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La UE da luz verde al acuerdo con el Mercosur, pese al rechazo de Francia

Protesta de agricultores franceses, perspectivas para la región

Tras  26 años de negociaciones, los Estados miembros de la Unión Europea aprobaron a mayoría cualificada el pilar comercial del acuerdo de libre comercio con el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Francia, liderando una minoría de países discordantes, se opuso. Emmanuel Macron afirma que “no es el fin de la historia” y apuesta a obstáculos del Parlamento Europeo o de la Corte de Justicia de la UE para frenar la entrada en vigor.

Una etapa definitoria para el comercio transatlántico

Tras décadas de negociaciones intermitentes, el acuerdo entre la UE y el Mercosur alcanzó un hito en enero de 2026: los Estados miembros aprobaron su pilar comercial por mayoría cualificada en el Consejo de la UE, lo que desbloquea formalmente la posibilidad de su firma.
Para que esto ocurra, fue clave que la suma de países a favor representara 68,7 % de la población de la Unión, apenas por encima del umbral obligatorio del 65 %.

Este aval permitirá a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, proceder al paraphe (firma preliminar) del tratado, prevista en Paraguay el 17 de enero de 2026.

Contenido central del acuerdo: comercio, cuotas y salvaguardias

El tratado representa una de las alianzas comerciales más ambiciosas de la UE, con un mercado potencial de más de 700 millones de consumidores.

Elimina el 90 % de los aranceles entre las dos regiones, lo que significa alrededor de 4 mil millones de euros en derechos aduaneros anuales.

Incrementaría las exportaciones de la UE hacia el Mercosur hasta un 39 %, generando cerca de 50 mil millones de euros en ingresos y alrededor de 450 000 empleos europeos.
Incluye cuotas limitadas para productos sensibles como carne bovina, alimentos y agrícolas, con mecanismos de control sobre flujos y precios que habilitan investigaciones de mercado y posibles reimposiciones arancelarias temporales si hay daño grave.

También habrá un compromiso de productores sudamericanos de respetar más de 350 indicaciones geográficas protegidas europeas, como ciertos quesos y jamones.

Además, el acuerdo contempla una reducción progresiva de aranceles en sectores industriales como el automotriz y la confección, y la eliminación de impuestos sobre minerales críticos europeos —como el litio— en sentido inverso.

Francia y aliados: una oposición muy visible

Pese a la aprobación, el voto estuvo lejos de la unanimidad. Francia se opuso junto a Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, mientras que Bélgica se abstuvo, reflejando tensiones internas entre Flandes (pro) y Valonia (contra).
El gobierno francés justificó su rechazo ante la presión de los sectores agrícolas —que temen competencia de productos sudamericanos— y el rechazo transversal de la clase política nacional.

El presidente francés, Emmanuel Macron, señaló que su país obtuvo garantías y concesiones de la Comisión Europea, pero que aun así no podía apoyar el texto. Aun así, él sostuvo que este resultado “no es el fin de la historia” y confía en que el Parlamento Europeo o la Corte de Justicia de la Unión Europea (CJUE) podrían frenar el proceso.

Antes incluso de que se solicite el consentimiento al Parlamento Europeo, ya hay más de 150 eurodiputados que exigen que la cuestión sea remitida a la CJUE para evaluar su validez jurídica. Si se logra, los críticos esperan que ese recurso actúe como freno.

No obstante, existe tensión institucional: la Comisión y el Consejo han previsto una aplicación provisional del acuerdo tan pronto como uno de los países del Mercosur lo ratifique, lo que —según el Parlamento— podría impedir que la eventual evaluación de la CJUE suspenda su aplicación.

Protestas y tensión social en Europa

La decisión no pasó desapercibida fuera de las instituciones. Los sindicatos agrícolas europeos, especialmente en Francia, manifestaron su rechazo con protestas y bloqueos.
La principal organización de productores franceses, FNSEA, consideró la aprobación como una “traición a la soberanía agrícola europea”. Agricultores bloquearon el Pont de l’Europe entre Francia y Alemania con tractores, mientras que manifestaciones similares se registraron en la frontera franco‑belga, en Polonia y en Italia.

 

Una respuesta estratégica ante tensiones globales

Para la Comisión Europea, el acuerdo Mercosur‑UE es estratégico en medio de tensiones comerciales globales, especialmente con Estados Unidos y China.
Según Bruselas, la alianza con el Mercosur permitiría compensar alrededor de un tercio de las exportaciones europeas afectadas por los aranceles del 15 % impuestos por Washington.

El voto de los Estados miembros del Consejo es solo uno de los pasos.

Consentimiento del Parlamento Europeo: Su aprobación no está asegurada y promete ser muy ajustada.

Posible revisión por parte de la CJUE: Dependiendo de cómo se tramite el recurso que exigen eurodiputados, la Corte podría emitir un fallo que cambie el rumbo.

Ratificación de los parlamentos nacionales o regionales: Aunque el pilar comercial se puede aplicar provisionalmente, la ratificación completa sigue siendo un proceso largo.

 

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