Polémica por un proyecto de ley en la PBA que permite fumigaciones
El Senado bonaerense aprobó una nueva normativa (falta la sanción por diputados) que fija una zona de exclusión y otra de amortiguación. La primera prohíbe la aplicación de productos fitosanitarios, fertilizantes y otros plaguicidas a una distancia de entre 100 y 500 metros de los núcleos urbanos, dependiendo de la peligrosidad del elemento y la técnica de uso (por vía aérea las distancias son las máximas).
En tanto, la zona de amortiguación extiende la prohibición hasta los dos kilómetros, también de acuerdo al tipo de pesticida utilizado y el modo de aplicación. Esta zona “buffer” puede ser exceptuada sólo por “expresa autorización del municipio”.
Por otra parte, la iniciativa también prohíbe la aplicación terrestre dentro de un radio de 100 metros del límite de los establecimientos educativos rurales y dispone la creación de una franja de protección a todo curso o cuerpo de agua, perforaciones individuales y campos de bombeo, publicó el sitio Parlamentario.
Ahora bien, algunas ONG ambientalistas denunciaron que para algunos químicos catalogados como menos nocivos, la distancia de la fumigación se reduciría a 10 metros. Como el glifosato es de clase IV, se lo considera de baja peligrosidad, se podrá fumigar a 10 metros de tu casa. Según publicó Darío Aranda, de Página/12:
“Se prohíbe toda aplicación utilizando la técnica terrestre de todos los productos fitosanitarios, fertilizantes y otros plaguicidas comprendidos en las clases III y IV, la cual está delimitada por diez metros contados desde el límite de la zona urbana”.
Entre los productos que podrán fumigarse hasta pasos de las viviendas están el herbicida glifosato (categorizado por el IARC como “probable cancerígeno”, ubicado en el segundo escalón de peligrosidad en una escala de 1 a 5), atrazina (su principal comercializadora es la multinacional Syngenta), clorpirifos y el también cuestionado herbicida 2,4-D.”
Sin embargo, la nota critica esta clasificación porque el Senasa clasifica los químicos en cinco categorías: IA (sumamente peligroso, muy tóxico, banda roja), IB (sumamente peligroso, tóxico, banda roja), II (moderadamente peligroso, banda amarilla), III (poco peligroso, banda azul) y IV (normalmente no ofrece peligro, banda verde), dice esa nota. Y sigue la crítica:
La clasificación es muy cuestionada a nivel nacional e internacional porque está realizada en base a estudios de las propias empresas que comercializan los venenos y porque solo considera la toxicidad aguda (producida en el momento de la manipulación) y deja de lado la afectación crónica (por largos periodos de tiempos, por ejemplo no contempla a las familias expuestas a continuas fumigaciones, donde los químicos son más nocivos).
Por ahora es solo un alerta, veremos qué hace diputados y eventualmente el poder ejecutivo provincial con la promulgación y reglamentación.
La norma de Mar del Plata no se aplica porque abarca el cinturón hortícola y los bolivianos incendiariían la municipalidad. Se reemplazó una norma pésima aprobada en paquete cpor una norma consensuada, y la corte de la provincia la volteó. La Muni estuvo mal representada y casi no contestó esa demanda.
Otra cosa que hay que entender es que los militantes ambientalistas son fanáticos con mucha mala fe. Son tan de fiar al analizar o presentar estudios como empleados de Monsanto o menos, porque éstos tienen un poco de vergüenza profesional.
Lo de Villa María o lo de Córdoba daría para juicio académico por mala fe.