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El desistimiento voluntario del delito como puente de plata

Habían querido robar con arma de fuego. Para el tribunal, los imputos desistieron en forma voluntaria del delito y por ende los absolvieron. Pero ahora la Cámara de Casación de Paraná anuló una sentencia que los absolvía porque calificó el hecho como una tentativa fracasada

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La tentativa, el desistimiento del delito y el robo. La calificación jurídica para el derecho penal en un caso decidido por los tribunales de Entre Ríos.

La historia y la absolución de los acusados

Dos personas ingresaron con un arma de fuego a la casa de una familia y les exigieron entregar todo lo que tenían. Después de una hora de discusión y el posterior al llamado a la policía, los intrusos se fueron del lugar sin llevarse nada. Hicieron un disparo al aire y amenazaron con volver por más.

El juez que dictó la sentencia de absolución entendió que el abandono de la escena sin consumar el hecho, era prueba suficiente del desistimiento voluntario:

“Los animales estaban ahí, la gente durmiendo, si tenían un arma de fuego podrían haber hecho lo que quisieran; por el contrario lo que hicieron fue gritarle al dueño de casa y este les dijo que se fueran, esa fue toda la resistencia, y eso es lo que pasó. Los acusados se van porque los echan. No hay prueba de resistencia suficiente, por eso es que hablamos de un desistimiento por falta de resistencia. La prueba conduce al desistimiento, la solución es la no punibilidad”.

Por ende, absueltos. Para ese tribunal, no hubo delito. Pero la fiscal apeló.

 

Desistimiento versus tentativa fracasada

La fiscal quiso acusarlos igual y presentó el recurso de casación en el cual sostuvo que la valoración del hecho había sido arbitraria y que en realidad lo que pasó fue una tentativa fracasada:

“Se acreditó con total suficiencia que los incursos no lograron consumar el hecho -cuya ejecución iniciaron- por circunstancias ajenas a su voluntad. No estamos ante un supuesto de abandono definitivo y voluntario de los coautores, sino de una tentativa fracasada”.

Dijo además que aunque se diera por cierto el desistimiento seguían existiendo delitos consumados que no habían sido considerados: violación de domicilio y amenazas con arma.
Explicó que que el desistimiento (art. 43 CP) aplica para los delitos que no llegaron a cometerse, es decir no puede calificarse como desistido un hecho ya consumado:

“El mismo tiene efectos para el delito respecto del cual se puede volver a la ley penal, pero no sobre un delito ya consumado, tampoco es atípico como sostiene Zaffaroni y cita el magistrado y la Defensa, no puede ser atípico ex post (después del hecho). El desistimiento tiene efecto, si lo tuviera, sobre el delito contra la propiedad, pero se habían consumado las coacciones agravadas por uso de arma; sobre esto, jurídicamente hablando, no hay desistimiento posible”.

Teniendo en cuenta todo esto, se solicitó la nulidad de la sentencia de cámara y la corrección de la misma para definirla como tentativa de robo con arma.

 

El alegato de la defensa

El abogado de los acusados sostuvo que no hay prueba de resistencia suficiente como para afirmar que hubo tentativa y no desistimiento. También descartó que hayan existido coacciones agravadas y limitó los hechos a un simple intercambio de palabras. Afirmó que el juez sentenciante había valorado correctamente la evidencia y que no es posible juzgar dos veces por lo mismo:

“Como dice la CSJN, el principio prohíbe no solo soportar una nueva pena sino también un nuevo juicio. Esta garantía convencional, es un límite a las potestades de casación, se observaron las formas del juicio, a tenor de lo dicho por la CSJN, el recurso es sobre discrepancias en la valoración de la prueba”.

La defensa concluyó que los imputados habían desistido del delito, y pidió confirmar la sentencia que los absolvía.

 

Para casación si hubo delito en grado de tentativa

Para la cámara de casación, para que exista desistimiento es necesario que la acción delictiva se detenga antes de producirse un daño sobre el bien jurídico, y que esa detención sea producto de la propia voluntad del “delincuente”. Además aclaró que si la víctima se resiste y eso lleva a la interrupción del delito, o si algún hecho más allá de la propia voluntad de los “delincuentes” hace que abandonen la tarea, tampoco hay desistimiento:

“Para que se configure el supuesto de desistimiento, lo que importaría afirmar la atipicidad del delito enrostrado, se requiere que el acontecer puesto en movimiento por el autor, traspasando los límites de la tentativa, se detenga antes de que se produzca el perjuicio del bien jurídico y ello sea consecuencia de la propia voluntad del agente. El desistimiento no será voluntario si mediara intervención de un tercero o resistencia de la víctima, si ello determina el accionar de los encartados”.

El juez sentenciante había rechazado la resistencia de la víctima por considerarla irrisoria o insignificante, a lo que la vocal contestó:

“Más allá de calificar irónicamente de ‘tenaz’ la resistencia de la víctima, tampoco explica el Dr. Juzgador qué sería esperable de la misma para contrarrestar la evidente intención delictiva de los dos imputados -que, se encontraban armados dentro de su predio, y exigiéndole que le entregue bienes-”.

La vocal entendió que hubo circunstancias que dificultaron la consumación del delito: presencia de más personas en la casa incluyendo un menor y la llegada de la policía. Además concluyó que no estaba demostrada la voluntad de desistir, al contrario: “Todos los testigos señalan que al retirarse, los acusados dispararon al aire y profirieron amenazas”.

 

El puente de plata

El desistimiento voluntario tiene que ser posterior al comienzo del hecho en cuestión y tiene que cancelar el peligro de lesión. De esa manera el acusado demuestra voluntad de renunciar al delito iniciado evitando la punibilidad (puente de plata):

“En realidad, el desistimiento voluntario demuestra que, sin necesidad de imponerla, ya se ha alcanzado el fin de la pena, a partir de la conducta del propio autor, quien pudiendo consumar el delito, resuelve no proseguir la actividad conducente a la realización completa del tipo penal”.

Los magistrados concluyeron que el juez sentenciante no había considerado todos los elementos de prueba disponibles y que no los había valorado racionalmente, sacando conclusiones infundadas. Aclararon que esta consideración racional se tiene que hacer sobre los hechos que se declaren probados y sobre los que no. Finalmente dieron lugar al recurso de casación y anularon la sentencia:

“El fallo en crisis trasunta una ponderación sesgada de la prueba, una valoración distinta de elementos que cuentan con similar entidad veritativa, y una inconsecuencia lógica en ciertos pasajes, derivando conclusiones apodícticas de premisas insuficientemente fundadas”.

 

“G., R. S. – G., A. M. – Robo con arma de fuego cuya aptitud para el
disparo no se ha acreditado S/ RECURSO DE CASACION” – Legajo Nº 659/16
SENTENCIA Nº423

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