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Empresas con valores: Colectivo Mala Prensa

La reivindicación del ocio

Por Clara Cattarossi

 

¿Qué puede salir a partir de una charla de pareja entre copas de vinos? Un emprendimiento: Colectivo Mala Prensa. Lo encaran Ani y Rami, con base en el centro de Tigre. Lxs chicxs se dedican al arte impreso, incluyendo libros, afiches, serigrafías, indumentaria y mucho más. 

 

¿Cómo surge el emprendimiento?

Rami: La idea es que el arte no se quede solamente en el museo y en la pared. El arte no es únicamente óleo sobre tela enmarcado.

Ani: Todavía hay una visión academicista y técnica sobre el arte, como si con la perfección de la técnica fuera suficiente. Buscamos romper con ese elitismo solemne.

Rami: De hecho, hay un estilo «antitécnica» que se ve, por ejemplo, en Tan Largas Pestagnas de Grego (Galería Editorial). El contenido es tremendo: los dibujos son bocetados a propósito, y no deja de ser un lenguaje más.

Ani: Hay otros dos libros que son como cuadernos de notas: Me Aburro Rápido de Alexis Moyano y Espuma de María Luque. Nos gusta mucho el formato de libro «mamarracheado» y misceláneo.

Rami: Aun así, somos selectivos con los artistas que traemos. Hay un trabajo de curaduría y no es azaroso. 

 

¿Con qué criterio seleccionan las obras?

Ani: Nuestro caprichoso y entrenado gusto personal [risas]. Fuimos consumidores de estas piezas por mucho tiempo y, de hecho, la mayoría de las cosas que vendemos las tenemos en nuestra biblioteca personal. Íbamos a ferias de este nicho, y de paso llevábamos nuestras obras de serigrafía impresas en nuestro taller. Entonces decidimos abrir el local cuando se empezaron a cerrar las ferias de ilustradores por la pandemia.

 

En general son editoriales independientes…

Rami: Hay mucha presencia de la autoedición. Por ejemplo, acá vendemos muchos fanzines que se pueden hacer simplemente con papel y una abrochadora. Se hacen y se venden a bajo costo, como manera de divulgar el arte en el mundo under

 

¿Qué ventajas tiene, por ejemplo, la publicación en fanzine?

Ani: En primer lugar, como decía Rami, el bajo costo de edición. Cuando surgió el movimiento de los fanzine en los ‘90, en el sector alternativo (surfers, punks, etc.) no existía la figura del editor. Hoy sigue funcionando aunque de una manera más industrializada, pero se sigue manteniendo el espíritu de la autoedición.  Lo bueno, también, es que a la hora de imprimir un libro sabés que eso se va a sostener; con el fanzine podés arrepentirte y no tiraste un montón de plata. Todavía no se lo consume mucho, pero la idea de Mala Prensa es impulsarlo. 

 

¿Hay una reivindicación de no dejar ir a lo impreso?

Ani: Lo que se puede tocar no deja de ser un documento. 

Rami: Hay algo particular de agarrar y sentir un objeto (no lo digo de nostálgico). Nosotros no tenemos tienda online porque nos divierte más que vengan a sentir el material acá mismo. 

Ani: También pasa que, cuando la gente entra, les gusta el objeto, y el objeto es el mismo local. 

Rami: Hay una impronta de lo no-industrializado. Si bien la serigrafía es (valga la redundancia) en serie, es diferente. Se vuelve más artístico y menos mecánico. 

Ani: Lo que hizo Warhol fue reivindicar eso: que una obra sea seriada no la hace menos única, porque cada una es distinta aunque sea replicada. 

 

¿Cómo crecieron tanto en tan poco tiempo?

Ani: Ya veníamos haciendo serigrafía, fotos, yendo a ferias, etcétera. La idea de armar la tienda surgió en este mismo lugar a partir de un afiche que hicimos, y lo hermoso es que terminó de suceder porque la gente, al pasar por el local, se re copó. Nadie viene acá por un lugar así. ¡Ni siquiera hay librerías en Tigre! 

 

Ahora, creo que lo más interesante es cómo surgió el nombre…

Rami: A partir de la frase “El ocio tiene mala prensa”. Tratando de generar algo propio, nos pusimos a leer distintos autores y nos topamos con Henry David Thoureau, un anarquista del siglo XIX. En el año 1850 se fue a vivir solo al bosque, y cuenta en su libro Walden: “si una persona se adentra en los bosques por amor a ellos cada mañana, está en peligro de ser considerado un vago. Pero si gasta un día completo especulando, cortando esos mismos bosques y haciendo que la tierra se quede calva antes de tiempo, es un estimado y emprendedor ciudadano, como si un pueblo no pudiese tener otro interés en un bosque más que cortarlo”. Ir a un bosque y mirarlo tiene mala prensa. Hacer nada, el ocio, tienen mala prensa. Todo lo que no responde a la productividad capitalista tiene mala prensa.

Ani: La verdad es que estábamos hablando de esto mientras tomábamos un vino, y cerramos con la frase “el ocio tiene mala prensa”. Ahí fue cuando decidimos imprimir la oración en un afiche. Ni siquiera teníamos pensado venderlo, pero le dimos 15 copias a una amiga que tiene un taller de grabado (Fina Estampa Grabado) para que los regale. Subió una foto a Instagram y nos contó que la gente lo quería comprar, y ahí empezó todo. 

 

Desde el origen del nombre hasta la intención de Mala Prensa, todo tiene un valor desinteresado por el amor al arte y la celebración del arte de no hacer nada, del ocio. Como expresa Matías de Rioja en su poema Manifiesto: «Ante los alguaciles de la producción, // y titiriteros del orden, // defiendo el ejercicio del ocio».

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