Isla de los Faisanes, la curiosa historia del territorio entre Francia y España que cambia de país cada 6 meses

Se trata del condominio más pequeño del mundo. Desde el 1 de febrero al 31 de julio está bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es francés.

Por Alan Wilder.

A diferencia de lo que se podía pensar, no todas las fronteras están perfectamente delimitadas. Y es que el mapa geopolítico del mundo está salpicado de ejemplos que esconden curiosas historias que justifican divisiones insólitas o surrealistas en algunos casos. Como la que protagonizan España y Francia a cuenta de la Isla de los Faisanes.

La Isla de los Faisanes, o Île des Faisans en francés, es un islote fluvial y se trata del condominio más pequeño del mundo, es decir, un territorio no autónomo sometido a la autoridad conjunta de dos estados. En sus 215 metros de largo y 38 de ancho con forma ovalada, el equivalente a unos 5.000 metros cuadrados, no hay nada. Ni siquiera faisanes como dice su nombre. Pero durante seis meses al año, este islote sobre el río Bidasoa, entre Irún y Hendaya, marca el límite entre ambos países, que se reparten su gestión seis meses al año.

 

Con el objetivo de evitar estos enfrentamientos e impedir que el islote se convirtiera en un terreno no legislado, los dos estados decidieron repartirse desde el 1 de febrero al 31 de julio  estar bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es francés.

Esto hace que también sea conocida con los nombres de la Isla de la Conferencia o Isla de los Diplomáticos, constituyendo el condominio más pequeño del mundo

Solo los equipos encargados del mantenimiento de la vegetación y de comprobar que el río no le come terreno al pequeño trozo de tierra la visitan. Lo que sí hay es un monolito que recuerda su momento más importante en la historia con la firma, el 7 de noviembre de 1659, del Tratado de Paz de los Pirineos, que ponía fin a un conflicto iniciado durante la Guerra de los Treinta Años. El islote también se utilizó a lo largo de los siglos para intercambios, ya fuera de prisioneros o de personajes de alta cuna para sus casamientos.

Durante tres meses, españoles y franceses negociaron el final de su larga guerra en la isla, ya que se consideraba territorio neutral.

Se extendieron puentes de madera desde ambos lados. Los ejércitos estaban preparados en el momento en que comenzaron las negociaciones.

Se firmó un acuerdo de paz: el Tratado de los Pirineos. Se intercambiaron territorios y se delimitó la nueva frontera entre ambos países. Y el trato fue sellado con una boda real, ya que el rey francés Luis XIV se casó con la hija del rey español Felipe IV.

 

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.