Despido con causa en un puesto de confianza
Una trabajadora de tesorería fue despedida tras detectarse faltantes de dinero. La Cámara del Trabajo de Cipolletti confirmó que la ruptura del vínculo fue legal por pérdida de confianza y violación grave de los deberes laborales
El manejo de dinero ajeno exige un estándar de conducta más alto que en otros empleos. No es una opinión: es un criterio jurídico consolidado. Y eso fue lo que volvió a ratificar la Cámara del Trabajo de Cipolletti al confirmar el despido con causa de una trabajadora del sector de Tesorería de un casino.
De las irregularidades al despido
1. Un puesto de máxima confianza
La trabajadora se desempeñaba en el área de Tesorería de un casino de la ciudad de Cipolletti. Su función implicaba acceso directo a la bóveda y al dinero recaudado por las mesas de juego, una tarea que requiere controles estrictos y cumplimiento riguroso de los protocolos internos.
La empresa comenzó a advertir diferencias entre los ingresos declarados por las mesas y el dinero efectivamente contabilizado. Un dato clave: los faltantes se repetían únicamente en los turnos asignados a la misma trabajadora.
Ante la reiteración de las inconsistencias, la empresa revisó las grabaciones de seguridad. Allí se observó a la empleada ingresando sola a la bóveda y manipulando contenedores de recaudación sin autorización, en abierta infracción a los protocolos vigentes.
Al finalizar una jornada laboral, personal de seguridad la interceptó. En presencia de un escribano público, se constató que llevaba consigo una suma importante de dinero que no había sido declarada al ingresar al turno, incumpliendo las normas de control interno.
Frente a la gravedad de los hechos, la empresa dispuso el despido inmediato mediante acta notarial, invocando pérdida de confianza y violación de los deberes contractuales esenciales.
La sentencia: despido justificado por la prueba contundente
En diciembre de 2025, la Cámara del Trabajo de Cipolletti confirmó que el despido fue ajustado a derecho. Para los jueces, la prueba reunida fue clara, directa y suficiente: filmaciones, testimonios del personal de vigilancia y el acta notarial acreditaron la conducta imputada.
El tribunal sostuvo que la trabajadora quebrantó de manera irreversible la confianza necesaria para el manejo de fondos, y que esa sola circunstancia tornaba imposible la continuidad del vínculo laboral.
La defensa intentó ampararse en el principio de la duda a favor del trabajador, pero la Cámara fue tajante: cuando la prueba es precisa y consistente, no hay margen para aplicar ese beneficio.
Normativa aplicable
Buena fe, cuidado y fidelidad (arts. 62 y 63 LCT).
Estos artículos imponen al trabajador el deber de actuar con lealtad y respeto por los intereses del empleador. El manejo no autorizado de dinero y el ocultamiento de valores fueron considerados una violación grave de estos principios básicos.
Principio “in dubio pro operario”.
Si bien el derecho laboral protege al trabajador en caso de duda, el tribunal recordó que este principio solo opera cuando los hechos no están suficientemente acreditados. En este caso, la prueba eliminó cualquier incertidumbre.
Acta notarial como prueba clave.
La constatación ante escribano otorgó certeza jurídica al hecho central: la trabajadora tenía dinero no declarado en su poder. Esa prueba documental fue determinante para justificar la máxima sanción laboral.
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