Medicina Familiar: la clave para mejorar la relación con el paciente (Parte II)

En la entrega anterior se describieron los beneficios de la especialidad y cómo puede mejorar la calidad de vida de cada paciente. Ahora, continuaremos ahondando en qué se necesita para sea implementada con mayor fuerza en Argentina y si sus cualidades pueden trasladarse a otras ramas médicas.

Por Oriana Rivas *

Para leer la primera parte de la nota sobre medicina familiar que explica el concepto y su relación con los derechos de los y las pacientes, se puede hacer click en este enlace.

“La clave para que la medicina familiar se desarrolle en Argentina es que exista una decisión política y que esté presente en el grado y posgrado de las universidades. Cuando los alumnos lo trabajan, lo estudian y lo viven, la vocación surge enseguida”, explica el doctor Hugo Palmieri.

Por su parte, Tomasone coincide en cuanto a la decisión política. Sin embargo, más allá del presidente de turno, remarca que se trata de una posición que debe tomar el sistema y la estructura que lo dirige.

“Lo que tiene que ver con el tiempo de consulta tiene dos aspectos: Primero, lo que plantea el sistema de salud en general, cada cuánto se dan los turnos. Segundo, la accesibilidad de las personas a esos turnos. También cómo se le paga al profesional y cómo esté dispuesto a atender”.

Tomasone, también jefe de cátedra de la Universidad de Buenos Aires enumera en detalle los desafíos de la Medicina Familiar para que sea una práctica extendida en la Argentina. 

  • Darle una buena cobertura de salud a la población, que la medicina sea accesible. 
  • Tener una base de trabajo, un equipo dedicado a la prevención en el sistema de salud. Sin embargo, Tomasone asevera que la Medicina Familiar, al dar resultados a largo plazo, políticamente no rinde, por ende que no hay inversión. 
  • Mantener la estabilidad de las políticas sanitarias, no con ministros que llegan y cambian la dirección “porque a nivel sanitario eso es nefasto”.
  • Ampliar la duración de las consultas para los médicos de familia. 
  • Que los médicos tengan un salario adecuado a su nivel de responsabilidad, ya que su ingreso “está totalmente tergiversado”.

Además, la Medicina Familiar no tiene un modelo único de aplicación. Depende de cada país y de su propio sistema. Hay modelos exitosos, como en España, donde Palmieri se desempeñó. 

Si nos remontamos un poco a la historia argentina, el nacimiento y desarrollo de la especialidad data de hace décadas. De hecho, de la mano del doctor Julio Ceitlin se fundó la primera residencia en el ámbito privado, en el CEMIC, dándole además un importante enfoque académico. A partir de allí, han surgido institutos y hasta la  Federación Argentina de Medicina Familiar y General.  

La Medicina Familiar en la internación 

Aunque la Medicina Familiar funciona como una disciplina preventiva, resulta útil saber que sus cualidades también podrían trasladarse al terreno de la internación.

El doctor Tomasone menciona el principio nueve de Ian McWhinney: “el médico de familia es un gestor de recursos” cuando se le menciona la historia de Nora Spector, por años responsable de comunicación del Hotel Llao Llao en San Carlos de Bariloche.

Spector estuvo internada ocho meses y durante ese tiempo aprendió que en la internación hay tres pilares: “el clínico, el de bioseguridad y la parte de la hospitalidad”. Este último, a veces presenta fallas. Dada su experiencia en el rubro de la hotelería, su situación como paciente y el estudio de reglamentos de salud de distintos países, Spector logró proponer una mejora en el reglamento de la clínica en cuestión.

“Donde yo estaba internada no lavaban las prendas de los pacientes. Solamente toallas y sábanas. Pero si yo como paciente estaba en otra ciudad y sin familia, no tenía posibilidad de salir a lavar. La mejora fue tener un sistema de lavarropa que dos o tres veces por semana se ocupe de esta tarea”, cuenta. Eso, sin duda influye en el estado anímico de los internados.

Tomasone responde a este relato y asegura que “como médicos familiares de primer contacto gestionamos los recursos sanitarios y la mejoría de la calidad de vida del paciente. Todo eso que mencionas es parte de la mirada que podemos llegar a tener”.

Beneficios aplicados al sistema de salud

Con todo este contexto, surge la duda ¿Todas estas cualidades de la Medicina Familiar, al menos el trato hacia los pacientes, no podrían aplicarse a las demás ramas de la medicina. Ejemplo: con un proctólogo, ginecólogo o cardiólogo? Esto probablemente contribuiría a la confianza del diagnóstico y a la satisfacción de los pacientes.

La respuesta es que se está tratando de incorporarlas en el sistema de salud tradicional de Argentina a través de la educación de los futuros médicos. Pero de nuevo, que la especialidad se extienda más en el terreno educativo y sea incorporada en la vida de más argentinos, debe partir de una decisión política. 

“En los países o lugares donde la especialidad se da en la carrera, es porque primero hubo una decisión política del sistema de salud de poner un médico de familia en el centro de la escena. Después se establece su estudio en la facultad, luego en el posgrado y posteriormente darle salida laboral”, agrega el doctor Hugo Palmieri.

“Suponete que las universidades abren todas posgrados, pero no hay plazas de trabajo. Así no funcionarìa”, finaliza.

Hasta ahora, las Universidades Nacionales Argentinas tienen todas la materia Medicina Familiar en su programa, y algunas privadas como el Instituto Universitario Hospital Italiano o la Universidad Maimónides.

Respecto a residencias, se suman el CEMIC o Sanatorio Güemes en CABA y en el interior resaltan Neuquén y Tierra del Fuego.  Como esas, hay otras iniciativas a nivel nacional que buscan impulsar el protagonismo de la especialidad en el sistema de salud argentino.

 

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