Pacientes de COVID podrán recibir visitas de familiares y allegades

La norma aclara que es para aquellos "en situación de final de vida”, se definirán protocolos

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Se aprobó una nueva ley de “Plan de Acompañamiento a los/las pacientes infectados con el virus Covid-19 en situación de final de vida”, que deberán aplicar todos los efectores de la salud pública de la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo con los protocolos que dicte la autoridad sanitaria.

En Provincia de Buenos Aires, según publicaron distintos medios, se habría aprobado una ley similar para permitir que los pacientes puedan tener un acompañamiento.

El objetivo de la ley es que tales pacientes terminales “sean acompañados/as, de manera virtual o presencial, de acuerdo a las circunstancias, por una persona de su entorno afectivo”.

“El Plan de Acompañamiento deberá aplicarse en los Efectores Públicos de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los cuales deberán dictar su respectivo protocolo, a los fines de garantizar la seguridad, información y contención necesaria para el/la paciente y la persona acompañante”.

El protocolo será definido por las autoridades sanitarias pero “deberá establecer el procedimiento correspondiente a fin de que todo/a paciente en estado crítico y/o su entorno afectivo tome oportuno conocimiento del Plan y de los requisitos y condiciones necesarias para su implementación”.

“Asimismo, se podrán utilizar dispositivos electrónicos que permitan la conectividad del paciente con el resto de sus familiares y amigos para garantizar su despedida a través de dichos medios”.

 

Comentarios sobre esta nueva ley de acompañamiento al paciente

Es una ley tan necesaria como innecesaria porque es básico. Ni siquiera requiere reglamentación, es parte de la dignidad de la persona que protegen todos los pactos internacionales y la constitución nacional, tal es mi opinión. Es decir, esta ley no hace más que reconocer un derecho fundamental preexistente.

Sería preocupante, opino, que por una medida estatal se asuma una actitud paternalista que impida a las personas adultas conocer los riesgos a los que se exponen y en su caso aceptarlos o negarlos, pero en suma decidir por sobre su propia vida siempre y cuando no se afecte a terceros de una forma jurídicamente relevante (art. 19 CN).

Desde ya que hay un interés en la salud pública, general y lógico, ahora bien, esto no puede impedir el contacto básico con un familiar o ser querido, como actualmente ha ocurrido en otros lugares del país, o incluso lo practican algunas administraciones de consorcio que se arrogan facultades que no tienen, al impedir visitas de asistencia.

Por ende, es un tema de razonabilidad y es correcto que el Estado proteja a las personas del contagio, el aislamiento y demás, pero con elementos de protección y protocolos adecuados se puede lograr el fin buscado.

Además, esta ley podría ser de aplicación a todo paciente, porque incluso en estado grave es posible que se recupere, por lo tanto, podría extenderse en su aplicación, siempre y cuando se observen protocolos máxime cuando la salud no solo comprende el asécto físico sino el moral y mental, según los propios standards de la OMS.

1 comentario
  1. Andrea dice

    Una pena que tengan que sacar esto ahora. Vergonzoso y cruel lo que nos hicieron a los que somos familiares de muertos por COVID.
    Mi papá entro un día al sanatorio, y a los 3 días nos llaman que le tuvieron que poner respirador. Fueron 15 días de angustia, esperando un llamado que a veces era a la mañana, otros a la tarde y a veces a la noche.
    El peor llamado fue al final, cuando te dicen que tenes que ir, y cuando llegas y le preguntas si no podes ver a tu papá muerto, te dicen que por protocolo no se puede. En síntesis, un día se fue y a los 15 días me lo devolvieron en una caja…es así, porque ni siquiera una despedida digna se le puede dar, te dan una caja “ecológica” o sino págate una urna y confía que las cenizas son de el. Confia que los médicos hicieron todo lo posible y no hubo mala praxis, total no tenes chance de averiguarlo.
    Espero que estas leyes sirvan para algo, o para esos enfermos que necesiten que un familiar les de la mano o les hable, lo puedan hacer, porque a nosotros no nos destruyo la muerte, sino la decidía con la que se manejan los cráneos que supuestamente nos cuidan.
    La enfermedad no deja de ser una enfermedad, pero la crueldad no es de ella, sino del humano.

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