La especie peligrosa

El autor desarrolla algunas pautas sobre comportamiento animal

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Derecho En Zapatillas invita al autor, psicólogo social y especialista en comportamiento animal, sobre las consecuencias de tener ciertas razas de perros, los factores de peligro, las alertas y el curso de acción a tomar, más allá de la regulación legal.

 

¿Perros peligrosos?

Por Javier Boracchia*

Ante los hechos que son de dominio público y que desde ya, lamento profundamente y acompaño a la familia en su dolor, intentaré explicar de manera universal los hechos de agresión de perros a personas.

¿Por qué esta generalización?  Porque no tengo elementos de estudio para analizar el caso en particular y resulta escaso y hasta confuso remitirme a la información de algunos medios de comunicación que editorializan con una impronta subjetiva y con un nivel nulo de conocimiento en comportamiento canino.

Algunos temas a considerar:

El perro es un sujeto social, igual que nosotros, y su comportamiento deriva de la continua relación que va conformando con sus entornos de convivencia y su accionar las ejecuta conforma a las herramientas que hereda, que va construyendo y que cree necesitar según los estímulos externos que se le presentan.

El perro es inteligente: siente, es afectivo, reconoce individuos, huele mejor que nosotros, escucha mejor que nosotros. Un perro huele el miedo y lo asocia, el perro tiene un lenguaje complejo que comprende: lo corporal, lo gestual, lo vocal, tiene un lenguaje químico y emocional.

El perro en un hogar, es un integrante de la familia, su acción incide en el núcleo de la familia y lo que le sucede al perro, gravita en los integrantes de la familia. No reconocerlo, es ignorar del sujeto que convive con nosotros día a día.

Todos los integrantes de una familia tienen roles, posiciones que ejercen para construir una dinámica cotidiana: algunos tienen que trabajar, otros tienen que estudiar, algunos son buenos cocinando, otros ordenando el hogar. Nuestro perro también cumple roles, pero deben ser roles acorde al sujeto en cuestión.

Un menor no debe salir solo a la calle, subirse al auto, ir a trabajar y volver a las 6 de la tarde. Un adulto no debería ir a un jardín de Infantes a socializar porque no es un ámbito propicio para un sujeto de esas características.

Un perro no es una persona, no se puede depositar en un animal, la responsabilidad de “cuidar” un hogar, es un rol utópico, ficticio, es el parche engañoso de una falla social que cae sobre el lomo de alguien que no solo no entiende la dimensión del hecho, sino que además, se le exige con entrenamiento, muchas veces cargados de violencia y con castigo explícito cuando no cumple con la función obligada.

Si hace falta aclararlo: no existe sistema educativo para NINGÚN sujeto social, que implique violencia, opresión, sumisión, maltrato, ahogamiento; desborde. Hacerse el “alfa” de la familia es una “pésima e irresponsable” estrategia publicitaria de programas de televisión que incitan a la violencia interespecífica como método.

Desde este humilde lugar, afirmo que no es método porque no encierra ningún origen académico y es totalmente repudiable.
Nuestro perro, nuestro querido perro, es un animal y tratarlo como “un animal” no debe ser sinónimo de maltrato, tiene que venir emparentado de conciencia social y saber y entender que el animal tiene sus derechos y hay que respetarlos. Ese respeto que se pide es entender que, básicamente:

un perro no es una persona

Tratarlo como persona y darle al perro el lugar de “persona” no es saludable ni para el animal ni para el ámbito en donde vive.

Hoy ante los hechos públicos de desenlaces trágicos y la falta de un marco legal que sustente la “tenencia responsable”, la situación es cada vez más compleja porque los hechos de agresión de perros a personas se toman desde el desenlace y no se estudia desde las causas, cuestión fundamental para trabajar en prevención.

Por ende, como aseguro en todos mis informes que van sumando años, sostengo: van a seguir ocurriendo sucesos lamentables de ataque de perros a personas y se le va a seguir poniendo el ojo de la culpabilidad a los perros, etiquetándolos de “RAZAS PELIGROSAS” porque son material sacrificable de esta trágica historia.

Mientras que la gente que, no sabe, no entiende y no tiene ganas de saber ni de entender, seguirá siendo responsable de legislar, de desinformar en los Medios de Comunicación y de acusar al animal…. Y de seguir teniendo perros sin ningún tipo de marco regulador ni antecedentes desgraciados. Cabe alguna duda de ¿Cuál es la especie peligrosa en esta trágica historia?


* El autor es Psicólogo Social, y Educador Canino. Su mail es jboracchia@gmail.com

Le ha dedicado 15 años dedicados al estudio y tratamiento del perro social y su ámbito de pertenencia. Otras notas del autor:

Pitbull en Argentina – Análisis situacional

Muerto el perro y no se acabó la rabia

Perros “presa” de los prejuicios humanos

 

A nivel legal, ¿Qué hacer con un perro agresivo?

Si el perro de un vecino es agresivo, si lo pasea sin correa y bozal como marca la ley y charlarlo no da resultado, se puede pedir una acción civil preventiva del daño. Es una acción judicial prevista en el nuevo código para prevenir justamente un daño mayor.

Además, se puede reportar en la municipalidad (o ciudad auto) y fiscalía contravencional y de faltas.

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