Juicio contra el pelotero male sal

Los padres de una menor que se fracturó el codo quisieron adjudicarle esa lesión a un local de hamburguesas que tiene juegos para niños. Los jueces se dieron cuenta de que la demanda fue muy dudosa. La importancia de la prueba en un proceso civil en el cual se reclaman daños y perjuicios

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Con la colaboración de Jose Mariani

En agosto de 2003 una nena se fracturó el brazo, eso es innegable. Presentaron certificados médicos, que aunque discordantes coincidían en la lesión. A los tribunales civiles llegó una demanda de los padres, quienes en su representación iniciaron acciones legales contra el restorán donde estaban “cenando”, porque, según ellos, la lesión fue en el pelotero.

¿Cual es la versión los padres para demandar al pelotero.

Ellos vivían en la zona de paternal, sin embargo se encontraban en el supermercado Jumbo de Escalada. Este hecho ya de por sí les resultó curioso a los jueces. Y que justo otro testigo del mismo barrio también haya ido a buscar una hamburguesa tan lejos.

Mientras cenaban en la hamburguesería, la hija de ambos se encontraba jugando en el pelotero allí instalado para esparcimiento de los niños.  En un momento, de repente, la niña se deslizó por el tobogán hacia la base, que no contaba con la cantidad suficiente de pelotas, alegaron los padres.  

En atención a los gritos de auxilio de la niña y pedidos de ayuda de otros padres, se dirigieron hacia el lugar y advirtieron el mencionado vaciamiento, no había más de veinte pelotas, dijeron en su demanda. 

Sin embargo, por ley, todo pelotero debiera tener entre quinientos y seiscientos para cumplir su finalidad de amortiguar el golpe en la caída. Sufrió la criatura una fractura del miembro superior izquierdo a la altura del codo

Alegando el deber de seguridad con el cual debería cumplir el local, y que es su responsabilidad verificar que haya pelotas suficientes para que no se lastimen los niños es que los padres fundan su pretensión.

 

¿Cómo se defendió la hamburguesería?

Negaron en forma terminante la existencia misma del hecho, por no contar con ninguna información al respecto ni una denuncia ni haber llegado a conocimiento del personal que trabajaba en el local

La prueba documental e informativa solo indica que efectivamente la menor tiene el brazo fracturado a la altura del codo pero nada vincula esa lesión con la demandada.

En general, en un proceso como este, compete a la víctima probar el daño y hay una responsabilidad civil objetiva basada en el deber de seguridad: el titular de la cosa riesgosa solo se exime de responsabilidad si prueba culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder (código civil y comercial).

 

¿Qué resolvieron los jueces ante el despelote?

Como primera medida, se desestimó el único tetsimonio, puesto que a pesar de haber dicho que no conocía a las partes se demostró que el letrado de la actora la había representado en otro caso

En el fallo, se realiza un análisis de la causalidad adecuada para establecer la relación entre en el daño y la supuesta responsabilidad imputada.

La cual, básicamente consiste en establecer si es esperable el resultado que se produjo derivado de los hechos alegados.

En concordancia se expuso, “Pues bien, no es común ni corriente que: un pequeño niño que está jugando en un pelotero se fracture un brazo por el hecho que no existan en su interior la cantidad de pelotitas necesaria para amortiguar eventuales golpes”.

Siguiendo con el cúmulo, no de “causalidades” -que son las que en autos faltan-, sino de “casualidades”, el ticket presentado como prueba era por un valor de $6,45. Se realizó una comparación de lo que salía en esa época la clásica hamburguesa

Presentando un estudio no científico de “The Economist” que comparó el precio de la famosa comida en los distintos paises, si alguien compraba un Big Mac en Argentina, Buenos Aires, en Abril 22 de 2003, tenía que pagar en pesos $ 4.10  salta a la vista que jamás de los jamases tres personas pudieron “cenar” el 24 de agosto de 2003 por $ 6,45.

En adición no se puede determinar si algunos de los presentes fue el que consumió lo indicado en el ticket, por lo que es valor probatorio es nulo, razonaron.

 Con los elementos probatorios aportados a la causa,  la conclusión es: la niñita se fracturó el codo izquierdo en la noche del 24 de agosto de 2003, pero no hay absolutamente ninguna prueba de que ello haya ocurrido en el pelotero de alguna hamburguesería sito en el complejo del supermercado, ni que la causa de la lesión haya sido la caída desde el tobogán golpeando contra el piso duro ni que en éste haya habido no más de veinte pelotitas plásticas.

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