual, en el caso canciones, y campañas políticas

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Por Daniel Bajarlía

La música es un importante componente de toda campaña política. A veces un buen jingle puede dar vuelta una elección o convertir al candidato en un hazmerreír (algunos todavía recuerdan el spot de Jorge Altamira con la canción de Bjork “Alta Mira”).

Pero el rol más preponderante que tiene la música en las elecciones es durante los actos políticos. Un buen asesor dirá que la música que suena tiene que decir algo del partido o de sus postulantes.

Sin embargo, su uso puede ser un dolor de cabeza, ya que también puede comprometer, aunque sea muy indirectamente, al compositor y al intérprete. Hay músicos que no desean en absoluto quedar vinculados con determinadas agrupaciones políticas y por eso exigen que su música no sea ejecutada en sus actividades. De hecho, están en su derecho de hacerlo y hasta pueden iniciar acciones legales para evitarlo.

Estados Unidos se encuentra en plena campaña electoral y los principales candidatos, Donald Trump y Joe Biden construyen en cada acto la banda sonora de su elección.

Mientras el candidato del Partido Demócrata logró el apoyo de muchos artistas y hasta consiguió que los Beastie Boys, que siempre se negaron a que su música se use en comerciales y propagandas, le permitieran usar un tema para una publicidad, el actual presidente de Norteamérica está teniendo problemas para musicalizar su campaña.

Ya son varias estrellas, como los herederos de Tom Petty, John Fogerty (fundador de Creedence), Neil Young y Rihanna, que se opusieron a que Trump use sus canciones en sus actos y la mayoría lo hizo después de haberlas escuchado.

Sin embargo, los que han iniciado la embestida más fuerte contra el magnate son The Rolling Stones, que han amenazado con iniciar acciones legales si continúa usando su clásico de 1969 “You Can’t Always Get What You Want” en sus actos.

Trump utilizó la canción que cierra el álbum Let It Bleed en su campaña de 2016 y hasta sonó cuando se conoció que había ganado la elección. La banda expresó una queja, pero el candidato Republicano la ignoró.

 

Las canciones y las campañas políticas

Cuatro años más tarde, cuando se dispone a lograr su reelección, vuelve a usarla, pese a las advertencias. Es por eso que la banda ensayó una respuesta más dura y directamente amenazó con ir a la justicia.

“A pesar de las directivas de cese y desistimiento de Donald Trump en el pasado, The Rolling Stones están tomando medidas adicionales para impedir que utilice sus canciones en el futuro en cualquiera de sus campañas políticas. En caso de que Donald Trump lo ignore y persista, será perseguido en los tribunales por haber incumplido el embargo y haber reproducido música no autorizada”, dice el comunicado de prensa.

La disputa de los Rollings Stones con Trump se enmarca en lo que es la ejecución pública de una obra, es decir, en la reproducción de la canción en el espacio público entendido como un lugar donde confluye gente, como un evento masivo.

Como sería imposible gestionar autorizaciones para cada tema, en general, las asociaciones de compositores y de intérpretes han adoptado una autorización de uso general de todas las obras registradas, salvo que un músico en particular se oponga.

El sistema, entonces, funciona por excepción: puede reproducirse cualquier canción salvo aquellas que compositores e intérpretes hayan prohibido usar en determinadas circunstancias.

A diferencia de, por ejemplo, un evento deportivo, los actos políticos suelen suscitar controversias de este estilo y es común que muchos artistas se nieguen a que su música suene en las actividades de un candidato con el que no comulgan.

La razón es simple: los autores, compositores e intérpretes tienen derechos morales que les permite defender su obra ante cualquier alteración o utilización que ellos consideren indebida. Entonces, ¿tienen derecho The Rolling Stones a exigirle a Trump que no use su canción porque no coinciden con su ideología? La respuesta es afirmativa.

Ahora bien, el sistema norteamericano es más complejo, ya que pone más énfasis en los derechos patrimoniales que en los morales, por lo que le da más protección a quien posee los derechos de la canción grabada y la partitura publicada que al propio autor. Es el famoso “Copyright” o derecho de copia y exige que una obra esté publicada gozar de protección.

En los Estados Unidos, además, hay más de una asociación de autores, por lo que para utilizar un tema es necesario averiguar cuál de todas lo gestiona.

Las composiciones de The Rolling Stones las administra una entidad llamada BMI, que posee una licencia especial para acontecimientos políticos en la que justamente autoriza el uso de todo su catálogo a excepción de aquellas que han sido explícitamente excluidas por sus compositores. Por eso, BMI le advirtió a Trump que usar “You Can’t Always Get What You Want” implicaba una violación al acuerdo de licencia que firmó con ellos.

Es interesante destacar que esta licencia se refiere a las composiciones y no a las grabaciones. En los Estados Unidos, se paga por la ejecución pública de las primeras, pero no de las segundas.

Eso significa que el reclamo es de Mick Jagger y Keith Richards, que son los que escribieron la canción, y no de toda la banda, aunque es evidente que los cuatro se oponen al presidente norteamericano.

Esto es importante porque el hecho de que estén reclamando los compositores también frena una pequeña trampa que los asesores de campaña podrían aprovechar, que es la de usar una versión de la canción hecha por otro artista. Si el que se opone es el intérprete pero no el autor, podrían pasar un cover del tema y no habría problemas.  Pero al oponerse el compositor, la canción no puede reproducirse bajo ninguna circunstancia.

Vamos, Donald, falta muy poco para las elecciones, ¿es necesario una batalla legal con la banda de rock más importante de la historia? Quizás el Presidente no está acostumbrado, pero no siempre se puede tener lo que uno quiere.

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