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Edulcorantes, la OMS y la verdad

¿Qué hay detrás de la última recomendación sobre el uso de edulcorantes y el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2? Un médico lo explica

Por Martín Carrizo

¿Qué hay detrás de la última recomendación sobre el uso de edulcorantes y el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2?  En un metaanálisis -el estudio de mayor de grado de evidencia después de las guías de práctica clínica.

El 15 de mayo del corriente, la Organización Mundial de la Salud emitió un comunicado con la recomendación de no utilizar edulcorantes para perder peso, por el riesgo de desarrollar diabetes u otras enfermedades no transmisibles.

¿Cuáles son esos edulcorantes que cita la OMS? Acesulfamo K, aspartamo, ventajame, ciclamato, neotamo, sacarina, sucralosa, estevia. Tener en cuenta que esta recomendación excluye a las personas que ya tienen diagnóstico de diabetes. También excluye a los edulcorantes de tipo polialcoholes que se utilizan: xilitol, el maltitol o el eritritol, etc.

¿Qué tiene de particular este metaanálisis? Que muchas de las conclusiones (no todas) están basadas en estudios observacionales. Muchos de ellos, heterogéneos entre sí y con riesgo de sesgos considerables. ¿Qué significa entonces?

Que en estos estudios no es posible determinar asociación causal (edulcorante-efecto), sobre todo porque no influye el azar en la selección de los participantes.

Por ejemplo, en la variable DESARROLLO DE OBESIDAD y uso de edulcorantes, la aparición de obesidad fue más frecuente en personas que mantuvieron una alta ingesta de edulcorantes en relación a las que tuvieron una baja ingesta.

Pero esto no significa que los edulcorantes constituyan una causa directa de obesidad. Además, como digimos, en los estudios observacionales no se pueden tener control sobre los aspectos analizados. Por ejemplo: ¿Cómo consumieron los edulcorantes? ¿Con qué alimentos? ¿De qué forma? Y así, muchos ejemplos.

Para concluir: Según los estudios considerados por la OMS en base a este metaanálisis, y que mayor grado de evidencia suelen tener, no hay asociación entre el desarrollo de diabetes tipo II y el consumo de edulcorantes.

Finalmente, podemos decir que la recomendación condicional de la OMS está basada en estudios observacionales con bajo nivel de certeza, cuando en el mismo metaanálisis que interpreta para realizar esta recomendación, hay estudios de mayor grado de evidencia y con mayor nivel de certeza que dicen lo contrario: que no hay efecto.

Vamos a seguir hablando del tema OMS y edulcorantes, porque ya salieron varias sociedades científicas de distintos países comunicando que se va a seguir recomendando la utilización de edulcorantes en reemplazo de azúcares.

En lo que sí coincido es que hay que abandonar un poco la ingesta continua del sabor dulce. Hay muchas hipótesis al respecto:

1- Que la “memoria adictiva” lo dulce comienza desde el nacimiento, a partir de la lactancia, con los azúcares de la leche materna.

2- También existe una hipótesis sobre la presencia de receptores para lo dulce –que se encuentran en las papilas gustativas– también en el intestino, y esto aumentaría la secreción de insulina. Ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada aún con ensayos clínicos aleatorizados y randomizados.

El perfil de Twitter del autor: @martincarrizo_

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