La salud del futuro: impulsos y obstáculos

La telemedicina, los turnos virtuales y las recetas digitales son algunas de las innovaciones que vimos aparecer en términos de salud mientras estábamos confinados por culpa del coronavirus. ¿Qué sigue? ¿Qué nuevos marcos legales requiere la tecnología aplicada a la salud? Por ahora no hay médicos en forma de holograma, pero sí muchas innovaciones para la salud

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De repente, algunas cosas que parecían imposibles o que iban a tardar años en llegar se volvieron cotidianas. Las consultas online a los médicos de todas las ramas, por ejemplo. Cuarentenas mediante, los servicios médicos a distancia experimentaron un crecimiento exponencial.

Si bien no reemplaza la visita real en todos los casos, el 80% de los casos se pueden resolver durante una virtual, optimizando además tiempos y evitando traslados innecesarios a centros de salud.

De todas formas, cada vez son más las facilidades que emplea la consulta online para brindar un acercamiento lo más parecido posible al vínculo personal. El avance de la tecnología permitirá en corto plazo poder tomar la temperatura por el celular o detectar patologías cardíacas, en la piel o en el sistema respiratorio, entre otras habilidades.

La tecnología avanza a paso disruptivo también en el segmento de la salud. Los números eran sorprendentes aún en la era prepandemia: Global Market Insights había estimado el mercado de la teleconsulta mundial en US$ 45.000 millones en 2019 y preveía —sin saber que en China se estaba cocinando la sopa de pangolín— que sobrepasara los US$175.000 millones para 2026.

En medio de la mala noticia del aislamiento, llegó un redescubrir: era posible acceder a una atención médica sin moverse de la propia casa y, lo más importante, sin pasar horas en salas de espera exponiéndonos a un posible contagio del COVID-19. ÜMA Health AI, por ejemplo, permitió acceso a un médico de guardia en menos de cinco minutos y brindó desde recetas digitales hasta órdenes de estudios, lo que otorga notable agilidad a las resoluciones médicas.

ÜMA es una plataforma inteligente de salud y bienestar que además de Consultas Médicas y prestaciones de autodiagnóstico con el servicio Autonomous. Ofrece ÜMA Care de monitoreo para pacientes con COVID-19 a partir de la cual, durante 10 días, reciben preguntas sobre sus síntomas y son derivados a médicos online en caso de ser necesario. Solo de marzo a agosto recibieron 300.000 consultas.

“Cualquier paciente se dio cuenta de que las cosas podían hacerse mejor, por lo que la incorporación de nuevas tecnologías a la atención médica se convirtió en un pedido social: ni los médicos ni quienes debían ser atendidos se muestran contentos con los mecanismos tradicionales, por lo que evidentemente algo estaba fallando”, apunta Gustavo Daquarti, médico y data scientist de ÜMA Health AI.

 

Pros y contras de la tecnología en la salud

¿Qué falta para que se masifique la atención médica a distancia y para que las nuevas tecnologías completen un mejor diseño del sistema de salud?

“Estamos en uno de los sectores más retrasados en términos de innovación: los servicios más utilizados se siguen haciendo prácticamente igual que en los últimos cincuenta y hasta cien años”, dice Jorge Estévez, director de Inteligencia Artificial de ÜMA AI. “Es un tema sectorial que no se da solo en Argentina”, agrega.

La empresa trabaja en este momento en dos grandes ramas de inteligencia artificial: biomakers que permitirán utilizar el teléfono celular para diagnosticar distintas patologías, sistemas de computer vision que a través de imágenes, vídeos y sonidos son capaces de extraer constantes vitales (pulso, frecuencia cardíaca, fiebre, hipertensión) y consultas autónomas, con extractores de síntomas y algoritmos predictores de diagnósticos y hasta de tratamientos.

“El ambiente para querer (y poder) innovar en salud es propicio gracias a la combinación que se da con frecuencia de sistemas de salud fragmentados y burocráticos y, al mismo tiempo, sectores tecnológicos desarrollados y pujantes”, señala Daquarti. “Innovar es crear tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas: el concepto aplica perfecto al mundo de la salud”, agrega.

Una de las claves es la complementariedad: la tecnología cada vez nos dará más herramientas para virtualizar las consultas médicas.

 

¿Está regulada la tecnología aplicada a la salud?

“No existen regulaciones específicas respecto del uso de nuevas tecnologías en salud, por lo que aplican las normas de derecho generales”, explica Cecilia Danesi, abogada especializada en inteligencia artificial (IA).

O sea: el paciente tiene que dejar constancia de que acepta que se usen sus datos. Un tema no menor cuando se trata de inteligencia artificial, una tecnología que mejora sus capacidades de aprendizaje a medida que adquiere más datos como materia prima.

Otro punto normativo sobre el cual hay que comenzar a debatir es el de la responsabilidad civil: históricamente, respondió el médico, las instituciones, los centros asistenciales, los hospitales y los sanatorios, pero… ¿Qué ocurriría en un futuro en el que la atención pasa exclusivamente por cuenta de la IA?

“Si uno necesitara un turno pero primero recibe atención de una IA que hace la derivación, se produce un fenómeno por el cual el médico no interviene”, ejemplifica Danesi. “En esos casos en que se interactúa de manera directa con la tecnología sin participación humana, caben las normas de la Ley de Defensa del Consumidor”, detalla.

Es cierto que hasta el momento la IA en particular y las nuevas tecnologías en general están vistas como herramientas de asistencia al médico y no como una prestadora individual del servicio, pero eso podría cambiar en un plazo no tan alejado.

Así lo ve Daquarti. “Apostamos a un equilibrio entre las nuevas tecnologías y la calidez humana: los servicios de telemedicina y consultorio virtual buscan posicionarse como aliados poderosos para nuestros médicos y profesionales”.

Ya existen soluciones de aprendizaje automático que pueden aproximar si un paciente está enfermo o no o que pueden determinar un tratamiento aconsejado para un cuadro específico. Sin embargo, por ahora, la palabra final siempre la tiene el médico. “Sería un cambio de paradigma: la tecnología como desarrolladora del acto médico”, concluye Danesi.

 

La receta digital que se hizo ley

La transformación digital del sector salud abarca un tema que estuvo detenido durante muchos años y que recibió un fuerte impulso por la pandemia: las recetas digitales. Al igual que como ocurrió con la teleasistencia en salud, en julio se aprobaron legalmente estos procedimientos en Argentina. No obstante, su uso se multiplicó de la mano de la cuarentena.

La nueva ley de recetas autoriza a médicos, odontólogos y otros profesionales médicos a prescribir e indica que los medicamentos indicados en la receta electrónica o digital deben ser vendidos en cualquier farmacia del territorio nacional. Los responsables de la fiscalización de estas recetas, dice la norma, están obligados a garantizar la custodia de las bases de datos asociadas.

Un futuro saludable

Lo positivo es que más allá de los obstáculos -coyunturales y, como dejó en evidencia la pandemia, salvables- nos esperan por delante muchísimas innovaciones en el segmento de la salud orientadas a mejorar la calidad de vida.

No solo en términos de digitalización de las consultas: las nuevas tecnologías habilitan una comunicación ágil entre expertos de distintas ramas, lo que favorece la interdisciplinariedad, y también agilizan las respuestas y los diagnósticos.

Por supuesto, todo tiene límites: no cualquier consulta se puede resolver por telemedicina y muchas veces el contacto médico-paciente continúa siendo esencial. Esta evolución para el paciente, además, debe ser 100% voluntaria: aquel que prefiera el vínculo directo con el profesional debe poder mantenerlo.

Para Daquarti, “la mayoría de las consultas médicas podrían resolverse desde el domicilio utilizando modelos de inteligencia artificial, con planes personalizados para fomentar la vida saludable y medicamentos que llegan por delivery o que podrán ser producidos en la propia casa en el momento exacto en que los necesitamos”.

La tecnología puede lograr que el sistema de salud sea, en las próximas décadas y más allá de ironías y paradojas, más saludable.

Con la colaboración de Walter Duer

Este artículo fue posible gracias a ÜMA Health.

 

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