La secuela del accidente laboral debe indemnizarse, pero ¿Cuándo hay secuelas?

Por ley, cuando el trabajador sufra un daño lo deben reparar. El problema es determinar cuándo el origen de una dolencia médica es laboral. Una sentencia analiza los supuestos en que la ART debe reparar por accidente o enfermedad laboral.

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El trabajador sufrió un accidente laboral, una luxación de coxis. Por esto fue atendido y recibió tratamiento médico de parte de la ART. Ahora bien, por ley, cuando quede una secuela incapacitante, la ART debe indemnizar al trabajador. Esto se logra extrajudicialmente o bien a veces hay que litigar por no reconocer la patología o pagar a un valor inferior.

Para la valoración de la incapacidad porcentual se aplican universalmente tablas o baremos que asignan a una patología dada un valor porcentual de incapacidad. Es decir, está tarifada, según el tipo de dolencia, la indemnización que le corresponde al trabajador/a.

En el caso, lo jueces entendieron que la dolencia provocada por el accidente de trabajo (luxación de coxis) no le ha generado incapacidad al demandante. Tras una pericia médica, en la cual la profesional examinó al trabajador, emitió un informe que el juez valoró en estos términos:

Este perito aclara que la patología que presenta el actor en su columna lumbar no se corresponde con evento agudo, se trata de patología degenerativa crónica preexistente…Para valorar una incapacidad columnaria conforme a protocolo de ley, se evalúan los movimientos de columna lumbar de flexión, extensión, lateralización y rotación. Los cuales fueron medidos con goniómetro, instrumento con el que se valoran los rangos de movimiento de las articulaciones, siendo compatibles con normalidad. Es decir, al momento de la entrevista médica realizada y, examen clínico semiológico efectuado al actor no presenta limitación/alteración de los movimientos, por lo que no se corresponde con valoración de incapacidad.

Por tal motivo, y como la patología que presenta el actor (se llama así al trabajador que demanda), si bien guarda relación con su actividad habitual, a la fecha del examen clínico semiológico realizado, los movimientos son compatibles con normalidad. Motivo por el que no es generadora de incapacidad, concluyeron.

Los jueces analizaron que algunas patologías pueden modificarse con el tiempo. Da como ejemplo la pseudoartrosis (falta de consolidación del hueso en una fractura), la que puede con el tiempo haber soldado, reduciendo la incapacidad; o pudo haberse complicado, incrementando la incapacidad (reoperado o amputado). En tanto que una amputación de un dedo de la mano, no teniendo complicaciones inmediatas con el muñón, con el tiempo no se complicará.

Volviendo al caso, la experta perito médica expresó no haber detectado o corroborado afectación de la capacidad funcional del trabajador, por cuanto los movimientos estudiados, que son indicadores de limitación funcional de la columna, han dado resultados compatibles con la normalidad. O sea, no hay incapacidad provocada por la enfermedad:

“Y ello es así por la evolución de la enfermedad en el tiempo, la que también ha sido explicada por la perito. Seguramente durante el episodio agudo el trabajador va a tener una incapacidad temporaria, pero luego ésta no se consolida o no se ha consolidado hasta ahora como incapacidad permanente definitiva, que es la que indemniza la ley de riesgos del trabajo.”

En síntesis, no habiéndose constatado la existencia de secuelas incapacitantes, derivadas de la enfermedad columnaria, no se configura el presupuesto que habilita la responsabilidad de la aseguradora de riesgos del trabajo, por lo que ésta no está obligada a responder frente al trabajador por el pago de la prestación dineraria por incapacidad permanente.

 

 

 

 

 

Anexo con sentencia completa sobre indemnización pr la ART

Expte. nº 472342/2012 – “M. C. J. c/ PREVENCION ART S.A. s/ accidente de trabajo con ART” – CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL, COMERCIAL, LABORAL Y DE MINERÍA DE NEUQUÉN (NEUQUÉN) – SALA II – 13/11/2018

NEUQUEN, 13 de noviembre de 2018.

Y VISTOS: En acuerdo estos autos caratulados: “M. C. J. C/ PREVENCION ART S.A. S/ ACCIDENTE DE TRABAJO CON ART”, (JNQLA2 EXP Nº 472342/2012), venidos a esta Sala II integrada por los Dres. Patricia CLERICI y Jorge PASCUARELLI en legal subrogancia (conf. Ac. 5/2018), con la presencia de la Secretaria actuante Dra. Sandra ANDRADE y, de acuerdo al orden de votación sorteado, la Dra. Patricia CLERICI dijo:

I.- Diligenciada la medida para mejor proveer ordenada por esta Cámara de Apelaciones, vuelven los autos a conocimiento del tribunal.

Por razones de economía y celeridad, doy aquí por reproducido el resumen de las posturas de las partes realizado en la resolución de fs. 249/252 vta.

II.- Habiéndose evaluado el resultado de la medida para mejor proveer, entiendo que la sentencia de grado debe ser confirmada.

Para llegar a esta conclusión tengo en cuenta que la ley 24.557 no repara patologías, sino incapacidades.

Esto ya ha sido sostenido por la suscripta en autos “c c/ Mapfre ART S.A.” (expte. n° 394.418/2009, 20/5/2014): “Cabe recordar que la Ley de Riesgos del Trabajo no indemniza enfermedades ni accidentes en si mismos considerados, sino que repara incapacidades –temporarias o definitivas; parciales o totales- para trabajar”.

En igual sentido Mario E. Ackerman afirma que la LRT reduce los presupuestos de responsabilidad a la incapacitación o muerte por el hecho o en ocasión del trabajo, con la intermediación de un accidente de trabajo o de una enfermedad profesional (cfr. aut. cit., “Ley de Riesgos del Trabajo comentada y concordada”, Ed. Rubinzal-Culzoni, 2017, pág. 44).

Si analizamos el informe pericial producido en la primera instancia, y el ordenado en segunda instancia como medida para mejor proveer, se advierte que el trabajador de autos no tiene incapacidad que pueda ser medida a través del baremo de ley, y por ende tampoco tiene derecho al resarcimiento, por lo que debe confirmarse el rechazo de la demanda resuelto en el fallo recurrido.

En efecto, conforme se ha dicho en el anterior resolutorio de esta Cámara de Apelaciones y se encuentra firme, la litis se trabó en base a dos reclamos diferenciados: a) por accidente de trabajo; y b) por enfermedad profesional, cuya sintomatología se exteriorizó con el accidente laboral.

La consecuencia directa del accidente de trabajo fue la luxación de coxis.

Ha explicado la perito médica, “el coxis es el hueso inferior de la columna que se sitúa debajo del sacro. La luxación es la separación del coxis del sacro, frecuentemente como consecuencia de un golpe o impacto. El coxis se desplaza para adelante o para atrás, pero no se separa completamente del sacro, sino que pivotea para un lado u otro según como sea la fuerza del impacto. Así los ligamentos que unen a los dos segmentos, pueden distenderse o desgarrarse. En algunas personas se presenta como una variable de la normalidad por lo que para aseverar categóricamente que se trata de una secuela de accidente debería contarse con un estudio radiológico previo, si bien ha mediado un traumatismo compatible. En general la luxación no es de gravedad, ya que se debe sólo a la distensión del ligamento y se cura espontáneamente con el tiempo. Como dato importante el actor durante el examen físico y su posición de sentado y la maniobra semiológica (palpación) destinada a evaluar puntos dolorosos, no realiza manifestación dolorosa alguna por lo que podría tratarse de una variable de la normalidad o haber evolucionado favorablemente.

“Asimismo, la entidad nosológica luxación de coxis no figura en el Baremo de Ley a los fines incapacitantes, y en referencia al dolor, a la fecha no hay método alguno para valorarlo. Motivos por los que la lesión del actor no es generadora de incapacidad” (fs. 143/144).

Sobre esta conclusión, las partes no han formulado observaciones, por lo que resulta indiscutible que la dolencia provocada por el accidente de trabajo (luxación de coxis) no le ha generado incapacidad al demandante.

Cabe señalar que ya me he expedido en autos “Villalón Escudero c/ Hernández” (expte. n° 453.486/2011, 1/12/2016) y “Pogonza c/ Flores” (expte. n° 476.256/2013, 11/4/2017) respecto a que, siendo el dolor un síntoma subjetivo, para ser considerado generador de incapacidad física debe existir una comprobación objetiva de los dichos del paciente. En tanto que en autos, la comprobación objetiva intentada por la experta ha dado resultado negativo.

III.- Vayamos ahora al análisis de la enfermedad profesional que denuncia el actor, y que se manifestó en oportunidad del accidente de trabajo. Es sobre esta cuestión, no evaluada en la instancia de grado, que se ha dictado la medida para mejor proveer.

El informe de fs. 256/vta. dice: “Este perito aclara que la patología que presenta el actor en su columna lumbar no se corresponde con evento agudo, se trata de patología degenerativa crónica preexistente…Para valorar una incapacidad columnaria conforme a protocolo de ley, se evalúan los movimientos de columna lumbar de flexión, extensión, lateralización y rotación. Los cuales fueron medidos con goniómetro, instrumento con el que se valoran los rangos de movimiento de las articulaciones, siendo compatibles con normalidad. Es decir, al momento de la entrevista médica realizada y, examen clínico semiológico efectuado al actor no presenta limitación/alteración de los movimientos, por lo que no se corresponde con valoración de incapacidad.

“La patología que presenta el actor, si bien guarda relación con su actividad habitual, a la fecha del examen clínico semiológico realizado, los movimientos son compatibles con normalidad. Motivo por el que no es generadora de incapacidad… Siendo importante destacar que el examen clínico semiológico de su columna lumbar, los rangos de movimiento de flexión, extensión, lateralización y rotación con el goniómetro son compatibles con normalidad, por lo que no se corresponde con incapacidad conforme baremo de ley”.

Luego, ante los sucesivos pedidos de explicaciones, la perito manifiesta: “Si bien existe nexo cronológico y anatómico a decir del letrado/a del actor; éste presentó evento agudo sobre patología preexistente, el cual fue tratado por ART en su proceso agudo con analgésicos antiinflamatorios, reposo y fisiokinesioterapia durante un período de 7 meses.

“El actor en el evento agudo presenta episodio de dolor lumbar y coxígeo. En relación a dolor lumbar tanto como el coxígeo fueron estudiados y tratados por la ART. La lumbalgia es un dolor agudo localizado en la columna lumbar que con tratamiento farmacológico, fisiokinesioterapia y reposo se autolimita, es decir cede el cuadro sintomático hasta que da inicio a un nuevo episodio. Estos episodios de dolor se denominan pouseé sintomático, los cuales se presentan con dolor en segmento lumbar de columna vertebral seguidos de períodos de acalmia sintomática…En relación a la enfermedad degenerativa crónica del actor y el hecho súbito padecido este perito aclara que se produce un episodio de dolor/lumbalgia, el cual fue tratado conforme a protocolo de tratamiento de lesión por ART…no se corresponde aplicación de lumbalgia post traumática porque si bien se produce el pouseé sintomático, lo hace sobre una columna con preexistencia, lo cual se evidencia en estudio realizado de alta complejidad en el cual se observa la deshidratación discal L3-L4 y L4-L5 asociado en forma posterior a mega apófisis transversa L5 articulada con el hueso sacro, fusión ósea que se produce a lo largo de los años…Es importante destacar que en estudio de RMN se informa profusión anular central sin compromiso neuroforaminal, por lo que no se desmuestra compresión de raíces periféricas o sea lumbociatalgia.

“…Este perito no se niega a evaluación de incapacidad. En el caso de autos, si bien el actor presenta patología crónica…no se valora incapacidad debido a que el actor, en el momento de ser examinado clínica semiológicamente, no presenta alteración en los movimientos de columna, es decir son compatibles con normalidad…El evento agudo no ha sido el causante de la patología que presenta el actor en su columna lumbar” (fs. 274/vta., y 291/vta.).

Como vemos, ha quedado claramente determinado que el actor presenta una patología en su columna, que no es consecuencia del accidente de trabajo sino que se trata de un proceso degenerativo, que evoluciona con el tiempo.

No encuentro útil analizar si esta patología es o no una enfermedad profesional, por cuanto lo relevante para la resolución de la apelación es que aquella no ha generado incapacidad en el trabajador. La perito destaca que, en oportunidad de proceder al examen del demandante, los procedimientos de práctica establecidos para detectar limitaciones en la funcionalidad de la columna dieron resultados negativos. En otras palabras, el trabajador de autos no presenta limitaciones funcionales como consecuencia de su patología columnaria.

Guillermo G. Maciá explica que algunas patologías pueden modificarse con el tiempo. Da como ejemplo la pseudoartrosis (falta de consolidación del hueso en una fractura), la que puede con el tiempo haber soldado, reduciendo la incapacidad; o pudo haberse complicado, incrementando la incapacidad (reoperado o amputado). En tanto que una amputación de un dedo de la mano, no teniendo complicaciones inmediatas con el muñón, con el tiempo no se complicará. Es estable en el tiempo.

Agrega el autor que vengo citando, “la valoración médica de la incapacidad física…depende exclusivamente de la capacidad del profesional médico de evaluar el detrimento funcional de un órgano, sentido o miembro, sobre la base del examen físico, los estudios complementarios del examen físico, y el análisis racional de la coherencia existente entre ellos. El médico observa que tal articulación está limitada en X grados. El valor de incapacidad depende del sistema de cuantificación. Lo que observa el médico es la pérdida o deterioro de la capacidad funcional, no porcentuales de incapacidad; observa o describe secuelas o lesiones…Para la valoración de la incapacidad porcentual se aplican universalmente tablas o baremos que asignan a una patología dada un valor porcentual de incapacidad” (cfr. aut. cit., “Reflexiones sobre el valor de la determinación de la incapacidad efectuada por la comisión médica en el procedimiento de la ley 24.557 cuando se demanda judicialmente la reparación integral”, en Revista de Derecho Laboral, Ed. Rubinzal-Culzoni, T. 2010-1, pág. 563/565).

Lo dicho por el Dr. Maciá coincide con lo actuado por la perito médica en autos. La experta no ha detectado o corroborado afectación de la capacidad funcional del trabajador, por cuanto los movimientos estudiados, que son indicadores de limitación funcional de la columna, han dado resultados compatibles con la normalidad. O sea, no hay incapacidad provocada por la enfermedad.

Y ello es así por la evolución de la enfermedad en el tiempo, la que también ha sido explicada por la perito. Seguramente durante el episodio agudo el trabajador va a tener una incapacidad temporaria, pero luego ésta no se consolida o no se ha consolidado hasta ahora como incapacidad permanente definitiva, que es la que indemniza la ley de riesgos del trabajo.

Eladio Guesalaga, señala, desde la perspectiva del análisis económico del derecho, que la reparación del sistema de la ley 24.557 considera el grado de disminución que experimentan los bienes siniestrados para los distintos actores del sistema: “Más allá de las consideraciones morales que pueden hacerse sobre las proyecciones de los daños que vulneran la integridad de la persona, como un complejo de cuerpo y psiquis que sirve de sustrato a la propia vida, los bienes que con estos accidentes se ven afectados tienen una dimensión económica para el trabajador que trasunta una importancia mayúscula.

“En efecto, estamos ante accidentes o enfermedades que determinan una minoración del único recurso económico con el que cuenta la persona afectada para asegurar su sustento y el de su familia, su cuerpo, su voluntad, su intelecto y su energía.

“Estas dimensiones son además computables entre los rubros que deben contar para establecer el costo del daño sufrido por el dependiente” (cfr. aut. cit., “La limitación de la responsabilidad por accidente y enfermedades laborales”, en Revista de Derecho Laboral, op. cit., pág. 141/142).

En síntesis, no habiéndose constatado la existencia de secuelas incapacitantes, derivadas de la enfermedad columnaria, no se configura el presupuesto que habilita la responsabilidad de la aseguradora de riesgos del trabajo, por lo que ésta no está obligada a responder frente al trabajador por el pago de la prestación dineraria por incapacidad permanente.

IV.- Conforme lo dicho, propongo al Acuerdo rechazar el recurso de apelación de autos, y confirmar el resolutorio recurrido.

Las costas por la actuación en la presente instancia son a cargo de la actora vencida (art. 68, CPCyC).

Regulo los honorarios de los letrados que actuaron ante la Alzada en el 1,68% de la base regulatoria para el Dr. …; 4,2% de la base regulatoria, en conjunto para las Dras. … y …; 1,18% de la base regulatoria para el Dr. … y 2,94% de la base regulatoria para la Dra. …, todo de conformidad con lo dispuesto por el art. 15 de la ley 1.594.

Dado la labor desarrollada ante la Alzada por la perito médica de autos …, se incrementa en un 1% adicional el porcentaje fijado en la instancia de grado para retribuir su actuación en autos.

El Dr. Jorge PASCUARELLI dijo: Por compartir los fundamentos vertidos en el voto que antecede, adhiero al mismo.

Por ello, esta Sala II RESUELVE: I.- Confirmar la sentencia de fs. 228/230.

II.- Imponer las costas por la actuación en la presente instancia a cargo de la actora vencida (art. 68, CPCyC).

III.- Regular los honorarios de los letrados que actuaron ante la Alzada en el 1,68% de la base regulatoria para el Dr. …; 4,2% de la base regulatoria, en conjunto para las Dras. … y …; 1,18% de la base regulatoria para el Dr. … y 2,94% de la base regulatoria para la Dra. …, todo de conformidad con lo dispuesto por el art. 15 de la ley 1.594, y de la perito médica …, se incrementa en un 1% adicional del porcentaje fijado en la instancia de grado para retribuir su actuación en autos.

IV.- Regístrese, notifíquese electrónicamente y, en su oportunidad, vuelvan los autos a origen.

Dra. PATRICIA CLERICI – Dr. JORGE PASCUARELLI Dra. SANDRA ANDRADE – Secretaria
Citar: elDial.com – AAAD9A

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