SAME: salvar vidas con preparación y tecnología

Derecho En Zapatillas charló con el titular del SAME, Alberto Crescenti, sobre el factor humano y la tecnología usada en las ambulancias. Qué hacer ante una emergencia. Los hechos viales en primer plano. Ciencia En Zapatillas

Son casi 31 años de existencia del Sistema de Emergencias de la Ciudad de Buenos Aires conocido como SAME. Un servicio que se ha ido actualizando para cumplir con la creciente demanda en la Capital Federal del país y cuyo modelo se ha trasladado a la Provincia de Buenos Aires para atender emergencias médicas como hechos viales, accidentes y otras urgencias médicas pre-hospitalarias.

Pero no sólo son ambulancias de última generación y el servicio de dos helicópteros. La clave es la capacitación constante de personal (tres escuelas y entrenamiento permanente según el puesto), médicos y médicas con toda una estrategia perfeccionada durante décadas para salvar vidas.

Así, logran que de 350.000 auxilios haya sólo un 0.004% de mortalidad. Es uno de los índices más bajos del mundo, según cifras de su Director General, Alberto Crescenti. En Derecho en Zapatillas conversamos con el Doctor sobre el estado actual del SAME y cómo sus protocolos son equiparables con otros sistemas de emergencia élites en el resto del mundo.

Equipos en la ambulancia y capacitación médica

 

Al advertir un accidente o urgencia médica en la Ciudad de Buenos Aires hay que llamar primero al 107, es el teléfono más directo que otros servicios de emergencia como el 911, que igual sirve pero en la derivación se pueden perder valiosos segundos.

Las ambulancias salen de diez hospitales generales de agudos, más las bases que tiene el SAME en Caballito, Cobo, Retiro,  Constitución, Bonpland, Ecoparque, y se está por implementar una nueva base en el predio de La Rural. Esas ambulancias complementan las que están afuera. Es una repartición de unas 1.300 personas, como la dotación de dos hospitales.

De los 350 mil auxilios que lleva a cabo el SAME por año, ninguna persona ha quedado con lesiones que causen cuadriplejia, gracias al equipo, chaleco, silla de ruedas y demás tecnología crítica al servicio de la salud.

El profesional médico directamente bajará la historia clínica en la computadora de abordo para transcribirla entre el hospital y la central operativa. En el modelo de Argentina acuden médicos y médicas, no personal de enfermería. También hay mujeres choferes y Derecho en Zapatillas, entre ellas Paola quien mostró la ambulancia.

Ceda el paso

«¿Les dejan paso a las ambulancias?», consultó Derecho En Zapatillas. «Cambió ahora porque ustedes también nos han apoyado mucho para hacerlo cambiar. Nosotros no hacemos propaganda con la sirena. Este es un servicio público que queremos manejarlo mejor que un sistema privado», cuenta Crescenti.

«El desarrollo que se hizo en pandemia por el recurso humano que es de excelencia, no cualquiera maneja lo que nosotros manejamos. Había que salir a disputar, a manejar variables que nadie quería», dice.

«Vos podés tener un equipo que llegue a los dos minutos, pero tener un equipo que no está preparado . No es un cargar, tirar y llevar», la capacitación es clave, dice Crescenti.

Además de la tecnología, el SAME también cuenta con tres escuelas de capacitación y entrenamiento permanente; capacitación de conductores; escuela de radioperadores y dos helicópteros, uno activo y otro pasivo.

La tecnología de las ambulancias

Las ambulancias cuentan con un equipo de vía aérea, equipo de trauma, de parto y de quemados. Está todo preparado para eso (cardiodefribilador, aspirador, chaleco, tensiómetro, drogas, manta térmica (porque no usamos frazadas), collar cervical y férulas para las fracturas, entre otros equipos, reseña Crescenti.

«Es un estándar que tomamos del servicio de emergencias de Francia, el de España, el equipo de emergencias de Inglaterra, de Alemania, con los cuales tenemos mucha relación, también del servicio de emergencias de Israel. Pero la característica nuestra junto a otros países es que este es un sistema medicalizado», es decir, acuden médicos/as directamente, y no paramédicos, explica Crescenti.

En cuanto al habitáculo de la ambulancia, está conformado en su exterior por un material extruído tridimensional con distintas funcionalidades, es de última generación.

De toda la flota, hay alrededor de 40 ambulancias equipadas con camillas eléctricas tipo Stryker de kevlar, de última generación. Su tamaño se puede compactar para meterla en un ascensor en caso de urgencia dentro de un departamento. Los vehículos de emergencia también cuentan con una suspensión especial hidroneumática.

De esta manera, “el paciente no sufre movimiento centrípeto con la cabeza porque no se mueve para ningún lado. Y otra de las características de estas unidades es que tienen doble airbag, seguridad activa, seguridad pasiva, antivuelco, antiderrape y realmente mucha tecnología”, cuenta Crescenti.

Las últimas novedades incluyen pintura nanotecnológica con capacidad de desinfección. Es decir, en solo diez minutos la ambulancia queda limpia para volver a salir.  Finalmente, los vehículos están equipados con luces ultravioletas «que nos han servido en la pandemia para esterilizar la ambulancia en quince minutos y volver a salir», comenta.

Todas las ambulancias están conectadas con la central a través de radio y GPS, explica Alberto Crescenti, director del SAME con quien conversamos. También es una radio dual, es decir que el médico puede hablar mientras el chofer maneja (es independiente).

Hechos viales por imprudencia

 

El principal motivo de intervención del SAME son los hechos viales, que cuestan vidas, heridos, tiempo y recursos valiosos. La segunda causa, por lejos, son temas cardiovasculares.

Motociclistas, ciclistas y peatones representaron en 2021 casi el 90% del total de los fallecimientos en accidentes viales, indicó el último informe del Observatorio de Movilidad y Seguridad Vial de la Ciudad de Buenos Aires.

En este sentido, el principal factor de riesgo en los accidentes (seis de cada diez hechos fatales) fue el exceso de velocidad, seguido de la violación del semáforo en rojo. Si bien los siniestros viales disminuyeron según el balance, no dejan de ser alarmantes por cómo ocurren.

Hemos sido testigos este 2022 de graves sucesos como el choque en Avenida del Libertador que dejó dos fallecidos y más de nueve heridos en mayo debido a la negligencia de un conductor por ir a 150 km/h. Al responsable, la justicia le dictó por ahora prisión preventiva y lo embargó por 300 millones de pesos.

“Hoy en la ciudad de Buenos Aires lo que se lleva el primer lugar es el accidente de tránsito. Por imprudencia, impericia o negligencia del conductor”, explicó el médico.

“El conductor argentino es muy poco proclive a cumplir ninguna regla de tránsito. Ahí tenemos gravísimos problemas dónde cada uno aprieta el acelerador en una esquina y no el freno, a ver si puede pasar primero. Ahí es donde se produce, aunque parezca mentira, el choque y vuelco”.

Pero ante la preocupante tendencia, el director del SAME explica el protocolo de respuesta. “Nuestro escuadrón aéreo funciona muy bien. Ha hecho 6.000 intervenciones. Además tenemos un desarrollo muy bueno que es el escuadrón de motos médicas, que tiene una ventaja”. Explica que la moto llega y de inmediato se solicita el helicóptero. Así se evita el traspaso a la ambulancia.

“Hay gente que no se pone cinturón de seguridad. Otros que van en moto o bicicleta sin casco. Hay gente que no respeta la velocidad (en la ciudad son 60 km/h) y otra que cruza por la mitad de la calle. Muchos cruzan con su celular en la mano mandando mensajes de texto. También mucha gente maneja con una mano y con la otra tiene el celular”.

No solo es rapidez, es eficiencia

El SAME tiene un sistema diseñado para llegar a cualquier lugar de accidente en territorio porteño en un tiempo aproximado de 14 minutos que es un standard internacional. Pero no se trata de velocidad, sino de estar bien preparado.

En uno de los casos, se logró practicar una incisión de tórax en el suelo de la vía pública para drenar un neumotórax. Ocurre cuando el aire se filtra en el espacio entre los pulmones y la pared torácica. Al paciente le salvaron la vida porque se estaba ahogando, cuenta Crescenti.

“Vos podés tener un equipo que llegue a los dos minutos, pero no podés tener uno que no esté preparado para estos casos. No es un cargar, tirar y llevar”, asevera Alberto Crescenti.

Recuerda que siempre se respetan los protocolos. “Al paciente no hay que moverlo. A menos que se prenda fuego el auto, por sentido común. A lo sumo, masajes cardíacos” de ser necesario.

También, con el sistema de videollamadas para telemedicina, el operador de SAME puede dar instrucciones en tiempo real a la persona que llame, o a la gente en el lugar mientras se espera la ambulancia.

 

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