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“No hay lugar lejano”, ayuda humanitaria israelí en Venezuela

Derecho En Zapatillas conversó con Gil Artzyieli, ex embajador de Israel en China y en Panamá, jefe de la delegación humanitaria israelí en Venezuela

Por decisión del gobierno israelí, una misión humanitaria de decenas de ingenieros y especialistas fue desplegada en Venezuela para asistir en la recuperación tras el reciente y devastador terremoto. Esta misión realizó evaluaciones estructurales para determinar qué edificios son habitables, cuáles requieren reparación y cuáles deben ser demolidos, garantizando el regreso seguro de las familias.

El equipo integrado por expertos del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Comando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La misión, encabezada por el embajador Gil Artzyieli, y el general de brigada Elad Edri (área operativa), ambos con amplia experiencia en rescate y emergencias internacionales. Como Jefe de la Delegación participa Gil Artzyieli con quien pudimos conversar. Además del trabajo de campo, la delegación israelí está compartiendo con las autoridades venezolanas sus protocolos y décadas de experiencia en gestión de emergencias naturales.

En tanto, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez —quien había solicitado que la delegación extendiera su estadía y aprobó un plan nacional de reconstrucción elaborado por el equipo israelí expresó su agradecimiento por la labor realizada, según el comunicado, reportó Itón Gadol.

A pesar de no existir relaciones diplomáticas entre ambos países, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, subrayó que la asistencia es un acto estrictamente humanitario, separado de la política.

Al respecto, le preguntamos a Artzyieli: Israel no tiene relaciones diplomáticas con Venezuela y, sin embargo, están aquí con una misión humanitaria y técnica. ¿Cómo se articula eso?

Ante una tragedia humana de esta magnitud no hay fronteras ni hay política. Apenas escuchamos en Israel que ocurrió un terremoto en algún lugar del mundo, para nosotros no hay lugar lejano: es casi una reacción instintiva. Incluso sin recibir la nota formal, los equipos ya están listos y quedan a disposición.

En este caso fue más complicado, porque al no haber relaciones diplomáticas no tenemos una misión aquí para hacer el contacto. Lo hicimos a través de la comunidad local, y el gobierno manifestó su interés y dio luz verde para recibir la ayuda. Y vinimos.

¿Qué desafíos encontraron?

El primero fue llegar; eso ocurrió lo más rápido posible una vez que el gobierno local dio la aprobación. Los dos terremotos fueron tremendos: en un espacio reducido hay cientos o miles de edificios caídos o gravemente impactados, y decenas de miles de personas perdieron sus casas, algunos sus negocios.

En las conversaciones con los damnificados y con el equipo de rescate venezolano hubo intercambios muy significativos y muy tristes, porque el sitio es como un infierno. Es muy triste ver a la gente afuera de sus casas, esperando que saquen a sus familiares fallecidos, que todavía están bajo los escombros. 

Nuestros equipos hicieron todo lo posible para que las víctimas tengan por lo menos el entierro digno que merecen.

Y ahora en la fase de determinar qué edificios pueden salvarse, para que las familias puedan regresar a sus hogares.

¿Qué tecnología aportó Israel?

Como no llegamos en los primeros días, cuando todavía era viable rescatar gente con vida, el énfasis estuvo en sacar los cuerpos. Llevamos drones e hicimos un análisis en 3D de los edificios para encontrar la mejor forma de llegar a las víctimas sin poner en riesgo al equipo.

 También construimos una plataforma de big data con todos los datos: los edificios, las víctimas, las estructuras que resultan peligrosas. Está hecha a medida de las necesidades locales, basada en la que usamos en Israel; aquí tenían ciertas preferencias, hicieron modificaciones y la adecuamos a sus formas.

Hay equipos de los dos lados hablando a diario para compartir nuestra experiencia, que está basada en la triste realidad que vivimos a menudo en Israel, por los misiles con los que nos atacan. Esa experiencia sirve también aquí.

¿Cómo se determina en la práctica si un edificio puede seguir en pie?

Tenemos un equipo de ingenieros que revisa cada edificio, primero de forma visual. Si se cuenta con el plano, se usa ese método; si no —que es lo más frecuente— hay otras formas. Así se determina si es habitable. 

Hubo muchos que se pensaba que estaban totalmente destruidos, y cientos de familias pudieron volver a su hogar. En otros casos todavía no son habitables: con un reforzamiento pasan a serlo, o bien hay que demolerlos. Coordinamos todo con el equipo local, y la cooperación entre los equipos es maravillosa.

Quiero mencionar que me encontré aquí con israelíes, que vinieron con médicos y psicólogos, y que hicieron actividades para los niños. Me impresionó pensar que, a esta distancia, un país de diez millones de habitantes haya podido mandar tantos equipos de ayuda humanitaria.

¿Por qué está Israel aquí?

Es una delegación humanitaria. Desde Haití hasta Turquía y otros países. Como tenemos los equipos listos, si alguien lo necesita, para nosotros no hay lugar lejano, ni geográfico ni político.

La delegación se va en los próximos días. ¿Qué viene ahora?

Vamos a seguir apoyando con el know-how y con todo lo que hicimos en el terreno, compartiendo el conocimiento y las tecnologías, como la plataforma que construimos a medida de las necesidades de aquí. Y vamos a ver juntos en qué más podemos colaborar, para aliviar el sufrimiento de tanta gente en La Guaira.

¿Quiere agregar algo?

El mensaje principal es que no hay lugar lejano. Esto es algo humanitario, y aquí estamos.

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