El hurto hormiga de la trabajadora doméstica

Trabajaba en una casa, a la mujer le faltó mucho dinero. Pudieron probar el hurto porque se enriqueció súbitamente

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Atendía su local, por lo cual dejaba la casa sola. Bueno, sola no, se quedaba su empleada. La empleada, llamémosla Rita, no recibía al remisero de la novela El Ahogado, de Beccar Varela, pero sí limpiaba los cajones.

La empleada llegaba a la mañana, la dueña de casa se iba a su negocio a las 10.30 am y se quedaba allí hasta las 2 de la tarde.

Un día, «la mujer dueña de casa, de 80 años, necesitó hacer un pago por una compra. Abrió el placard de su habitación cerrado con llave, descorrió el cierre de un bolso verde y marrón para sacar dinero y lo encontró casi vacío.»

Le costó un rato dejar de lado la negación y aceptar que los 100 mil dólares que había ahorrado durante toda la vida ya no estaban allí», así arranca la historia que cuenta el diario La Capital, de Rosario.

La dueña de casa nota que le falta plata. Mucha plata. Lo charla con su hija. La única persona que entraba era su empleada, Rita.

Rita trabajaba desde el año 2014, recomendada por otra persona. La dueña podría haber dudado de hacer la denuncia, el tema es la prueba, una denuncia que no llega a comprobarse implica un juicio por calumnias.

Entonces la enfrentaron, «devolvé la plata», le dijeron. “No la tengo, se lo juro”, explicó Rita. Al tiempo que confesaba, aportaba un dato muy relevante: “Me la patiné en el casino”.

 

La prueba del hurto

Con el dinero hurtado, Rita compró un par de autos, electrodomésticos y le pagó un viaje a Disney a su hija. Parte, al parecer, pudo recuperarse.

“Era una mujer muy humilde y empezó a tener un nivel de vida muy alto: compró autos, le pagó un viaje a Disney a su hija. Los bienes fueron decomisados, pero no alcanzan ni remotamente a los 100 mil dólares del hurto”, explicó el abogado de la dueña de casa al portal Cadena 3.

Entre el destino de los fondos, constituyó un depósito a plazo fijo bancario por la suma de $ 190 mil pesos. Rita no pudo acreditar su origen.

Si bien no hubo prueba directa del hurto, se pudo establecer que  durante el tiempo que se desempeñó laboralmente en esa casa, su  condición patrimonial se modificó sustancialmente.

En el marco de un juicio abreviado, Rita reconoció que entre el 1º de abril de 2014, cuando empezó a trabajar, y el 15 de noviembre de 2016, cuando fue descubierta, utilizó una copia de la llave del placard para llevarse parcialmente una suma que alcanzó los 90 mil dólares y 180 mil pesos.

Finalmente, la trabajadora doméstica admitió el hurto por el cual fue sentenciada a tres años de prisión condicional. Es decir, en suspenso.

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