El ultraje a la bandera y el derecho a la libre expresión

La corte de España resuelve que no hay derecho a la libre expresión para ultrajar a la bandera

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Pablo … es gremialista de la Confederación Intersindical Galega. En el marco de una protesta dijo “Aquí tenéis el silencio de la puta bandera” y “hay que prenderle fuego a la puta bandera”.

Fue sometido a un proceso penal por esas expresiones y condenado por delito de ultraje a la bandera del art. 543 del código penal que dispone:

Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con pena de multa de 7 a 12 meses

El problema es que estas expresiones también deben leerse a la luz del derecho a la libre expresión, y para una conducta ser delito se requiere que no solo sea típica (es decir, que encuadre en lo que dice el derecho penal, en la ley expresa), sino además antijurídica y culpable, veamos.

 

El delito de ultraje a la bandera

Este delito tiene como bien jurídico protegido el interés general del Estado en la sumisión a la Constitución, a las leyes, a las autoridades legítimas y el mantenimiento de la paz pública, y a la organización democrática del Estado.

¿Es delito entonces incitar a prender fuego a la bandera de España en el marco de una protesta sindical? El escenario era un conflicto laboral de las trabajadoras del servicio de limpieza de instalaciones militares. En ese momento y cuando se izaba la bandera, el sindicalista tomó un megáfono y proclamó los dichos referidos.

Fue procesado penalmente y recibió la condena, pero planteó que era un legítimo derecho constitucional y que no cometió ultraje. El caso llegó al tribunal constitucional español que dictó sentencia.

 

La defensa por ultraje a la bandera y la libre expresión

El autor imputado del ultraje a la bandera denunció que se vulneró su derecho a las libertades de expresión e ideológica por haberse expresado en el marco de un reclamo. El autor, además, es un dirigente gremial de trayectoria.

Alegó que no había derecho a la condena porque estaba en juego su derecho a la libre expresión, a la protesta en el marco de un estado constitucional y democrático, entre otras defensas.

Se han condenado delitos de ultraje como un caso en el que se arrió la bandera española y se arrojó al patio del Castillo de Montjuich pero a la vez el delito de ultraje a la bandera reconoce “varias excepciones.

Como, por ejemplo, las ofensas al “sistema político”; las ofensas “al Estado abstractamente considerado”; o las ofensas a la organización territorial del Estado. Tampoco lo serían las ofensas a entidades distintas del Estado o sus comunidades autónomas. Es decir, se podría quemar una bandera de un partido político o el cartel de una institución. Igual que pitar un himno”, según publicó Xataka.

 

Vejación a la bandera en un estado plural y democrático

Se opinó que “determinados actos de vejación de las banderas o los intentos de silenciar con silbidos el himno de España, especialmente si se producen en presencia de autoridades públicas, aunque revistan un sesgo impropio, ofensivo e incluso oprobioso, no deberían ser, por lo pronto, merecedoras de reproche penal en muchos casos”.

Ello “pues no dejan de ser reflexiones o manifestaciones de carácter político, y por ello mismo vinculadas a la libertad de expresión e ideológica, que debería interpretarse con un espíritu de tolerancia, especialmente, como se ha dicho, cuando se trata del ejercicio de la crítica en la esfera política, salvo que, en buena lógica, se incite de manera eficiente y directa a la violencia o supongan la difusión de un discurso de odio, es decir, lo que se ha caracterizado doctrinalmente como el riesgo claro e inminente de causar un comportamiento materialmente violento y dañino”. Para más detalles ver este artículo completo.

 

La sentencia de la corte sobre el ultraje a la bandera

Por mayoría muy ajustada, de apenas un voto de diferencia (cinco a seis), el tribunal constitucional español determinó que  las expresiones que determinaron la condena fueron innecesarias para las reivindicaciones salariales que como representante del Sindicato estaba ejerciendo.

Dichas expresiones fueron realizadas al margen y sin el amparo de los derechos fundamentales invocados, por lo que rechaza que se hayan vulnerado las libertades de expresión e ideológica del sindicalista, quien siempre ha negado que dijera eso y sostiene que todo fue «una invención del almirante» jefe del Arsenal Militar, publicó El Independiente.

La postura que estaba defendiendo, además, no guardaban relación con dichas reivindicaciones, entendió el tribunal. Por ello entendieron que dichas expresiones fueron realizadas al margen y sin el amparo de los derechos fundamentales invocado:

“El PLENO EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL RESUELVE POR MAYORÍA QUE LOS ULTRAJES A LA BANDERA DE ESPAÑA NO ESTÁN AMPARADOS POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN” fue su sentencia.

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