Qué dice la ley sobre la venta de comida casera

Una app permite a cocineros no profesionales vender su comida preparada en casa. Qué dice la ley sobre la venta de viandas. La polémica.

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Las apps han tenido gran impacto y nos permiten simplificar muchas cosas es el día a día.  Son embargo, la llegada de un producto disruptivo como este trae algunos desafíos de distinto orden, sobre todo a la hora de amoldarse a la regulacion clasica, gremios y temas legales.

En este artículo hablaremos sobre la controversia que se ha generado en torno a una aplicacion relacionada con la venta de comida casera, que cubre una necesidad vigente hace miles de años miles de años (cocinar y comer) pero que en la historia se fue resolviendo de distintas formas.

¿Cómo funciona la App de comida casera?

La app es una aplicación que permite pedir comida casera en Argentina; la idea es conectar a las personas a las que les gusta consumir comida casera y artesanal con chefs independientes que puedan preparar los platos con ingredientes frescos, dicen.

Para esto, cada persona puede registrarse con sus roles de chef, como delivery o consumidor. Para los chefs ofrecen “no tener la presión con la que se trabaja en un restorán, ofrecer solo los platos que disfrutan hacer y a un precio conveniente”, dicen desde PinnyApp, el nombre del emprendimiento.

Los chefs deberán subir fotos de su cocina para inspirar confianza en los comensales y hacerles ver las condiciones en las que preparas los platillos, indican desde la app, que pueden a su vez entregar los platos por su cuenta, hacer que los clientes busquen la comida o usar un servicio de delivery.

La plataforma mostrará cuales son los chef que están cerca. El pago por el servicio de delivery lo hace el chef y el precio está sugerido por la plataforma aunque ambas partes pueden llegar a un acuerdo. Para los consumidores, hay una sección de recomendaciones según la calificación que los demás usuarios den, un ranking.

Términos y condiciones de la App de comida casera

Estos son algunos de los términos y condiciones para usar esa app, pero remitimos al sitio respectivo para verlos completo. El servicio está dirigido exclusivamente a residentes en la República Argentina. La app básicamente pone en contacto a dos partes independientes.

Algo importante es que en sus términos y condiciones la App informa NO ser responsable de la sanidad o seguridad de los establecimientos en donde se preparan los platos y NO verifica el cumplimiento de las leyes y normas legales aplicables a su preparación y habilitación.

Además, NO se  garantiza la calidad de lo que venden los Chefs u otros proveedores de alimentos, y que NO se verifica de manera independiente, y NO es responsable por las presentaciones hechas por los Chefs con respecto a sus alimentos.
Tampoco es responsable legalmente de la calidad técnica y habilitación sanitaria del personal que elabore los alimentos.

Es decir, según la app simplemente ponen en contacto a las dos partes. El chef, como se ve abajo, podría preparar ciertas viandas y venderlas, según cierta normativa y regulación del código alimentario (ver abajo), argumentan.

 

El enfoque legal y las posturas en torno de las apps de comida casera

La llegada de esta aplicación ha causado revuelo en algunas empresas del rubro gastronómico en Argentina, país que ya se encuentra en debate (bueno, está en debate permanente, digamos todo) por los servicios de delivery.

Las viandas caseras no son nuevas en Argentina. Toda persona que trabaje o vaya al gimnasio ha escuchado a alguien decir “Ah, tengo una señora que hace viandas, muy buenas y cuestan XXX”, o “le compro las hamburguesas vegetarianas a YYY que las hace riquísimas”, y así. En Mercado Libre también se pueden verificar ofertas de viandas caseras.

“El negocio de las viandas, un rebusque en auge”, tituló hace unos meses el diario de Río Negro, a la vez que aclara que “ocos emprendedores alcanzan la formalidad porque la gran mayoría cocina en su casa para generar ingresos. En Bariloche se promueve una ordenanza para regular su actividad sin quitar la posibilidad de trabajo.”

Ahora hay una app que visibiliza esto y plantea nuevos desarrollo y emprendimientos. Esta app funciona cuando el cliente le hace un pedido de la comida pero no a un restorán sino a personas. O cuando un cocinero privado e independiente, más bien, primero ofrece su comida.

Esto ha generado polémica en torno de los temas legales y de la competencia que plantea el florecimiento de casas de comida privadas o cocineros que ofrecen sus servicios por fuera del circuito tradicional, con declaraciones como:

“Nos causa gran preocupación”, dijeron a Clarín en la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de Argentina (Fehgra). Es porque, dijeron, implica “mucho más que una competencia desleal”, debido a que, si no se respetan las normas de la actividad gastronómica, “está en riesgo la seguridad pública”.

Dante Camaño, titular del sindicato gastronómico de la Ciudad de Buenos Aires, advirtió a Clarín que su gremio se va a “oponer fuertemente” a la app, si ven que empieza a usarse para “competir deslealmente” con los locales que emplean a sus afiliados:

“Si alguien quiere vender comida en su casa, nos parece muy bien, pero que pague impuestos y se someta a los controles bromatológicos. Las reglas deben ser las mismas para todo el mundo”.

Se hace evidente una gran preocupación por parte de este gremio ante la llegada de un nuevo competidor, su “competencia desleal” y la posibilidad de que no esté sujeto a las mismas regulaciones que los demás.

La regulación para la comercialización de comida en Argentina se establece en el código alimentario, entre sus artículos más destacados encontramos algunos que, según la app, son de aplicación al caso y permiten a los chefs independientes comercializar sus productos, y a la app conectarlos, claro:

“La preparación de comidas para su distribución a domicilio deberá realizarse en estrictas condiciones de higiene y conservación de acuerdo con las Buenas Prácticas de Manufactura, empleando productos alimenticios aptos para el consumo y personal acreditado de acuerdo a lo establecido por el artículo 21. Los recipientes en que se transporten deberán ser de material adecuado y encontrarse en perfectas condiciones de conservación e higiene. Artículo 151 – (Resolución Conjunta SPReI N° 193/2012 y SAGyP N° 826/2012).

La norma agrega que: “La preparación de comidas dietéticas para su distribución a domicilio deberá cumplimentar todos los requisitos del Artículo 151 y contar con la Dirección Técnica de un profesional universitario que por la naturaleza de sus estudios a juicio de la Autoridad Sanitaria Nacional, esté capacitado para dichas funciones, el que además asumirá la responsabilidad ante las autoridades sanitarias de la calidad de los productos”. Artículo 151bis – (Res 1555, 12.09.90).

Las familias que en sus domicilios particulares preparen, para ser repartidas, un número no mayor de seis viandas diarias (o doce comidas) no se consideran Casas de comida, pero deben comunicar a la autoridad sanitaria que se dedican a la remisión remunerada de platos de cocina y autorizarla para que los inspectores puedan entrar en sus domicilios (el resaltado es propio).

El código alimentario agrega que las Casas de Comida y Pensiones deben inscribirse en los registros de la autoridad sanitaria (es decir, inscriptos en bromatología, trámite que si no llegara a estar vigente debiera reglamentarse). Por otro lado, la ley dice lo obvio, que las casas de comida, pensiones, fondas, restaurantes, rotiserías, hoteles y particulares que preparen comidas para ser distribuidas a domicilio, deberán transportarlas en condiciones higiénicas, por repartidores que cumplan con las disposiciones del presente, y son responsables ante la autoridad sanitaria de las deficiencias que ésta compruebe al respecto.

 

Algunas reflexiones, la regulación y el derecho a emprender

En conclusión, la app dice conectar a estas dos partes. El chef será el encargado de la preparación de los productos, por la higiene del lugar y demás, y responsable civil de existir una intoxicación o daño a la salud. A diferencia de un establecimiento gastronómico las inspecciones podrán ser estatales, pero más bien sobre la base de experiencia de los usuarios.

Sin dudas es una tendencia a que haya más mercados. La pregunta es si el usuario decide o acepta esas condiciones, ¿Puede el Estado impedirlo? En principio hay derecho constitucional al libre comercio, a la libertad de industria lícita. Como mucho pueden imponerse ciertas regulaciones en función del bienestar general, la salud y la seguridad de los habitantes.

El punto es discutir la razonabilidad de estas regulaciones frente a escenarios cada vez más complejos. Y la convivencia entre el restorán y el chef privado, entre el hotel y el Airbnb.

La discusión, en el fondo, es la misma. ¿Relajar las exigencias para todos, hacerlas más estrictas o llegar a un punto medio y acercar a las partes, si es que son situaciones similares o son bien distintas? Apenas llego a plantear el debate. Las respuestas están en pleno desarrollo.

1 comentario
  1. Gerardo dice

    Me parece buena la idea, como todo tendrá que evolucionar. Desde el sector de los necesitamos alimentos sin TACC para nuestra familia, tenemos app hace rato y es Whastapp o red social como Facebook, gran parte de los lugares de nuestro país que me toco recorrer, siempre la opción de comida segura era ir a la casa de turismo y preguntar quien hace comidas sin gluten y que te pasen el contacto.
    Desde ya nadie esta nucleado bajo gremios o venden en blanco, pero nada distinto a cualquier rotiseria de barrio del conurbano.

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