El robo del asado, y el hurto famélico

Cuándo hay robo, hurto y qué hacer por despojos de productos de la parrilla

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Como siempre, estos hechos se dan en la República de Córdoba, adonde sus habitantes, poseedores de la clásica tonada, interactúan para generar situaciones insólitas.

En este caso un hecho de inseguridad, no tan gracioso, porque hay un damnificado a quien le hurtaron, vulneraron su derecho de propiedad, el bien jurídico protegido por el delito de hurto.

En concreto, un hombre afirmó haber sido víctima de la inseguridad cuando estaba preparando un asado, o asadazo: “Salí a darlo vuelta y me di cuenta que nos habían robado el vacío”, contó el diario Los Andes .

Ese medio tituló que el cordobés «abandonó la churrasquera un minuto y le robaron el asado de la parrilla», hecho que ocrrió en un taller mecánico de esa provincia.

El asador se distrajo y le robaron el pedazo de carne, contó Alejandro uno de los mecánicos de ese taller cordobés: «Salí a darlo vuelta y me di cuenta que nos habían robado el vacío”

Al parecer pasó una persona por la vereda que  «tira la campera a la parrilla, saca todo y sale corriendo», indicó el mecánico.  El botín consistió en vacío de cerdo y de vaca

Si bien uno cree que el principal sospechoso pudo haber sido el perro del taller, el entrevistado dijo que nunca se acerca a los fierros calientes.

«Salimos todos a la puerta. Estaba el perro. Es difícil que se arrime a la parrilla caliente. No había rastros de la carne», contó Alejandro, el damnificado a Canal 10.

«En la misma entrevista, el trabajador del taller de General Paz, afirmó que ahora harán una “vaquita” para hacer un chulengo y ‘me quedaré duro al lado como ´rulo de estatua'», explicó.

 

Qué dice la ley sobre el hurto, y el hurto famélico

Alejandro dijo estar indignado con lo sucedido, pero a partir de ahora tomará medidas y anticipó que construirá un «chulengo», dijo en declaraciones radiales. El problema es que no puede instalarlo en la vereda, salvo que incurra en un caso de #Veredonga.

El artículo 162 del código penal tipifica el hurto de este modo: “Será reprimido con prisión de un mes a dos años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena.”

Se entendió que el término “apoderarse” de nuestro art. 162 CP, importa una noción compuesta de un acto material y un propósito, consistiendo “en poner bajo su dominio y acción una cosa que antes de ello se encontraba en poder de otro”46. El apoderamiento es, entonces, un concepto jurídico y no material.

Cuando nuestra ley establece el “apoderamiento” como núcleo del tipo penal, enseña Soler, “hace referencia a la  posibilidad inmediata de realizar materialmente sobre la cosa actos dispositivos, posibilidad de la que se carecía antes de la acción, porque la cosa estaba en poder de otra persona, fuese poseedor o simple tenedor”, sin que obste a ello la
circunstancia de que la persona no lo posea directa e inmediatamente, si las cosas poseen signos de
su pertenencia ajena.

Concluía el jurista en que apoderarse “no es solamente sustraer, sino algo más; esto es, traer la cosa a la esfera del propio dominio de hecho”, reseñado por Mauricio Macagno en Pensamiento  Penal.

Como nota de color, en teoría no se puede instalar una parrilla en la vereda, por el humo e incluso con un tiraje adecuado, por interrumpir el paso.

 

El caso del hurto famélico

Con respecto al llado “hurto famélico” por la necesidad del autor, se discute si este es o no punible. Desde ya si hay riesgo de vida, es un estado de necesidad justificante.

Como se ha afirmado, «por provenir de una causa fisiológica que pone al individuo en la disyuntiva de proporcionarse el alimento o abrigo, o sucumbir él o un tercero, o verse afectado de alguna manera grave (enfermedad, por ej.), se justifica la acción típica contra la propiedad de otra persona.»

Luego está la discusión por el principio de insignificancia, cuando el hurto es de items de valor escaso, como un alimento. Hay una discusión y debate jurisprudencial al respecto.

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