Junko Tabei, el alpinismo y la igualdad

Google homenajea a la primera mujer en alcanzar la cima del monte Everest en su doodle

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Junko Tabei nació en Miharu, partido de Fukushima, Japón. Con océanos inmensos y el monte Fuji, decidió ir más allá. Fue la primera mujer en llegar a la cima del monte más alto del mundo, el Everest con una expedición femenina.

Aparte, pudo completar “Las Siete Cimas”, es decir, escalar las montañas más altas en cada continente, África, América del Norte, América del Sur, Asia, Europa, Oceanía, y la Antártida.

Con un físico que parecía débil, desde que Junko Tabei nació en Fukushima, un 22 de septiembre de 1939, pudo superar sus obstáculos y convertirse en un ícono del alpinismo. Hoy está de moda la palabra resiliencia, pues Junko la tenía.

En 1975 fue la primera en llegar a la cima del Everest, pero nunca se la creyó, y con humilidad respondió en una entrevsta a Sports Illustrated: “Fui la 36ta persona en escalar el Everest”. La ruta que siguió fue la que había abierto Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay.

 

Los estereotipos de género y la resiliencia de Junko Tabei

Junko Istibashi nació en Miharu, en el seno de una familia de agricultores. Se la consideraba frágil y débil pero haber visitado y escalado el monte Nasu, un volcán al norte de Japón, cambió su vida.

Ella fue con su maestra de cuarto grado, y esa experiencia le hizo conocer el alpinismo al que luego se dedicaría en forma profesional.

Como su familia tenía escasos recursos económico, Junko aprovechó sus años en la escuela secundaria para hacer excursiones y alpinismo en distintas montañas.

Ella siempre peleó contra los estereotipos de género, porque muchos pensaban que la mujer tenía que quedarse en casa (y más en esa época…). Pero su esposo la apoyó y ella decidió escalar esa montaña.

“La mayoría de los hombres japoneses de mi generación esperarían que la mujer se quedara en casa y limpiara la casa”, dijo Junko en una entrevista.

En la Universidad para Mujeres Showa, adonde se graduó en literatura inglesa, fundó el Club de Montañsmo Femenino, Ladies Climbing Club, el mismo año en que el hombre ponía un pié en la luna, allá por el año 1969. El lema del club es “Vamos a una expedición al extranjero por nuestra cuenta”.

En una peligrosa escalada al Monte Tanigawa conoció a su esposo, Masanobu Tabei, otro famoso alpinista que siempre la apoyó.

En el año 1975 Junko Tabei hacía cumbre en el monte Everest de 8.848 metros de altura, como líder de la expedición  compuesto exclusivamente por mujeres japonesas.

También logró el ascenso femenino en una nueva ruta al monte Annapurna III, en Nepal, con temperaturas tan bajas que destruyeron la película fotográfica que llevanan (en esa época se usaban rollos de film).

En 1992, décadas más tarde de haber escalado el monte japonés Nasu, se convirtió en la primera mujer en completar las “Siete Cumbres”, alcanzando los picos más altos de los siete continentes.

Cómo consiguio financiamiento para sus expediciones, y la anécdota de escalada que casi le cuesta la vida

Pudo lograr financiamiento para la expedición al Everest gracias a su trabajo como maestra y dando lecciones de piano e inglés. Su título en literatura inglesa le ayudó, claro está. Además era editora de una revista científica. Para la travesía, la apoyó el diario Yomiuri Shimbun y la TV japonesa.

Por supuesto, además del dinero necesario, los ascensos a montañas tan altas no están exentos de complicaciones: falta de oxígeno, que puede causar edemas, frío, con hipotermia, factores climáticos, vientos y tormentas abruptas y el frío, la hipotermia. O avalanchas…

Cuando transitaba el camino a la cumbre del Everest, el pico más alto del mundo, ella y otras 15 alpinistas japonesas y sus seis guías nepalíes estuvieron a punto de morir.  La noche transcurría tranquila a 6.300 metros, pese a que escasea el oxígeno. Pero de repente, una avalancha sepultó sus tiendas por completo.

Junko Tabei estuvo enterrada bajo la nieve e inconsciente durante unos 6 minutos. Pero uno de los guías de la etnia sherpa llamado Ang Tshering logró su rescate. “Creo que no he tenido más miedo en mi vida”, dijo en una entrevista.

 

El filo resbaloso del monte Everest

En un reportaje agregó sobre las dificultades de la subida en un tramo de la montaña: “No tenía idea de que tendría que enfrentar [un filo tan delgado y resbaloso por el hielo], a pesar de haber leído todos los relatos de expediciones anteriores”, dijo a The Japan Times. “Los escaladores anteriores que no me habían advertido sobre ese recorrido de filo de cuchillo en sus registros de expedición”, agregó.

Arrastrándose de lado, con su cuerpo meciéndose sobre el filo dijo, “Nunca había sentido esa tensión en toda mi vida”, dijo. “Sentí todo el pelo erizado”.

Sin desanimarse, la peleó con las manos y las rodillas hacia la parte superior, llegando a un área rectangular relativamente plana que describió como “más pequeña que la superficie de un tatami” (la alfombra tradicional japonesa, que mide 1 metro por 1,80 metros).

Pese a esta experiencia traumática, ella no se dio por vencida y con resiliencia siguió adelante. Sólo 12 días después de haber estado al filo de la muerte, Junko Tabei y su equipo llegaron a la cima sur del Everest allá por 1975, convirtiéndose la primera mujer en lograrlo y por eso recibir el homenaje de Google años más tarde.

 

 

Las leyes del alpinismo y el problema ambiental que remarcó Junko Tabei

Para trepar una montaña usualmente debe pedirse un permiso de escalada. En Argentina, por ejemplo, se hace ante parques nacionales y la autoridad provincial que cobra tasas o tarifas para subir; para extranjeros sin asistencia, son USD 950. Esto representa una fuente de ingresos. (Además, puede haber leyes específicas sobre las  guías de montaña).

Por eso los países no suelen limitar la concurrencia pese a la sobrepoblación turística de la montaña. “El gobierno no puede simplemente decir que no a los turistas que vienen a pedir permisos”, dijo la directora del Departamento de Turismo responsable del montañismo nepalés.

“Personalmente, siento que no se trata tanto de la cantidad de permisos sino de como y de qué tipo de escaladores estamos emitiendo los permisos”. Después de que concluyan las expediciones de este año, dijo , los funcionarios analizarían los datos y determinarían cómo avanzar.

Es que si bien la montaña es para todos los seres humanos, deben respetarse ciertas leyes ambientales, y tiene que ser administrada de forma adecuada, entre ellas las del parque nacional, incluyendo:

  • Reembolsar alimentos eliminando los envoltorios no necesarios para reducir peso y residuos
  • Introducir los desechos en la bolsa provista por el Parque
  • Traer de vuelta todo lo que trajo (equipo de montaña, ropa, combustible, comida)
  • Acampar, higienízarse y lavar utensilios a 60 metros de las fuentes de agua., con jabón biodegradable.

Durante sus años de vida, Junko Tabei siempre fue activista ambiental. Por ejemplo, se enfocó en la degradación de la zona del monte Everest. “El Everest se ha vuelto demasiado concurrido. Necesita descansar ahora ”, dijo en un evento del año 2003 en Nepal.

En el año 2.000 completó su maestría en la Universidad de Kyushu. Trabajó sobre el problema de la basura y desechos en la montaña.

Incluso cuando le diagnosticaron cancer, no se dió por vencida y siguió en sus actividades de montañismo: “Nunca me sentí con ganas de dejar de escalar y nunca lo haré”. “Incluso si es difícil, se puede alcanzar la montaña más alta paso a paso”.

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