Se cayó y daño esquiando. Ahora lo tienen que indemnizar

Un esquiador promovió una demanda que ganó cuando lo chocaron en la pista, a consecuencia de lo cual sufrió una fractura y luxación.

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Con la colaboración de José Mariani

Hace más de 10 años, pero la sentencia se emitió ahora. Era un 20 de Agosto de 2009 cuando “F” (en ese entonces menor de edad) estaba esquiando junto a su padre y hermano en el Cerro Bayo en la pista azul.

En ese entorno paradisíaco, se divertía esquiando en la pista de dificultad media. En eso para a apreciar el paisaje, cuando de repente escucha un grito “CUIDADO, CUIDADO”.

Desde atrás, otro esquiador que llamaremos “V” que no supo o no pudo frenar embiste a F. El resultado del impacto fue que ambos terminaron en el piso nival, y F con desplazamiento del fémur y luxación de cadera.

 

La demanda por daños en el esquí

La parte actora, F representado por sus padres, demanda a Cerro Bayo S.A, a la aseguradora de dicha empresa y a V, el esquiador que lo impactó, a V.

¿Que alegó la parte actora contra la empresa y aseguradora? y ¿Cómo se defendieron?

Planteó que Cerro Bayo S.A es resposable por el deber de cumplir con la obligación de seguridad (art 5 ley 24240, art 42 CN) y a la aseguradora por garante de los posible daños que se produzcan en el complejo.

Sin embargo ésta obligación no puede ser considerada absoluta pues no tendría sentido atribuir de forma automática e irrefragable el deber de indemnizar por el solo hecho de que se halle en juego uno o mas factores de atribución de responsabilidad

Puesto que la demandada podría probar causa ajena para exonerarse. En la pista no hubo defecto alguno ni incumplimiento de las medidas de seguridad por parte de la empresa que explota el complejo. La conducta de V interrumpe el nexo causal constituyéndose en un hecho de tercero por el cual no se debe responder.

Por otro lado, la póliza de la aseguradora solo cubre daños causados por desperfectos de los muebles, inmuebles o la pista. La parte demandante nunca alegó ninguno de estos supuestos.

 

Las reglas del Ski

En el derecho civil el comportamiento antijurídico no es necesario que sea típico, solo se debe verificar la violación al principio general de no dañar. En éste caso no solo se verifica este supuesto sino que su conducta fue contraria a dos de las reglas básicas de la Federación Internacional de Ski (FIS).

REGLA #1: Comportarse de manera que no se ponga en riesgo o perjudique a terceros

REGLA #2: El esquiador debe desplazarse de manera controlada

El hecho de que el esquiador chocador circulaba a gran velocidad  y pretendió evitar el impacto gritando “cuidado”, entendieron los jueces, “dista del estándar de diligencia, prudencia y cuidado esperable”.

Esto elimina la posible defensa invocando causa ajena, ya que no es válido si el demandado tuvo la efectiva posibilidad de intervenir para evitar el resultado, razonaron.

Entre los últimos proveídos, los jueces intimaron “al condenado en costas para que dentro delplazo de 5 días deposite la suma de $ 378.420,67.-, en concepto de $100.000 a capital y la de $ 278.420,67 a intereses correspondientes ala sentencia dictada en autos; bajo apercibimiento de ejecución (art.504 del Código Procesal). Notifíquese”

 

La responsabilidad de la concesionaria de la pista de esqui

La montaña es pública, pero los medios de elevación están concesionados. En este caso, los jueces entendieron que Cerro Bayo S.A y la aseguradora no tienen responsabilidad civil, porque es el esquiador V a quien se lo encuentra responsable de los daños y lesiones ocasionados a F.

Distinto hubiera sido si la pista no hubiese estado bien señalizada o si se probase negligencia de la concesionaria de esquí. En tal caso, podría haber responsabilidad conjunta.

 

 

Anexo con sentencia completa

#12898120#243336037#20190904090631542Poder Judicial de la NaciónCAMARA CIVIL – SALA LExpte. n° 57.900/2011 “F, C S y otro c/ Cerro Bayo S.A. y otros s/daños y perjuicios” -Juzg. 59-En Buenos Aires, a de septiembrede dos mil diecinueve, encontrándose reunidos en Acuerdo losSeñores Jueces de la Sala “L” de la Cámara Nacional de Apelacionesen lo Civil a fin de pronunciarse en el expediente caratulado “F, C Sy otro c/ Cerro Bayo S.A. y otros s/ daños y perjuicios” de acuerdo alorden del sorteo la Dra. Iturbide dijo:I. En la sentencia que luce a fs. 587/602, la señora jueza deprimera instancia rechazó la demanda promovida por R M F contraCerro Bayo S.A. y su aseguradora Federación Patronal de SegurosS.A., con costas al actor vencido, y la admitió en relación a J E V,condenándolo a abonar al demandante, en el plazo de diez días, lasuma de $ 100.000, con más sus intereses y costas.Contra dicha decisión, expresó agravios el accionante a fs.620/625, los que fueron respondidos a fs. 634 y a fs. 640/642, y V afs. 627/632, cuya contestación obra a fs. 636/638. A fs. 645 se dispusoel llamado de autos a sentencia, resolución que se halla firme yconsentida, por lo que las actuaciones se encuentran en condiciones dedictar el pronunciamiento definitivo.II. Según lo expuso su progenitor al promover la demanda ensu representación, el día 20 de agosto de 2009, R M F, en ese entoncesmenor de edad, se encontraba esquiando junto a su padre y suhermano T en el complejo “Cerro Bayo”, explotado por Cerro BayoS.A. Relató que ascendieron al comienzo de la pista 18, identificadacon el color azul, lo que daba cuenta del nivel medio de dificultad, yque en un horario cercano a las 16 horas, mientras R esquiaba connormalidad, fue embestido directamente por el demandado V, quiencirculaba por detrás, desde la conexión 18 (pista azul) del circuito, yquien a pesar de gritar “CUIDADO” en reiteradas ocasiones, no logrócontrolar su velocidad ni esquivar al actor.

El accidente le generó a la víctima las lesiones y losmenoscabos descriptos en el escrito inicial, y el objeto de laspresentes actuaciones consiste en la indemnización de los dañospatrimoniales y extrapatrimoniales que experimentó a raíz del hecho.III. La magistrada de la instancia anterior, como lo dije en elconsiderando I, admitió la acción únicamente en relación a V y acordóal demandante $ 20.000 por daño emergente y $ 80.000 por dañomoral. Para así decidir, consideró que a partir del análisis de la pruebaproducida en el expediente, debe juzgarse configurada la obligaciónde resarcir en cabeza de dicho demandado.En cambio, la señora jueza de grado desestimó la demandacontra Cerro Bayo S.A. y su aseguradora, pues no consideróresponsable a aquélla frente a F en este litigio en particular.IV. Al verter su único agravio en esta instancia, el accionanteimpugnó la exoneración de la entidad explotadora del complejo“Cerro Bayo”.Por su parte, V replanteó la nulidad articulada a fs. 147/149respecto del proveído de fs. 134/135 —presentación que fuedesestimada a fs. 156— y cuestionó la responsabilidad que le fueatribuida en la sentencia de primera instancia.V. Aplicación de la ley en el tiempoFrente a la existencia de normas sucesivas en el tiempo, cabeante todo aclarar que, de conformidad con lo dispuesto en el art. 7 delnuevo Código Civil y Comercial de la Nación y como ya lo vienensosteniendo de manera uniforme las Salas de esta Cámara, la situaciónjurídica que da origen a esta demanda, al haberse consumado antes deladvenimiento del actual Código Civil y Comercial, debe ser juzgada –en sus elementos constitutivos y con excepción de sus consecuenciasno agotadas– de acuerdo a la normativa vigente al momento de loshechos (Kemelmajer de Carlucci, Aída, “La aplicación del CódigoCivil y Comercial a las relaciones y situaciones jurídicas existentes”,p. 100, Ed. Rubinzal Culzoni; Caputto, María Carolina,“Aplicabilidad del nuevo Código ante la apelación de una sentenciaFecha de firma: 06/09/2019Alta en sistema: 27/09/2019Firmado por: VICTOR FERNANDO LIBERMAN, JUEZ DE CAMARAFirmado por: MARCELA PEREZ PARDO, JUEZ DE CAMARAFirmado por: GABRIELA ALEJANDRA ITURBIDE, JUEZ DE CAMARA
#12898120#243336037#20190904090631542Constitución Nacional, ni los tratados de derechos humanos en los quela República sea parte, no ya porque lo consagre el nuevo CódigoCivil y Comercial de la Nación en sus artículos 1 y 2, sino porque asílo manda la Constitución Nacional en sus artículos 31 y 75 inciso 22.Tampoco pueden ignorarse los valores que inspiran nuestroordenamiento jurídico porque éstos se sintetizan en el mandato de“afianzar la justicia” contenido en el Preámbulo de nuestraConstitución, que no es letra vana (ver voto del Dr. Parrilli en losautos ya citados).VI. El replanteo de la nulidad articulada a fs. 147/149El demandado V se quejó por el pretendido error procesal quese habría cometido en primera instancia, en cuanto se rechazó a fs.134/135 el planteo de caducidad de instancia opuesto a fs. 123/126, yreprodujo ante este tribunal los fundamentos vertidos en lapresentación de fs. 147/149, oportunidad en la que artículó una“nulidad por vicio en el procedimiento” y “reservó el replanteo enoportunidad del dictado de sentencia”.Ahora bien, ocurre que el agravio no puede admitirse, puestoque la resolución dictada a fs. 156, en la cual se decidió desestimar elmencionado planteo sobre la base de lo dispuesto por los arts. 317 y253 del Código Procesal, no fue impugnada por V en el momento ydentro del plazo procesal oportuno, por lo que se produjo lapreclusión, que es uno de los principios fundamentales que gobiernanel proceso civil. Y es que si bien el régimen de las nulidades hace, enprincipio, al orden público, también goza de este carácter el de lapreclusión, con el cual se persigue que los actos del proceso que sehayan cumplido queden firmes y no pueda volverse sobre ellos,evitándose la duración indefinida de las causas judiciales, pues mediala necesidad jurídica de la convalidación de los actos procesales noobstante los defectos que pudieren contener (Morello-Sosa-Berizonce,“Códigos Procesales en lo Civil y Comercial de la Provincia deBuenos Aires y de la Nación. Comentado y Anotado”, t. III, p. 261,1988).

Si a ello se le suma la circunstancia de que la reserva de lafacultad de replantear la supuesta nulidad ante esta Sala en nada abonala postura del recurrente, dado que la cuestión no se encuadra siquieramínimamente en los concretos supuestos previstos en el art. 260 delCódigo Procesal, ninguna otra consideración hace falta para concluiren que el agravio de V resulta manifiestamente improcedente en estaetapa de las actuaciones, por lo que propongo a mis colegasdesestimarlo. VII. La responsabilidad de J E VComo es sabido, la doctrina y la jurisprudencia sonabsolutamente uniformes (y así lo recoge el nuevo Código Civil yComercial de la Nación en sus arts. 1716 y siguientes) en el sentido deque la configuración del fenómeno resarcitorio requiere laverificación de cuatro elementos fundamentales: la antijuridicidad, eldaño resarcible, la relación causal entre este último y la acción que sereputa contraria a derecho, y la calificación de esa conducta a travésde un factor (subjetivo u objetivo) de atribución de la responsabilidadcivil.El primero de esos requisitos, según la doctrina y lajurisprudencia imperantes en la actualidad, consiste en la contrariedadde la acción dañosa con el ordenamiento jurídico integralmenteconsiderado, de suerte que en materia civil no resulta necesaria laantijuridicidad formal o típica, sino que basta con la antijuridicidadmaterial, que se presume por la sola violación del deber genérico deno dañar a otros (non alterum laedere). Ahora bien, en el presente caso, ese elemento no sólo apareceevidenciado por los perjuicios padecidos por F, sino que además sehan contrariado específicamente las normas de conducta de laFederación Internacional de Ski (FIS) que surgen del informe de laFederación Argentina de Ski y Andinismo glosado a fs. 360/361. Enparticular, V ha faltado a la regla 1, que le imponía comportarse demanera que no pusiera en riesgo o perjudicase a los demás; a la regla2, según la cual el esquiador debe desplazarse de forma controlada; y especialmente a la regla 3, que dispone que “el esquiador osnowboarder que viene de atrás debe elegir su camino de forma que no ponga en peligro al esquiador o snowboarder de delante”. Tal conclusión se desprende con toda claridad de los testimonios de fs.336/338 y de fs. 418/419, los que han sido correctamente valoradospor mi colega de grado desde la perspectiva de la sana crítica, puestoque aun cuando pudiera dudarse de la imparcialidad del primero deellos por haber provenido del hermano del actor, no acontece lomismo con el segundo, que fue brindado por el padre de uncompañero de R F, es decir, un mero conocido al que no locomprendían las demás generales de la ley, y de cuya neutralidad aldeclarar no encuentro razones para dudar (arts. 163, inc. 5, 386, 456 yconcs. del Código Procesal).Por lo demás, resulta insostenible lo planteado por V en tornoa la supuesta detención del demandante como hecho antirreglamentario y eventual causa del daño sufrido por la propiavíctima, pues como surge de la regla 6 de las normas de la FIS antesaludidas, “todo esquiador o snowboarder debe evitar estacionarse sinnecesidad en los pasos estrechos o sin visibilidad de las pistas…”(fs.361, énfasis agregado), situación que el demandado no ha acreditado,ni existen razones en autos para presumir.En cuanto a la existencia de daño, me remito al fundadoanálisis efectuado por la Dra. Callegari en el considerando VIII de susentencia, máxime cuando la procedencia y la cuantificación de losrubros indemnizatorios por los que se admitió la demanda no han sidocuestionados y, por ende, llegan firmes y consentidos a esta instancia(conf. arts. 271, 277 y concs. del Código Procesal). A la misma conclusión se ha de arribar en cuanto a laconfiguración del nexo causal, esto es, el enlace o el vínculo que sepresenta entre un hecho antecedente (que sirve de causa) y unresultado consecuente que, en el ámbito de la responsabilidad civil,siempre es un daño. Uniformemente se admite en doctrina que, paraque deba responderse por un daño, es necesario que éste haya sido “causado” mediante acción u omisión, por su autor; y en este casoconcreto, no se halla controvertido, a esta altura del procedimiento, elimpacto entre V y F en las circunstancias de tiempo y lugarmencionadas en el considerando II de mi voto. A su vez, en elcontexto de las diversas teorías que se han esbozado en materia de larelación causal, ya desde el siglo XIX, nuestro codificador habíaadoptado el parámetro de la “causalidad adecuada” a la hora deponderar la necesaria conexión que debe existir entre el hecho ilícito ysus consecuencias dañosas. Es decir, se trata de determinar si elacaecimiento del daño era de esperar en la esfera del curso normal delos acontecimientos, en cuyo caso el resultado se corresponde o“adecua” a la actuación que lo originó y fundamenta el deber deindemnizar (Bustamante Alsina, Teoría general de la responsabilidadcivil, Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1992, p. 225; Santos Briz, Laresponsabilidad civil. Derecho sustantivo y derecho procesal,Montevideo, 1970, p. 225 y siguientes), y en este contexto, no tengoninguna duda de que los daños experimentados por F constituyenconsecuencias por los cuales el accionado debe responder (conf. arts.901, 902, 903 y concs. del Código Procesal) pues, de acuerdo al cursonormal y ordinario de las cosas, esos daños resultan previsibles paraquien ha sufrido un accidente como el que motivó este procedimiento.Finalmente, el factor de atribución de responsabilidad civilconstituye el elemento axiológico o valorativo en virtud del cual elordenamiento jurídico dispone la imputación de las consecuenciasdañosas del incumplimiento obligacional o de un hecho ilícito strictosensu a una determinada persona (Pizarro-Vallespinos, Institucionesde Derecho Privado. Obligaciones, tomo 2, p. 575), y dichos factorespueden ser, a su vez, subjetivos u objetivos. Los primeros suponen,por definición, un reproche a la conducta de un sujeto, y son el dolo ola culpa. Los factores objetivos de atribución (el riesgo, la garantía, eldeber de seguridad, la equidad, el abuso del derecho, etc.), por elcontrario, prescinden de dicho reproche subjetivo, razón por la cual nosólo es innecesaria la prueba de un obrar negligente o intencional porFecha de firma: 06/09/2019Alta en sistema: 27/09/2019Firmado por: VICTOR FERNANDO LIBERMAN, JUEZ DE CAMARAFirmado por: MARCELA PEREZ PARDO, JUEZ DE CAMARAFirmado por: GABRIELA ALEJANDRA ITURBIDE, JUEZ DE CAMARA
#12898120#243336037#20190904090631542parte del sindicado como responsable, sino que la acreditación poreste último de su propia diligencia no resulta apta para exonerarse deldeber de resarcir que se le imputa. Ello es así, precisamente, porqueno es la culpabilidad en su conducta la razón por la que esa obligaciónse le atribuye.En esta controversia, ni aun en la hipótesis más favorable paraV, es decir, prescindiendo de la posible calificación como riesgosa dela actividad de esquiar y valorando la conducta a la luz del art. 1109del Código Civil —que se refiere a la culpa en el ámbitoextracontractual—, no puede concluirse en la exoneración de aquél,puesto que como ha quedado evidenciado en las declaracionestestimoniales a las que ya hice referencia, el accionado circulaba agran velocidad y pretendió evitar el impacto gritando “CUIDADO”,ya que evidentemente no pudo dominar la trayectoria de su propiocuerpo mientras se desplazaba sobre la pista. Tal extremo dista muchodel estándar de diligencia, prudencia y cuidado que cabía esperar desu parte según las circunstancias de las personas, del tiempo y dellugar, y compromete en definitiva su responsabilidad civil.Por todo lo expuesto, y no habiéndose acreditado ninguna“causa ajena” con la aptitud suficiente para interferir en la relacióncausal a la que ya he hecho alusión, no tengo ninguna duda de que laDra. Callegari ha impuesto correctamente a J E V la obligación deindemnizar a la víctima en el presente litigio, lo que así propongodecidir a mis colegas. VIII. La ausencia de responsabilidad de Cerro Bayo S.A. En función de lo expresado por el actor en el punto III de lapresentación de fs. 620/625, aclaro ante todo que no tengo dudas deque el deber de resarcir imputado a Cerro Bayo S.A. debe analizarse ala luz de las normas y los principios que rigen la responsabilidadobjetiva, ya sea a través del factor de atribución “riesgo creado”, obien la “garantía”, los cuales puede afirmarse que confluyen en estecaso. Fecha de firma: 06/09/2019Alta en sistema: 27/09/2019Firmado por: VICTOR FERNANDO LIBERMAN, JUEZ DE CAMARAFirmado por: MARCELA PEREZ PARDO, JUEZ DE CAMARAFirmado por: GABRIELA ALEJANDRA ITURBIDE, JUEZ DE CAMARA
#12898120#243336037#20190904090631542Poder Judicial de la NaciónCAMARA CIVIL – SALA LEn efecto, mientras que el primero supone la introducción deun riesgo en la sociedad (y en este caso, es indudable que laexplotación de un complejo de ski o de snowboarding constituye unaactividad que aun ejercida con diligencia es estadísticamente peligrosapues actúa con frecuencia como marco de un importante número deaccidentes), el segundo fundamenta una obligación de seguridad deresultado, expresamente consagrada en el art. 5 de la Ley de Defensadel Consumidor, que garantiza al consumidor o usuario que no sufrirádaños en su persona o bienes en el ámbito abarcado por la relación deconsumo (v. Picasso, Sebastián, “Las leyes 24.787 y 24.999:Consolidando la protección del consumidor” -en coautoría con JavierH. Wajntraub-, JA, 1998-IV-753, y “Responsabilidad civil por dañosal consumidor”, Anuario de Derecho Civil Uruguayo, t. XXI, p. 753 yss. Vid. asimismo López Cabana, Roberto M., en Stiglitz, Gabriel(dir.), “Derecho del consumidor”, nro. 5, Juris, Buenos Aires, 1994,p. 16; Mosset Iturraspe, Jorge – Lorenzetti, Ricardo L., “Defensa delconsumidor”, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2003, p. 311). Ahora bien, aunque el daño padecido por F ha puesto enfuncionamiento la presunción de responsabilidad objetiva en cabezade Cerro Bayo S.A., aquélla no puede en modo alguno considerarseabsoluta, pues carecería de sentido atribuir de manera automática eirrefragable el deber de indemnizar por la sola (aunque importante)razón de que se halle en juego uno o más factores objetivos deimputación. Por el contrario, el sindicado como responsable tiene a sudisposición la demostración de que ha existido una “causa ajena” conentidad para exonerarlo, y ello es precisamente lo que ha ocurrido enel presente caso, no sólo porque no se ha acreditado que el accidentese hubiera producido por vicios o defectos en la pista ni porincumplimiento alguno a medidas de seguridad por parte de laempresa que explotaba el complejo, sino también porque la conductade V, por las razones expresadas en el considerando anterior, ha sidola causa exclusiva y excluyente del siniestro. Ello funciona para CerroBayo S.A. como un hecho totalmente interruptivo del nexo causal (enFecha de firma: 06/09/2019Alta en sistema: 27/09/2019Firmado por: VICTOR FERNANDO LIBERMAN, JUEZ DE CAMARAFirmado por: MARCELA PEREZ PARDO, JUEZ DE CAMARAFirmado por: GABRIELA ALEJANDRA ITURBIDE, JUEZ DE CAMARA
#12898120#243336037#20190904090631542particular, constituye el hecho de un tercero por el que no deberesponder), y en los términos del art. 1111 del Código Civil, laexonera de responsabilidad en este litigio. IX. ConclusiónPor todo lo expuesto, si mi voto fuera compartido, propongo alAcuerdo confirmar la sentencia apelada en cuanto decidió y fuemateria de agravios, con las costas de Alzada en el orden causadoatento a la suerte desfavorable que ha corrido cada una de las quejasvertidas por los recurrentes (art. 71 del Código Procesal). ASÍ VOTO.Por razones análogas a expuestas por la Dra. Iturbide, la Dra.Pérez Pardo vota en el mismo sentido.- El Dr. Liberman dijo:He expresado reiteradamente que, en mi opinión, las relacionesde consumo no conllevan permanentes obligaciones de seguridad “deresultado”, que impliquen siempre una responsabilidad objetiva.Depende del daño y de la situación en que ese daño se ha producido.Distinto es vender un producto que prestar un servicio; y hay infinidadde servicios diversos. En algunos supuestos fácticos, el plano deanálisis será el de la responsabilidad subjetiva.Con esta aclaración, adhiero al voto de mi querida colega poranálogos fundamentos.Con lo que terminó el acto. Firmado: Gabriela AlejandraIturbide, Marcela Pérez Pardo y Víctor Fernando Liberman. Es copiafiel del original que obra en el Libro de Acuerdos de esta Sala.- María Claudia del C. Pita Secretaria de Cámara ///nos Aires, de septiembre de 2019.-Fecha de firma: 06/09/2019Alta en sistema: 27/09/2019Firmado por: VICTOR FERNANDO LIBERMAN, JUEZ DE CAMARAFirmado por: MARCELA PEREZ PARDO, JUEZ DE CAMARAFirmado por: GABRIELA ALEJANDRA ITURBIDE, JUEZ DE CAMARA
#12898120#243336037#20190904090631542Poder Judicial de la NaciónCAMARA CIVIL – SALA LY VISTOS: lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdoprecedentemente transcripto el tribunal decide: confirmar la sentenciaapelada en cuanto decidió y fue materia de agravios, con las costas deAlzada en el orden causado atento a la suerte desfavorable que hacorrido cada una de las quejas vertidas por los recurrentes. Difiérase la regulación de los honorarios de Alzada hasta tantosean fijados los de la instancia anterior.Regístrese, notifíquese y devuélvase.Se hace saber que la eventual difusión de la presente sentenciaestá sometida a lo dispuesto por el art. 164, 2° párrafo, del CódigoProcesal y art. 64 del Reglamento para la Justicia Nacional. Gabriela Alejandra IturbideMarcela Pérez Pardo Víctor Fernando LibermanFecha de firma: 06/09/2019Alta en sistema: 27/09/2019Firmado por: VICTOR FERNANDO LIBERMAN, JUEZ DE CAMARAFirmado por: MARCELA PEREZ PARDO, JUEZ DE CAMARAFirmado por: GABRIELA ALEJANDRA ITURBIDE, JUEZ DE CAMARA

 

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Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 59
57900/2011
En la Ciudad de Buenos Aires, a los 19 días del mes de octubre de
2015, siendo las 10 horas, llamadas las partes a la audiencia del día de
la fecha comparecen: por la parte actora, el Sr. F
(DNI ), asistido por su letrado patrocinante, , manteniendo el domicilio constituido en autos; por la
citada en garantía, su letrado apoderado, Dr.  manteniendo el domicilio constituido en autos; y en calidad
de testigo el Sr.  z, nacionalidad argentino,
profesión farmacéutico, con domicilio en  C.A.B.A, quien acredita su identidad con DNI
n°  quien previo juramento de decir verdad que prestó en
legal forma y habiendo sido impuesto de las sanciones prescriptas por
el art. 275 del Código Penal en caso de falso testimonio, pasa a
responder las preguntas que en este acto se le formulan a viva voz. A
LA PRIMERA: POR LAS GENERALES DE LA LEY CONTESTO:
Que conoce a f  y porque es el papa del compañero de mi
hijo, respecto a Cerro Bayo lo conozco como el lugar para ir a esquiar.
Respecto de las demás generales de la ley manifestó que no el
comprenden, las que le fueron explicadas. A LA SEGUNDA: Para que
diga el testigo si sabe y como le consta de algún accidente que sufriera
el menor f . Contesto: Sí, lo sé porque yo estuve
presente. A la TERCERA: Para que diga el testigo cuándo fue ese
accidente. Contesto: Esto fue en agosto del 2009, el 20 de Agosto, lo
sé porque en realidad había ido de vacaciones a Bariloche y hubo un
día que decidimos ir a esquiar al Cerro Bayo a Villa Langostura y fue
ese mismo día que fuimos a esquiar. A LA CUARTA: Para que diga el
testigo a qué hora aproximadamente fue el accidente, y como lo sabe.
Contesto: El accidente, no le puedo decir exactamente la hora pero fue
en horas de la tarde, porque ese día tome un pase de medio dia, yo ese
día subí al cerro a partir del mediodía, es decir a la una de la tarde
aproximadamente y estuve esquiando todo el día hasta la hora del
cierre del cerro, así que fue durante la tarde. A LA QUINTA: Para que
diga el testigo cómo fue el accidente. Contesto: Bueno yo estaba
esquiando por una pista azul, eso significa una pista fácil, el nombre
no lo recuerdo perfectamente pero creo que era ocho o dieciocho, en
un momento me pasa una persona muy rápidamente gritando
¡cuidado, cuidado!, que luego después impacta con otra más adelante,
se podía esquiar perfectamente ese día en el cerro y especialmente en
esa pista, los pocos que estábamos ahí nos acercamos a ver que había
pasado cuando estas dos personas quedaron tiradas en el piso y ahí me
doy cuenta que la persona que había sido embestida estaba siendo
acompañada por el Sr. f fal cual reconozco porque era el
papá de un compañerito de mi hijo. Quiero agregar que había poca
gente en la pista, tranquilamente la persona que venía gritando
cuidado lo podría haber esquivado. A LA SEXTA: Para que diga el
testigo si sabe que sucedió después del impacto. Contesto: Bueno, nos
acercamos los pocos que estábamos esquiando ahí, seriamos cinco o
seis personas e inmediatamente llego el equipo, no se si llamarlo de
rescate, los camilleros, las personas que asisten cuando hay algún
accidente, el menor que había sido embestido no se podía parar, para
lo cual se decide trasladarlo hacia la base, ahí en ese momento le doy
un número de teléfono al Sr.  papá de f ,
porque yo en ese momento no tenía servicio, le di el teléfono o de mi
hija o de mi pareja que me habían acompañado al cerro ese día, y
después me retire del lugar, ya cuando lo estaban bajando. A la noche
ya desde Bariloche, porque yo volví, lo llame y me conto de todo el
traumatismo que había tenido el hijo. A LA SÉPTIMA: Para que diga
el testigo porque zona de la pista venia esquiando el menor f .
Contesto: Venía esquiando no sé, por el centro, la verdad que
específicamente no sé qué decir. A LA OCTAVA: Para que diga el
testigo si sabe a qué distancia estaba f e su padre al
momento del accidente. Contesto: Cerca, hasta yo estaba
relativamente cerca, porque cuando yo llegue ya el papá estaba al lado
del nene, es decir que llego antes de lo que pudo haber llegado otra
persona. A LA NOVENA: Para que diga el testigo cuáles fueron las
consecuencias del accidente para f si lo sabe. Contesto:
Bueno técnicamente, creo que fue un desplazamiento de fémur, lo sé
porque me lo comento Claudio esa noche que llegue devuelta a
Bariloche, lo que sí me entere después que el chico tuvo que ir hasta
en sillas de ruedas y muletas después posteriormente, lo sé por mi
hijo, pasó tanto tiempo que a veces las cosas uno no las recuerda
tanto. A LA DÉCIMA: Para que diga el testigo si sabe como era
físicamente la persona que embistió a f  Contesto: No lo
recuerdo muy bien, pero era una persona de contextura grande y
morocha. A LA DÉCIMO PRIMERO: Para que diga el testigo que
hizo usted luego de concluido el día de esquí. Contesto: Me fui a
pasear por Villa La Angostura y luego a la noche me volví a
Bariloche. A LA DÉCIMO SEGUNDA: Para que diga el testigo
cuántas veces esquió en el Cerro Bayo. Contesto: Ese día solamente.
A LA DÉCIMO TERCERA: Para que diga el testigo con quien estaba
acompañado al momento del accidente. Contesto: Con mi hija. En
este estado repregunta el letrado de la parte citada en garantía: A LA
PRIMERA: Para que diga el testigo si recuerda qué día de la semana
fue el día del accidente. Contesto: Si mal no recuerdo un jueves. A LA
SEGUNDA: Para que diga el testigo si puede describir las
condiciones climáticas. Contesto: Si mal no recuerdo normales,
habituales para esa época del año. A LA TERCERA: Para que diga el
Fecha de firma: 19/10/2015
Firmado por: DANIEL F. FOGNINI – JUEZ,
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testigo si puede describir las condiciones habituales de esa zona en esa
época del año. Contesto: Bueno, frio, tal vez hasta nuboso, había luz
natural, se podía ver perfectamente. A LA CUARTA: Para que diga el
testigo si vio el momento preciso del impacto. Contesto: Si. A LA
QUINTA: Para que diga el testigo si sabe que estaba haciendo
Rodrigo. Contesto: Estaba esquiando, estaba descendiendo. A LA
SEXTA: Para f diga el testigo si recuerda en compañía de quién
estaba Rodrigo. Contesto: Cuando fue el impacto yo lo que veía era
una persona menor que estaba esquiando y otra persona mayor que
estaba ahí cerca como acompañándolo, después cuando me acerco, y
noto que se sacan del rostro todo de encima (porque uno cuando
esquía lleva gorro, antiparras, anteojos), me doy cuenta quienes eran,
especialmente por reconocerlo al Sr. f . A LA SEPTIMA: Para que
diga el testigo en relación a lo que describió que el “embistente
tranquilamente lo podría haber esquivado”, para que fundamente tal
afirmación. Contesto: La pista era muy ancha y había poca gente en la
misma, entonces él tranquilamente, podría haber pasado por uno de
los costados. A LA OCTAVA: Para que diga el testigo que describa de
que forma le dio el teléfono al padre de f . Contesto: Bueno yo
se lo dí verbalmente, la verdad que no recuerdo si él tomo nota en ese
momento, igualmente a la noche el que tomo contacto fui yo con él,
desde ese teléfono. A LA NOVENA: Para que diga el testigo si
recuerda cómo consiguió el teléfono del Sr. F. Contesto: Imagino
que fue a través de mi hijo que debe haberlo averiguado entre sus
compañeros y me lo paso, pero la verdad no lo recuerdo.
Con lo que
termina el acto firmando testigo, previa lectura y ratificación, por ante
mí de lo que doy fe.
Fecha de firma: 19/10/2015
Firmado por: DANIEL F. FOGNINI – JUEZ,

 

#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 5957900/2011″F C/ CERRO BAYO S/ DAÑOS Y PERJUICIOS”.EXPEDIENTE Nº 57.900/2011.-Buenos Aires, 17 de diciembre de 2.018.-Y VISTOS: estos autos Nº 57.900/2011, caratulados:”F  Y OTRO C/ CERRO BAYO S.A. YOTROS S/ DAÑOS Y PERJUICIOS”, de cuyas constanciasRESULTA:a) A fs. 51/66 se presentó f , enrepresentación de su hijo menor F (quien adquirió lamayoría de edad y compareció en autos a fs. 473) promoviendo demandapor indemnización de daños y perjuicios, con intereses, desvalorizaciónmonetaria y costas, contra Cerro Bayo S.A. y contra V, citandoen garantía a Federación Patronal de Seguros S.A.Relató que con su familia (esposa y dos hijos, uno de loscuales es el damnificado) adoptaron la costumbre de ir a esquiar en lasvacaciones de invierno, capacitándose los menores para ese deporte en losdistintos centros de esquí adonde concurrieron en distintos años.Manifestó que con fecha 20 de agosto de 2009, junto consus hijos, fueron a esquiar al complejo Cerro Bayo, explotado por lasociedad codemandada, ingresando al mediodía. Aclaró que las pistas sedividen en los siguientes niveles por su complejidad: pista verde: nivelprincipiante; pista azul: nivel medio; pista roja: nivel avanzado y pistanegra: nivel experto.Siguió diciendo que, luego de adquirir sus respectivospases, ascendieron desde TS Bosque llegando al comienzo de la pista 18(azul), agregando que esa pista en su parte superior está comunicada con lapista azul (conexión 18) de donde es posible que viniera circulando elFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452codemandado V, avanzando en sentido horario y accediendo desde elmedio TS Los Lagos y dirigiéndose a retomarlo en forma circular,conforme al mapa que reproduce.Indicó que en un horario cercano a las 16 horas, los tres separaron para que uno de ellos se acomodara su indumentaria de snowboard,comenzado Rodrigo a circular unos metros por delante.Afirmó que el codemandado V que venía a susespaldas esquiando desde la conexión 18 (pista azul) los pasó y comenzó adecir a los gritos: ̈cuidado, cuidado ̈, sin controlar su velocidad,embistiendo en ese instante a Rodrigo por la espalada, quien circulando pordelante intentó darse vuelta ante los gritos proferidos por aquél.Señaló que Rodrigo a raíz del hecho sufrió luxación de sucadera habiendo sido tratado primero en Villa La Angostura y luego enBuenos Aires donde fue trasladado, provocando tal lesión los distintosdaños y perjuicios por los que reclama en esta instancia.Por las razones que esgrimió, imputó la responsabilidadpor las consecuencias del hecho dañoso al demandado en base a la culpa enque habría incurrido (art. 1109 del C. Civil), y al Cerro Bayo S.A no solopor la responsabilidad objetiva derivada del riesgo creado en aras a obtenerun rédito económico por la actividad que desarrolla (art. 1113, 2doapartado, 2º párrafo del C. Civil), sino también por la obligación deseguridad ligada al vínculo contractual existente que complementariamentese rige por las reglas de consumo (art. 1198 del Código Civil y ley 24.240),y por extensión a su compañía aseguradora.Reclamó por distintos conceptos la suma de $ 33.648,71, olo que en más o en menos resulte de las probanzas de autos, más susintereses. Pidió la inconstitucionalidad del art. 303 del CódigoProcesal.-Fundó su derecho y ofreció prueba.b) A fs. 81/91, por medio de apoderado, contestó demandaCerro Bayo Sociedad Anónima pidiendo su rechazo con costas.Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59Formuló una negativa general de todos los hechos,negando luego en forma pormenorizada cada uno de ellos. Alegó no tener constancia fehaciente del supuestoaccidente, tanto en lugar, tiempo y espacio, negando su responsabilidad enel hecho y puntualizando que el actor no acompañó el correspondiente pase.Señaló que solo comercializa los medios de elevación yque los accidentes que se producen en las pistas hacen a la responsabilidadde los usuarios porque la actividad de esquí es riesgosa por naturaleza y sudesarrollo depende de la pericia de la persona.También destacó que los progenitores asumieron laresponsabilidad de que su hijo use las instalaciones con los incipientesconocimientos del esquí.Por otra parte dijo que de la propia demanda surge que elsupuesto accidente se produjo por exclusiva culpa del codemandadoV, no existiendo constancia que haga suponer y/o presumir que CerroBayo S.A. es responsable del accidente motivado por la falta de control ypericia del codemandado y del propio actor.Puntualizó que para atribuir responsabilidad objetiva pordaños derivados del riesgo o vicio de la cosa es menester que existaintervención activa de la cosa con un defecto, cuestión ésta no alegada porla parte actora.Argumentó que en el caso se encuentra interrumpido elnexo causal puesto que sobreviene un hecho ajeno que es la conducta de untercero por el que no debe responder.Por otro lado aclaró que quien concurre a un centro deesquí asume un riesgo, ingresa a un lugar adonde se practica un deporte deriesgo, se enfrenta a inclemencias del tiempo cambiantes, a la existencia deotros esquiadores de diferentes niveles y a un suelo que por suscaracterísticas requiere especial atención para ser transitado.Impugnó todos los rubros y montos indemnizatoriosreclamados por el demandante.Solicitó la citación en garantía de Federación Patronal deSeguros S.A.

Fundó su derecho y ofreció prueba.c)A fs. 142/145 contestó demanda por apoderadoV, pidiendo su rechazo con costas.Tras desconocer los hechos en general y la documentaciónacompañada por el actor formuló una negativa particularizada de aquellos.Adujo haber realizado práctica invernal anual de esquí enforma ininterrumpida desde el año 2000 y encontrarse capacitado para eldesarrollo del deporte en la pista 18 por él elegida no habiendo tenidonunca ningún tipo de problema.Dijo que el padre del actor afirmó falazmente que seguíanal menor a corta distancia y que él en su descenso por esa pista los adelantóy se colocó por delante de ellos y detrás del menor.Sostuvo que en su descenso por la pista 18 lo hizo pordetrás del menor en forma sinuosa mediante amplios zigzag ̈slalom ̈ comomodo de control de su velocidad de descenso, repitiendo esa figura en tresoportunidades en una pista en buenas condiciones y sin densidad deesquiadores.Continuó relatando que imprevistamente, sin que mediaraprevio aviso, el menor se detuvo en su descenso, giró su torso posando sumirada hacia lo recorrido en búsqueda probablemente de su padre yhermano momento en que ante lo imprevisible de tal maniobra ydesatención no en un costado sino en el centro mismo de la pista, loimpactó no del modo que se indica en la demanda sino colocado el menoren una posición entre de frente y costado, lo que se corrobora con eldesplazamiento del fémur hacia atrás, lo que sería imposible si lo hubierallevado por delante.Mencionó que dicha detención sorpresiva e impredecibledel menor es indicativa de que no se encontraba capacitado para esquiar enesa pista sino en otras existentes y acordes con su capacidad, y menos sinestar acompañado de una persona mayor.Hizo una descripción de las distintas pistas de esquí y suscaracterísticas que posee el Complejo Cerro Bayo.Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59Luego sostuvo que ocurrido el accidente llegó al lugar –noinmediatamente– un hermano del menor y después su padre, con quienintercambió información.Ofreció prueba.d)A fs. 171/181 respondió la demanda FederaciónPatronal de Seguros S.A., por apoderado, pidiendo su rechazo con costas.Reconoció haber emitido la póliza Nº 308460 a favor deCerro Bayo S.A., con una responsabilidad civil de $ 2.000.000.Afirmó que, sin perjuicio de las exclusiones contenidas enla póliza, en virtud de que la actividad desarrollada por el asegurado en laubicación de riesgo indicada en las condiciones particulares incluye lapráctica de deportes y/o actividades recreativas, esta póliza se extiende acubrir la responsabilidad civil como consecuencia de lesiones y/o muerteque sufran terceras personas en ocasión de la práctica de deportes dentro delas instalaciones del asegurado únicamente cuando sean producidas oprovengan de vicios o defectos en los inmuebles y/o bienes y/oinstalaciones destinadas al desarrollo de dichas actividades.Concluyó que la cobertura excluye, entonces, las lesionesfísicas provocadas y/o como consecuencia de la práctica deportiva en símisma, las que son asumidas como riesgo físico propio del deporte por laspersonas que voluntariamente lo practiquen.Aseveró que el asegurado participa de cada siniestro conun 10 % de la o las indemnizaciones que se acuerden con él o los terceros,o que resulte de sentencia judicial (incluyendo honorarios costas y otrosacaecidos) con un mínimo del 5 % sobre la suma asegurada de la cobertura.Opuso excepción de falta de legitimación pasiva para obraren el entendimiento de que el accidente se trata de un riesgo no cubierto porel seguro contratado.En subsidio contestó la citación en garantía negando todosy cada uno de los hechos y la autenticidad de la documentación agregadapor la parte actora.Sostuvo que el accidente se debió al obrar imprudente ynegligente de la víctima, en los términos de los arts. 1111, 1114 y ccs. delFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452C. Civil, encontrándose al momento de realizar la actividad deportiva fuerade la órbita de cuidado de su progenitor.Impugnó los montos indemnizatorios reclamados por elactor.Pidió la pluspetitio inexcusable en los términos del art. 72del CPCC.Fundó su derecho y ofreció prueba. e) A fs. 213 se abrieron a prueba estas actuaciones,produciéndose las que detalla la certificación de fs. 544/545.f) A fs. 557 se pusieron los autos para alegar, habiendopresentado los alegatos la aseguradora a fs. 558/562, el demandado V a fs. 564/567, y el codemandado Cerro Bayo SA a fs. 569/570.-g) A fs. 583 dictaminó la Sra. Fiscal sobre el planteo deinconstitucionalidad formulado por el actor respecto del art. 303 delCPCC.-h) A fs. 586 pasaron estos autos a sentencia porprovidencia que se encuentra firme, habiendo quedado la causa encondiciones de resolver. Y CONSIDERANDO:I.- El trámite seguido en los presentes obrados ha sidoconsentido por los interesados (art. 170 del Código Procesal), y con elllamado de autos para definitiva quedó cerrada toda discusión (art. 484 delCódigo citado), por lo que pasaré a analizar el tema debatido a la luz de lasprobanzas incorporadas que resulten útiles y conducentes para la solucióndel litigio.II.- En cuanto al encuadre jurídico que habrá de regir estalitis, adelanto que resulta de aplicación lo dispuesto en la normativacontenida en el Código Civil Velezano en función de lo dispuesto en el art.7 del actual Código Civil y Comercial de la Nación (conf. redacción de laley 26.994), en tanto resulta ser la ley vigente al momento del hecho en quese funda la acción (accidente ocurrido el 20 de agosto de 2009).

 

III.- El actor –ya mayor de edad- demanda laindemnización de los daños y perjuicios sufridos con motivo del accidenteocurrido el día 20 de agosto de 2009 siendo aproximadamente las 16:00horas, cuando encontrándose en el comienzo de la pista de esquí 18 (azul),perteneciente al Complejo de la codemandada Cerro Bayo S.A., en Villa LaAngostura, fue embestido por el codemandado V quien circulabadetrás suyo desde la conexión 18 sin controlar su velocidad atropellándolopor la espalda.Por su parte, el codemandado V formuló unanegativa tanto general como particularizada de los hechos, reconociendo elaccidente e invocando que el actor, en ese momento menor, se detuvo enforma sorpresiva e impredecible en la pista mientras el venía bajando, loque resulta indicativo de que no se encontraba capacitado para esquiar enesa pista sino en otras existentes y acordes con su capacidad, y menos sinestar acompañado de una persona mayor.A su vez la coaccionada Cerro Bayo S.A. adujo no tenerconstancia del supuesto accidente, remarcando que el actor no acompañó elcorrespondiente pase al centro de esquí, explicando que solo comercializalos medios de elevación y que los accidentes que se producen en las pistashacen a la propia responsabilidad de los practicantes porque la actividad deesquí es riesgosa por naturaleza y su desarrollo depende de la pericia de lapersona. Resaltó que los padres asumieron la responsabilidad de que su hijouse las instalaciones con los incipientes conocimientos del esquí y que de lapropia demanda surge que el accidente se produjo por exclusiva culpa delrestante codemandado.Por último, la citada en garantía reconoció la existencia dela póliza que la vincula con Cerro Bayo S.A. e interpuso excepción de faltade legitimación pasiva afirmando que el evento dañoso constituye un riesgono cubierto por el seguro en tanto la cobertura excluye las lesiones físicasprovocadas y/o como consecuencia de la práctica deportiva en sí mismaque es riesgosa. Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59introductorios de la litis sino solo a aquéllas que resulten conducentes a lasolución del litigio (conf. CSJN del 16-6-61 en Fallos 250:36; íd. del 29-12-81 en E.D. 99-544; íd. del 13-1-86 en “Altamirano c/ ComisiónNacional de Energía Atómica”; CNCiv. Sala “F” del 28-12-67 en L.L. 131-1192 nro. 18.218 S; CNCom. Sala “A” del 19-6-02 en “EstablecimientoFrutihortícola Sede S.R.L. c/ Coto C.I.C.S.A.”, entre muchos otros).-Asimismo, en sentido análogo, el más alto tribunal hadicho que no es deber del juzgador ponderar todas las pruebas agregadas yproducidas, sino tan solo aquellas que estime apropiadas para resolver elcaso (conf. CSJN, Fallos 274:113 en JA-4-1969-896; Fallos 280:3201),razón por la cual me inclinaré por las que produzcan mayor convicción enconcordancia con los demás elementos de mérito de la causa. En otraspalabras, se considerarán los hechos que Aragonese Alonso denomina“jurídicamente relevantes” (conf. “Proceso y Derecho Procesal”, 1960, Ed.Aguilar, Madrid, pág. 971, párr. 1527) o “singularmente trascendentes”como los llama Calamandrei (en: “La génesis lógica de la sentencia civil”,pág. 369 y ss.).- VI.- Toda vez que –como dije- se encuentra debidamentedemostrada la ocurrencia del evento en autos corresponde entrar en elanálisis del encuadre jurídico de la presente controversia, evaluando porseparado la situación de cada uno de los demandados.- A) RESPONSABILIDAD DE V1) Me adelanto en señalar que corresponde ubicar dentrodel ámbito de la esfera extracontractual la responsabilidad que correspondeal esquiador codemandado, por cuanto no medió entre éste y el actor unvínculo contractual preexistente que los uniera.Al respecto cabe puntualizar que quien alega el derecho aser indemnizado debe suministrar la prueba de los presupuestos de hechode la norma en que funda la responsabilidad que le achaca al demandado, asaber: la ilicitud del acto de éste, la culpa del agente, el daño y la relaciónFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452de causalidad entre el acto y el daño (conf. Llambias, ̈Obligaciones ̈,Buenos Aires, 2003, t. I, pág. 868; Cazeaux y Trigo Represas, ̈Derecho delas Obligaciones ̈, 4ª.ed., Bs. As., 2010, t. IV, N 2546, pág. 777 y sigtes).La demostración de la culpa o dolo del autor en el marcode la responsabilidad extracontractual le incumbe al acreedor para lo cualno alcanza con la demostración de los otros elementos de la responsabilidadcivil a diferencia del supuesto de la contractual que solo exige el hecho delincumplimiento (conf. Pizarro y Vallespinos, ̈Instituciones de DerechoPrivado Obligaciones ̈, Buenos Aires, 2006, t. 2, pág. 623, Trigo Represas yLópez Mesa, ̈Tratado de la responsabilidad civil ̈, Buenos Aires, 2004, t. 1,pág. 733 y Llambias, Código Civil anotado, 2da. Ed., Buenos Aires, 2004,t. VII-B, pág. 466, citados en Cám. Nac. Civ., sala E, ̈B.S.E. c/Valle de LasLeñas SA s/ ds. y ps. ̈, del 15-7-2011).En el sub lite el actor ha imputado culpa en el accidente alcodemandado V en los términos del art. 1109 del Código Civil, quien–según alegó- habría obrado en forma contraria al deber de no dañar,violando las normas bajo las cuales debía dirigir su conducta, esto es elmodo de esquiar.Señaló el demandante que V no actuórespetando las pautas mínimas de la disciplina de esquí contenidas en lasreglas de la Federación Internacional de Esquí (Federation Internationale deSki), organismo que se dedica a regular las normas de los deportes de esquía nivel competitivo. El demandante expuso que ello resulta así por cuanto él eraquien avanzaba primero y como V bajaba por detrás tenía toda laresponsabilidad de evitar la colisión. Además, porque el coaccionadoprovenía de otra pista y conectaba por donde venía esquiando el actor quepor ello tenía preferencia.En su defensa el codemandado V adujo estarcapacitado para esquiar, argumentando que hizo su descenso por detrás delmenor controlando su velocidad y que imprevistamente éste detuvo sudescenso no encontrándose capacitado para esquiar en la pista 18 y menosFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59sin la presencia de un adulto, invocando de este modo la culpa de la víctimay/o la de su progenitor por su falta de cuidado. Sentado ello, no es ocioso recordar que el art. 377 delCódigo Procesal Civil establece en sus dos primeros párrafos que incumbirála carga de la prueba a la parte que afirme la existencia de un hechocontrovertido, y que cada una de las partes deberá probar el presupuesto dehecho de la norma o normas que invocare como fundamento de supretensión, defensa o excepción.En efecto, es principio general reconocido en nuestrosistema civil probatorio, que tanto actor como demandado deben acreditarrespectivamente los hechos sobre los que asientan sus pretensiones; elprimero, el o los hechos constitutivos, y el segundo, el o los hechosextintivos, o las condiciones impeditivas del hecho constitutivo; pues esnorma en esta materia que ambas partes aporten al magistrado laconvicción de cuanto dicen. A los hechos no probados, se los tiene porinexistentes (conf. Eduardo J. Couture, “Fundamentos”, n° 157).La naturaleza del hecho a probar determinará laincumbencia de la carga de la prueba con independencia de la calidad conque se actúe en el proceso; lo sustancial es que quien ha afirmado hechosno admitidos por la contraria, conducentes a la decisión del litigio, seencuentra compelido por su propio interés a probar su veracidad.2) Como cuestión preliminar a considerar corresponderemarcar que la práctica de esquí es un deporte altamente riesgoso o -comomínimo- que implica un cierto grado de riesgo. En efecto, el desarrollo delesquí —y por analogía del snowboarding- se desarrolla bajo peligrosinherentes sin los cuales no es posible que se produzca el deslizamiento delos usuarios. Desde esta óptica, va de suyo que la conducta de losagentes no puede ser juzgada con el mismo criterio con que es apreciada laactividad de esas mismas personas en otro ámbito de relaciones en el quetal riesgo no existe, o es sustancialmente menor, pues las circunstancias detiempo, modo y lugar que se ponen de manifiesto en una actividaddeportiva difieren por completo de las que integran las corrientes. Estas circunstancias concretas son las que van a servir para calificar la conductade los sujetos (art. 512 del Código Civil).El deportista debe ajustarse a los reglamentos del juego ydel certamen, apreciándose su conducta con arreglo al patrón delcompetidor diligente, prudente y con pericia, a tono con las especiales ysuperiores exigencias implicadas por la actividad de que se trate (conf.Mazeaud, Henrí y León y Tunc, André, “Tratado técnico y práctico de laresponsabilidad delictual y contractual”, t.1, vol.II, págs. 208 y s.s).De ahí que no pueden regir las presunciones deresponsabilidad que funcionan en los ámbitos tradicionales. Si unpracticante excede con su obrar el límite del riesgo posible y admisible deacuerdo a las circunstancias, incrementando con su obrar el peligro quenormalmente podía existir, deviene civilmente responsable frente a quienresulte perjudicado, desde que en el marco de las reglas del juego, losparticipantes no están dispensados de las obligaciones de prudencia ycuidados que impone a todo hombre el deber genérico de no dañar.Ahora bien, por tales razones resulta de aplicación en elevento sucedido las normas de conducta de la Federación Internacional deSki (FIS) utilizables para todas las modalidades de deslizamiento en nieve yque deben considerarse como modelo ideal de conducta responsable y cuyoobjetivo es evitar accidentes en las pistas. Conforme surge del informe expedido por la FederaciónArgentina de Ski y Andinismo a fs. 360/361 las citadas reglas son diez.En lo que aquí interesa, la primera de ellas establece que: ̈el esquiador o snowboarder debe comportarse de manera que no ponga enpeligro o perjudique a los demás ̈.La segunda, relacionada con el control de la velocidad y elcomportamiento, dispone que: ̈el esquiador o snowboarder debe esquiar enforma controlada. Debe adaptar su velocidad o forma de esquiar odeslizarse en snowboard a su habilidad personal y a las condicionesgenerales del terreno, nieve y tiempo así como la densidad del tráfico en laspistas. (Adapta la velocidad para parar, girar y moverte dentro del campo deFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59visión disminuyendo la velocidad en zonas concurridas, cambios derasante, fin de pistas y accesos a remontes ̈.En la tercera se refiere a la ̈Elección de la ruta. Elesquiador o snowboarder que viene de atrás debe elegir su camino de formaen que no ponga en peligro al esquiador o snowboarder de adelante ̈.En cuanto a los adelantamientos la cuarta regla dice que: ̈puede efectuarse por arriba o por abajo, por derecha o izquierda perosiempre de manera que se deje espacio suficiente para prevenir lasevoluciones voluntarias o involuntarias del esquiador o snowboarderadelantado ̈.Luego, la quinta estipula que: ̈todo esquiador osnowboarder que penetra en una pista reanuda su marcha después de pararo evoluciona hacia arriba debe mirar arriba y debajo de la pista paraasegurarse que puede hacerlo sin provocar peligro para el y los demas ̈.La sexta, a su vez, reglamenta que: ̈todo esquiador osnowboarder debe evitar estacionarse sin necesidad en los pasos estrechos osin visibilidad en las pistas. ̈3) A la luz de tales pautas pasaré en concreto al análisissobre la manera en que sucedió el accidente. Sobre el tema han declaradodos testigos: Tomás Leandro F a fs. 336/ 338 y Gustavo LeonardoLópez a fs. 418/419.El primero de ellos relató que: ̈estaba junto con mihermano y mi papá, era el segundo día y habíamos ido a esquiar, fuimos ala pista 18 del Cerro Bayo…iba primero en la silla eléctrica, cuando bajo dela silla me fui a un costado a abrocharme a la tabla el pie izquierdo…..seacerca mi hermano y mi papá y mi hermano sale primero, iba bajando lentopara no alejarse mucho, haciendo travesía; travesía es que vas andandodespacio en zigzag para no agarrar velocidad, yo me paro y lo sigo y mipapá venía atrás mío y de repente apareció un hombre que venía enparalelo, que paralelo es poner los esquí en paralelo y agarras muchavelocidad, y empezó a gritar y embistió a mi hermano de atrás y ahí los dosperdieron los esquí y mi hermano estaba gritando, llorando, y se acercógente a ayudar y pusieron el esquí del hombre y el de mi hermano, losFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452cruzaron, los pusieron cruzados a los esquí para que la gente tenga cuidadocuando pasaba ̈.No dejo de advertir que quien presta testimonio es hermanodel demandante. Empero, tal circunstancia no determina –por sí sola- quesus dichos deban ser descartados sin más, o que su valor probatorio se veadesmerecido, toda vez que al declarar lo ha hecho bajo juramento de ley,imponiéndose únicamente apreciarlos de conformidad con lo previsto porlos arts. 386, 456 y concs. del Código Procesal, y con lógica prevención,mayor severidad y rigor crítico, procurando desentrañar su mérito oinconsistencia, indagando su verosimilitud, analizando si se presentansuficientemente concordantes y convincentes, mediante su confrontacióncon las restantes circunstancias y elementos de juicio incorporados a lacausa que corroboren o disminuyan su valor probatorio.En el caso, su declaración contiene la fuerza que la tornaidónea para crear la convicción en lo que hace a la cuestión en debate, puesno aparece como prestada de favor o falsa, sino que, antes bien, se apreciacomo suficientemente precisa, debidamente circunstanciada,razonablemente aceptable y sin presentar contradicciones, no existiendoprueba alguna que la controvierta permitiendo dudar de su veracidad.Por el contrario, el restante testigo López no hace más queratificar la versión de cómo se produjo el evento dañoso.Éste declaró que estuvo presente en el accidente que sufrióel menor Rodrigo F, refiriendo que: ̈fue en agosto del 2009, el 20 deagosto, lo sé porque en realidad había ido de vacaciones a Bariloche y huboun día que decidimos ir a esquiar al Cerro Bayo de Villa La Angostura….elaccidente no le puedo decir exactamente la hora pero fue en horas de latarde porque ese día tomé un pase de mediodía ̈.Siguió exponiendo. ̈yo estaba esquiando por una pistaazul, eso significa una pista fácil, el nombre no lo recuerdo perfectamentepero creo que era ocho o dieciocho, en un momento me pasa una personamuy rápidamente gritando ¡cuidado, cuidado!, que luego impacta con otramás adelante, se podía esquiar perfectamente ese día en el cerro yespecialmente en esa pista, los pocos que estábamos ahí nos acercamos aFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59ver qué había pasado cuando estas dos personas quedaron tiradas en el pisoy ahí me doy cuenta que la persona que había sido embestida estaba siendoacompañada por el Sr. Claudio F al cual reconozco porque era el papáde un compañerito de mi hijo. Quiero agregar que había poca gente en lapista, tranquilamente la persona que venía gritando lo podría haberesquivado ̈.Al ser interrogado sobre si vio el momento del impacto,dijo que ̈sí ̈. En cuanto a si sabe qué estaba haciendo Rodrigo, respondió: ̈estaba esquiando, estaba descendiendo ̈, y al ser requerido para queexplique a qué se refería con que el embistente tranquilamente lo podríahaber esquivado, afirmó que: ̈la pista era muy ancha y había poca gente enla misma, entonces él podría haber pasado por uno de los costados ̈.De conformidad con lo que prescribe el artículo 456 delCPCC el juez al momento de dictar la sentencia debe valorar lascircunstancias y motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de lasdeclaraciones según las reglas de la sana crítica, sin encontrar en lasdeclaraciones prestadas ninguna razón valedera para apartarme de ellas, noexistiendo prueba alguna que las contradiga permitiendo dudar de suveracidad. A lo que cabe añadir que sobre la forma en que sucedióefectivamente el accidente obra a fs. 245/249 la documentaciónacompañada por el CBSA en los términos del art. 388 del CPCC.Allí, en la ficha de ̈Servicio y seguridad de pistas. Planillade evacuación ̈, se dejó constancia de que: ̈lo colisionaron en pista 18 aRodrigo, el Sr. V ̈. A su vez, en Observaciones (fs. 245 vta.) seconsignó en forma textual que: ̈Julián venía arriba, mirando lo que iba aser el niño cuando de repente el paró y no pudo frenar, lo agarró de costadoquedando él arriba del niño es lo que se acuerda ̈.A partir de los elementos reseñados tengo por comprobadoque el codemandadoV venía descendiendo por la pista 18, donde seencontraba el actor junto con su padre y hermano, perdiendo el control desu velocidad y provocando de ese modo la embestida contra F.Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Así las cosas, considero que el accionadoV incumplió varias de las reglas de conducta de la Federación Internacionalde Ski (FIS) aplicables a este deporte, lo que demuestra la culpa que lecupo en el accidente.En efecto, no se comportó de tal modo que evitara poner enpeligro al actor quien se encontraba por delante de él puesto que perdió elcontrol de su velocidad sin poder esquiar en forma controlada (regla uno),lo que produjo la embestida sobre el menor.Del mismo modo, V -que venía por detrás de F o-debió elegir su camino de forma tal de no chocarlo puesto que la reglatercera impone al esquiador que viene de atrás la elección de la ruta demodo tal de evitar los riesgos para el esquiador de adelante. En este punto,no puede dejar de señalarse lo dicho por el testigo López en cuanto alespacio con que el coaccionado contaba para poder eludir al actor.-Al respecto, la cuarta regla impone –con relación a losadelantamientos- que pueden efectuarse por arriba o por abajo, por derechao izquierda pero siempre de manera que se deje espacio suficiente paraprevenir las evoluciones voluntarias o involuntarias del esquiador osnowboarder adelantado, situación que se presentó en el caso, sin que elaccionado pudiera evitar la colisión. Más allá de que no se encuentra comprobado en autos queel actor haya detenido en forma imprevista su marcha – versión brindadapor el codemandado V para intentar exculparse– aun si por vía dehipótesis ello fuera así, lo cierto es que la situación adversa que locompromete no variaría, pues en definitiva debía mantener el control de sudeslizamiento de conformidad con las reglas ya detalladas. Lo que es lógico puesto que quien se desplaza desde arribao desde atrás tiene una posición dominante de la situación respecto dequien circula delante de él, quien no puede ver al que lo está sobrepasando.En suma, todo indica que el esquiador codemandadoadoptó una actitud en su descenso que no le permitió conservar el plenodominio del esquí y como consecuencia de ello es que terminó embistiendoal menor del modo en que lo hizo.Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59Es más, en lo relativo a la detención de los esquiadores enlas pistas de esquí, la norma sexta reglamenta que: ̈todo esquiador osnowboarder debe evitar estacionarse sin necesidad en los pasos estrechos osin visibilidad en las pistas ̈, prohibición que no resulta aplicable en el sublite para el actor puesto que el lugar del accidente no constituía un pasoestrecho o sin visibilidad, lo que surge tanto de los testimoniosreferenciados a fs. 336 y a fs. 418, como del informe de CBSA de fs.245/249. Por lo demás, de la declaración brindada a fs. 511 por eldirector de la sociedad demandada –quien al momento del accidente eragerente operativo de montaña- se desprende que en la ficha de los pisterosse dejó constancia de una colisión entre una persona mayor y un chicomenor, y en la ficha está reconocido el accidente por el causante que era unmayor de edad, lo que constituye un elemento más a tener en cuenta paraacreditar la culpa del codemandado V en el evento dañoso.En este orden de ideas se ha decidido en un caso queguarda similitud con el presente que: ̈en tanto de los propios dichos delcodemandado, el mismo resulta ser un experimentado esquiador,circunstancia que lleva a suponer que contaba con la habilidad suficientepara el caso de ser necesario sortear las diferentes vicisitudes que se lepudieran dar en un descenso esquiando por la montaña, debió haberprevisto, dado que se encontraba realizando su descenso por una pista delas denominadas fáciles (color azul), la existencia de otros esquiadores queestuvieran dando sus primeros pasos dentro del esquí, o bien no fueran tanexperimentos como él, por lo que debió extremar sus cuidados. Así, elhecho de haberse topado con la presencia del actor en su descenso, noresultó ser una circunstancia imprevisible (conf. CNCiv., Sala A, 22-10-08,autos: “Iudkovsky, Andrea Verónica c. Valle Las Leñas S.A.” RCyS, 2009-II, 60 y Mazzinghi (h.), Jorge Adolfo, “Un accidente en un centro de esquí:responsables, alcances del deber de resarcir, y otras cuestiones”, RCyS2010-XI, 73).- En cuanto a la alegada responsabilidad de la víctima porcarecer de los conocimientos necesarios del deporte para estar esquiando enFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452la pista en cuestión y/o la falta del deber de vigilancia por parte delprogenitor, ninguna prueba produjo el accionado sobre estas eximentes deresponsabilidad.Es más, del informe de fs. 487 (expedido por Chapelco SkiResort) se desprende que el certificado de fs. 3 correspondiente a F es auténtico, señalando que éste ha alcanzado el nivel ̈6 ̈ deinstrucción lo que equivale a un nivel ̈paralelo básico ̈ siendo las pistasrecomendadas para este nivel las ̈fáciles ̈, verdes y azules según laclasificación, lo que demuestra que el actor poseía los conocimientosbásicos del deporte y que debilita aún más la postura defensiva adoptadapor la codemandada en el juicio. Esta información no hace más que ratificar la declaraciónde Tomás F quien se explayó sobre el dominio que tenía su hermanopara el citado deporte, habiendo hecho variados cursos, tomado clasesjuntamente con él y un instructor e incursionado en distintas pistas de esquícon diferentes grados de complejidad.Por lo demás, cabe agregar que de la ficha de ̈Servicio yseguridad de pistas. Planilla de evacuación ̈ (fs. 245), referenciadaprecedentemente, surge que la pista en que se produjo el accidente es laazul, extremo corroborado por la declaración de fs. 511/512, calificaciónque permitía al demandante utilizarla de acuerdo a la preparación que habíaalcanzado en la práctica del deporte.Y no puedo dejar de destacar que del testimonio deldeclarante López surge que el menor no se hallaba solo en la pista enocasión del accidente como lo sostiene V en su defensa. Obsérvese que cuando se le pregunta al citado testigo sisabe a qué distancia estaba F de su padre al momento delaccidente dijo: ̈cerca, hasta yo estaba relativamente cerca porque cuandoyo llegué ya el papá estaba al lado del nene, es decir que llegó antes de loque pudo haber llegado otra persona ̈.Por todo lo expuesto, entiendo que el codemandado V resulta ser responsable del hecho aquí ventilado y que le provocaralesiones al entonces menor, respecto de quien conforme lo expuesto no encuentro motivos que me lleven a endilgarle responsabilidad alguna en elsuceso, desde que, los daños sufridos por él no provinieron de los riesgosnormales que asumió al aventurarse en la práctica del deporte, sino queobedecieron a la actuación del demandado, quien con su culpa (artículo1109 del C. Civil), provocó el accidente que sufriera el actor el 20 deagosto de 2009 en la pista de esquí correspondiente al complejo Cerro BayoS.A.B) RESPONSABILIDAD DE CERRO BAYO S.A. 1) El actor le atribuyó responsabilidad a esta sociedadcodemandada en base a lo dispuesto en el artículo 1113, párrafo segundo,apartado segundo del Código Civil, con fundamento en el riesgo creado eintroducido en aras a obtener un beneficio económico.Desde otra óptica (complementaria de la anterior) eldemandante también fundó su imputación, no ya al riesgo creado sino en laviolación de la obligación contractual accesoria a la principal: el deber deseguridad que se manifiesta como una obligación de resultado, quedando elfactor subjetivo fuera de la cuestión, a lo que agregó que el contratocelebrado entre él y esta codemandada constituye una relación de consumoen los términos de la ley 24.240.En su defensa CBSA esgrime que, para atribuirresponsabilidad derivada del riesgo o vicio de la cosa, es menester queconcurra la intervención activa de la cosa con un defecto, lo que no fuealegado por el actor, manifestando que por las características del deporte(de riesgo) ha aceptado su asunción, existiendo culpa de la víctima en suproducción por carecer de los conocimientos necesarios para el deporte.Además, sostuvo que en el caso existió el hecho de un tercero que produjoel accidente (codemandado V) por quien no debe responder.2) El comprobante de fs. 33 (correspondiente al día 20 deagosto del 2009 a las 14:04), abonado mediante tarjeta de débito a fs. 32 delBanco HSBC Galicia (ver fs. 37 vta.), compra cuya autenticidad se hallaFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452comprobada con el informe de fs. 287/291, acredita que se adquirió el pasea los medios de elevación en el Complejo Cerro Bayo S.A.Con ello esta última se obligó a brindar el uso de medios deelevación y pistas, encontrándose las partes –actor y CBSA- vinculadas porun contrato mediante el cual esta coaccionada debería cumplir con laentrega y la satisfacción de los servicios pactados a cambio de las sumas dedinero obladas por el demandante. La relación que unió entonces a estas partes es de caráctercontractual e innominada, por lo que la responsabilidad que corresponde ala misma será examinada a la luz de los principios contractuales.Ahora bien, existe un deber de seguridad implícito queaccede a la relación contractual establecida entre las partes en virtud delcual la empresa se compromete a proveer un adecuado servicio para que elactor se traslade sin inconvenientes en los diferentes medios de elevación,así como que las medidas de seguridad y estado de las pistas fueranadecuadas para el desarrollo de la actividad deportiva en cuestión.Es que junto a la prestación principal de la deudora existeuna obligación contractual accesoria de seguridad y de resultado por lasbondades de las cosas materia de aquella prestación. Este criterio pese a noestar consagrado en el plano contractual en una disposición genérica – adiferencia de lo que ocurre en la esfera aquiliana donde se encuentra el art.1113 del C. Civil – dimana de algunas normas insertadas en la regulaciónde ciertos contratos típicos (locación, mutuo, comodato, etc.) y en eltratamiento de los vicios redhibitorios (arts. 1525, 2176, 2247 y 2286 delC.C.) (conf. CNCiv., sala D, 18-2-85, ̈Pol Eduardo c/Sol Jet S.E.L, citaOnline AR/JUR/1029/1085).Corresponde señalar que en nuestro país se ha dicho hacetiempo -por voto del Dr. Bueres- que el explotador de un centro de esquíasume una obligación contractual accesoria de seguridad de resultadorespecto de las cosas suministradas (CNCiv., Sala D, 18-2-85, “Pol,Eduardo c. Sol Jet, S.E.L.”, LL 1985-C, 123). De ese principio no se sigueque esa obligación accesoria se extienda a todos los aspectos de un deportealtamente riesgoso, por lo cual es imprescindible considerar la intensidadFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59de la obligación respecto del explotador de un centro de esquí poraccidentes que —en principio — responden a la actividad de los propiosesquiadores toda vez que la persona que se incorpora a esa clase deprácticas no es simplemente un espectador pasivo sino un actor del deporteemprendido (Cam. lra.Civ. y Com. Mza, 3 1-7-95, “Gutiérrez, Juan c/Vallede las Leñas s/daños y perjuicios”; Cam Civ., Com. y de Minería,Bariloche, 3a Circ., “Beloqui, Hugo 1., c/Esc. Esquí y/u otros s/ daños yperjuicios”, voto ampliatorio del Dr. Campen). Se ha señalado que existe en este sentido, por ejemplo, laobligación de señalizar un pozo ubicado en la pista (Cámara en todos losfueros de San Martín de los Andes, 18-2-10, “Herzig, Silvia Stella Maris c.Nieves del Chapelco”, RC y S 2010-XI, 220), pero no se presenta unaobligación de seguridad que lleve inexorablemente a responsabilidadobjetiva para establecer un crédito absoluto de indemnidad ya que los daños-por la interacción misma del despliegue del esquiador en su descenso-dependen de las circunstancias y así su origen podría encontrarse vinculadocon esta característica de un deporte peligroso (CNCiv., Sala L, 20-4-10,“Mata, Juan J. c. Catedral Alta Patagonia SA.”, Lexis 70061397).Cuando se trata de un contrato en el que se incluye comoobjeto principal el aprendizaje del cliente, la obligación de seguridad de laempresa que ofrece los servicios está referida, en rigor, a la prevención delbuen estado de las pistas, al mantenimiento de los medios de elevación y alcontrol de la cantidad de participantes para evitar que se causen daños entreellos, no resultando exigible que individualmente se prevenga la conductaque circunstancialmente adopten los esquiadores durante la totalidad de suascenso y descenso de la montaña que, en general, no puede serabsolutamente prevista por el instructor ni es posible atribuirle la categoríade asegurador respecto de todas las acciones del deportista y sus posiblesconsecuencias (conf. CNCiv., Sala A, autos: “Iudkovsky” antes citado). Laparticipación activa del esquiador es un elemento decisivo a la hora decalibrar el conjunto de prestaciones que es posible requerir del explotadordel centro de esquí (Marcó, José Luis, “Una aproximación al derecho delesquí”, LL 1980-D, 1263 y “Daños en la actividad del esquí”, LL 2005-D,Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452782) lo cual resulta también aplicable, con las características distintivas deesta actividad, a los usuarios de tablas de snowboard (Marcó, José L.,“Daños en la actividad deportiva. La práctica del esquí y disciplinasafines”, LL 2004-F, 1).Es decir, el concesionario debe responder, obviamente, porlos riesgos que crea y de los que se aprovecha por la comercialización debienes y servicios (conf. Lovece, Graciela, “La seguridad en las relacionesde consumo”, RCyS 2006, 568), pero por ello es necesario distinguir entreaquellos riesgos inherentes y obvios a la misma actividad (nieve, desnivelesdel terreno, características naturales no peligrosas) de aquellos querequieren de una señalización o remoción por parte del titular del dominioesquiable (pozos ocultos de envergadura, rocas peligrosas, mástiles uobjetos situados en cercanías de la pista, maquinarias, etc.) (conf. Cam.Nac. Civ., sala E, 15-7-11 autos caratulados “B., S. E. c/ Valle de Las LeñasS. A. s/ Daños y perjuicios”).Al respecto también se ha sostenido que quien está sujeto ala obligación tácita de seguridad, se libera probando haber actuado condiligencia, en especial, por el cumplimiento de las normas administrativasde prevención, o por la aplicación de las medidas razonablementeadecuadas a ese fin en caso de no haberlas (conf. Atilio A. Alterini,Contratos, Civiles Comerciales de consumo, Ed. Abeledo Perrot, BuenosAires, julio de 1998, pág. 590).Entiendo que en el caso Cerro Bayo S.A. ha cumplido conel deber de seguridad a su cargo.En primer lugar, no puedo dejar de señalar que el actor noinvocó ningún desperfecto de la pista ni algún incumplimiento concreto dela codemandada que estuviera vinculado con la producción del accidente, loque ya de por sí resta seriedad a la responsabilidad que le endilga. En segundo lugar, las pruebas colectadas en autos revelanque no existía inconveniente alguno en el estado de las pistas, las que seencontraban en las condiciones requeridas para la práctica de esquí. Porcierto, tampoco la cantidad existente de los esquiadores en la pista 18 (azul)resultaba indebida, lo que patentiza un obrar diligente de parte de CBSA. Fecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59A juzgar por las pruebas antes analizadas en torno a laforma de producción del suceso, cabe concluir sin lugar a dudas que lacodemandada en todo momento mantuvo el deber de seguridad implícito alcual se obligara.Sobre el tema en análisis se ha dicho que: ̈es indiscutibleque la actividad deportiva en cuestión traduce un riesgo que es asumido porlos esquiadores al efectuar la práctica, por lo que la obligación de seguridadde la empresa que ofrece los servicios, está referida en rigor, a laprevención del buen estado de las pistas, al mantenimiento de los medios deelevación y al control de la cantidad de participantes, para evitar que seocasionen daño entre ellos. Pero es evidente que si el perjuicio provieneexclusivamente del accionar irregular de un tercero que atropelló a lavíctima –como ocurrió en la especie tal como fuera analizadoprecedentemente-, ello carece de aptitud para comprometer a la prestadora,quien no puede ejercer una vigilancia individual de la conducta de losesquiadores, pues en verdad, ello excede al deber de seguridad a que seobligara respecto de las prestaciones contractuales asumidas y en su casoconforman un antecedente que tiene virtualidad para escindir el nexo causalque debe existir entre el prometido deber de seguridad y el daño sufrido, yaque dicho compromiso se vincula con el carácter no dañoso y seguro deaquellas prestaciones a cargo del deudor contractual, pero no alcanza alincontrolable accionar de un tercero, que fuera la causa exclusiva yrelevante del perjuicio ̈ (conf. Cam. Nac. Civ., Sala A, en los ya citadosautos: “IUDKOVSKY”).- Como se viera, ya he analizado más arriba la culpa delcodemandado V en la producción del accidente estudiado araíz de su accionar imprudente al no respetar las reglas establecidas por laFederación Internacional de Esquí, lo que conforma la culpa de un terceropor quien la empresa codemandada no debe responder. A mi modo de ver no resulta posible exigirle a laprestadora del servicio que dentro de la obligación de seguridad que lecompete se encuentre el deber de prever la conducta que pudieran tener losFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452deportistas en el ascenso y descenso de la montaña a fin de evitar que se leinfieran daños a quienes están utilizando las distintas pistas de esquí.No debe perderse de vista que para suplir aquellaimposibilidad de controlar el accionar de los restantes esquiadores se haninstaurado las ya indicadas reglas “F.I.S.”, que regulan el comportamientode los deportistas, enseñando las conductas que deben seguir éstos a fin deevitar accidentes como el presente. Por último, entiendo que la solución no varía aun cuandose apliquen al presente las reglas previstas por el régimen de la ley 24.240respecto de la relación contractual entablada entre las partes.Y esto resulta así puesto que la inclusión de este tipo deplanteos dentro del marco del derecho del consumidor no exime al actor dela carga de demostrar habitualmente -mediante la prueba relevante- elfactor que ha causado concretamente el daño (ver voto del Dr. Kiper,CNCiv Sala H del 9-2-05, RCyS 2006, 1355) y la subsistencia del principiode la causalidad adecuado incluso en casos regidos por la ley 24.240 (vertambién voto del Dr. Kiper en CNCiv, Sala H, del 13-5-09, RCyS 2009-XI,202). Existiendo, pues, un contrato entre el prestador de serviciosy el usuario bajo la protección de la relación de consumo, puede entenderseque existe un deber de seguridad que incumbe a aquél y que alcanza a laprotección contra los riesgos que puedan afectar la salud y la seguridad delconsumidor (conf. Farina, “Defensa del consumidor y del usuario”, 3a. ed.,Buenos Aires, pág. 24 y 181). Ahora bien, esta idea de garantía no significaque el concesionario o explotador de los servicios se convierta en unasegurador contra todo daño que pueda recibir el usuario (conf. Cam. Nac.Civ., sala E, fallo citado).Es que el deber de seguridad y control que pesa sobre lacodemandada no puede extenderse a aquellas situaciones que no seencuentran encuadradas dentro de los límites normales y previsibles,debiendo estar referido a las condiciones normales de seguridad con quedebe prestarse el servicio, no pudiendo ampliarse hasta el límite de asegurarFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59la indemnidad de las personas que resultan ser víctimas de actitudestemerarias de otros partícipes en el marco de un deporte de por sí riesgoso.De este modo, a la luz de todo lo expuesto, y sin dejar deseñalar nuevamente la ausencia de toda invocación concreta por parte delactor sobre la existencia de defectos del terreno, incumplimiento u otrainobservancia de la empresa que pudiera haber tenido relación exclusivacon el accidente, considero que no existe razón válida alguna que pudieracomprometer la responsabilidad que se le endilga a esta codemandada todavez que, por el contrario, se encuentra demostrado en el caso que CBSA.cumplió con las obligaciones de seguridad que se encontraban a su cargo, alo que cabe agregar que el evento dañoso se produjo debido a la negligenciadel codemandado V y al incumplimiento por su parte de lasmencionadas reglas que debían guiar la práctica del deporte, y no a algúnhecho imputable a la sociedad aquí demandada.Resulta a todas luces imposible para la explotadora depistas de esquí prevenir la negligencia de un esquiador que impacta a otro,por lo que entiendo que medió, en la especie, el hecho de un tercero porquien la demandada no debía responder, que reúne los caracteres propiosdel caso fortuito, constituyéndose en la verdadera causa del daño sufridopor el actor (arts. 513, 513 y 888, Código Civil, y 10 “bis”, ley 24.240).Ello así, faltó, por ende, la imprescindible y acabadacomprobación de la existencia del nexo de causalidad adecuado quepermitiera – en todo caso-, fundamentar la responsabilidad de la empresa.Así, pues, tal carencia ha de jugar en contra del actor, dado que aunque lossistemas o normas sobre los distintos tipos de responsabilidad tiendan aresguardar el derecho del presunto damnificado, ello no conlleva a unadesnaturalización del sistema de pruebas, ni a la existencia deresponsabilidades automáticas. Es de recordar, que la carga de la prueba no supone ningúnderecho del adversario, sino un imperativo del propio litigante, es unacircunstancia de riesgo, que consiste en que, quien no prueba la existenciade los hechos sobre los que asienta sus pretensiones, pierde el pleito si deellos depende la suerte de la litis (conf. Fassi, Santiago C. y Maurino #12898120#218358872#20181218093313452Alberto L., “Código Procesal, Civil y Comercial, Comentado, Anotado yConcordado”, t. 3, pág. 415).-En resumen, a la luz de todo lo expuesto entiendo que noexiste justificativo alguno que pudiera comprometer la responsabilidad quese le endilga a la demandada en su carácter de centro de esquí,circunstancia ésta que, necesariamente, conlleva al rechazo de la demandaentablada en su contra.-VII.- Habida cuenta que la acción instaurada en autos noprospera contra Cerro Bayo S.A. deviene innecesario el tratamiento de laexcepción de falta de legitimación pasiva opuesta por su aseguradoraFederación Patronal de Seguros S.A.VIII.- Establecida como ha quedado la responsabilidad enel evento corresponde analizar la procedencia, y en su caso extensión, delos diferentes ítems indemnizatorios reclamados. a)Incapacidad sobreviniente:Bajo este título se tratará la partida reclamada por el actoren concepto de daño psíquico.La incapacidad sobreviniente es la que se verifica luego deconcluida la etapa inmediata de curación y convalecencia y cuando, noobstante el tratamiento, no se ha logrado total o parcialmente elrestablecimiento de la víctima (Zavala de González, Resarcimiento dedaños —Daños a las personas—, Ed. Hammurabi, Bs. As., 1990, vol. 2a,pág. 289).Ello significa que la incapacidad sobreviniente está dadapor las secuelas o disminución física o psíquica que queda luego decompletado el período de recuperación o restablecimiento, produciéndosepara la víctima un quebranto patrimonial indirecto, derivado de laslimitaciones que presenta al reanudar sus actividades habituales yrestablecer su imposibilidad —total o parcial— de asumirlas y cumplirlasFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59adecuadamente. Esa minusvalía entraña un déficit en la capacidad vital deldamnificado, en comparación con su aptitud plena para el trabajo y demásproyecciones individuales y sociales, lo cual se establece en términos deporcentuales que traduzcan, aproximadamente, los grados de incapacidadcomprobados a través de una pericia médica (Cazeaux– Trigo Represas,Derecho de las obligaciones, Librería Editora Platense S.R.L., La Plata,1994, t. IV, págs. 658 y 659).Por lo demás también se ha señalado que la incapacidadrelevante no es sólo la laborativa, sino también la “incapacidad vital” oamplia, que es aquella que repercute negativamente sobre las restantesactividades o facetas existenciales de la persona humana (conf. Zavala deGonzález ob. cit., pág. 318 y ss., y sus citas de jurisprudencia), por lo quedeben computarse todos los factores que deriven en una disminución deposibilidades genéricas, no sólo en el orden laboral, sino también en elámbito doméstico, familiar, social y cultural con la consiguientefrustración del desarrollo pleno de la vida (CSJN, Fallos, 308-1109;310:1826; 312:2412; 315:834; 318:1715; 326:1673).De modo que el resarcimiento del daño patrimonialderivado de la incapacidad no se restringe al ámbito laboral, sino queabarca otros componentes lesivos que trascienden la esfera laborativa. Elobjeto resarcible también comprende la afectación de la idoneidad oaptitudes del sujeto, la pérdida o aminoración de las potencialidadesgenéricas causadas por las secuelas permanentes, la disminución de sucapacidad productiva genérica (que no se ciñe a lo estrictamente laboral o ala capacidad de obtener réditos dinerarios), la reducción de su capacidadvital, el riesgo actual de inseguridad económica en que el inválido quedafrente a la vida y, entre otras cosas, la pérdida de las expectativas deprogreso económico futuro (Zavala de González, ob. cit., pág. 314 y ss.;Llambías, Tratado de derecho civil-Obligaciones, Abeledo-Perrot, 2005, t.IV-A, Nº 2373, pág. 108 y ss.; Cazeaux- Trigo Represas, ob. cit., pág. 122).En otro orden cabe puntualizar que al cuantificar el dañomaterial por la incapacidad permanente no debe tenerse en cuentaexclusivamente el pasado, sino que también debe considerarse el porvenirFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452desfavorable de la damnificada, pues el futuro también forma parte de suexistencia. Es que la integridad física de la persona, y sobre todo cuando esjoven, tiene por lo común un valor económico instrumental, como capitaldestinado a ser fuente de beneficios económicos y de toda índole. De ahíque la merma de su plena capacidad, que se traduce en la afectación de susaptitudes y potencialidades genéricas, se proyecta necesariamente al futuro,malogrando todo un espectro de aspiraciones productivas y de posibilidadesde progreso económico y bienestar material, por lo que no debe soslayarseel riesgo de inseguridad económica y la pérdida de chances de todo ordenen que queda el sujeto incapacitado (Zavala de González, ob. cit., págs. 41,49, 249, 255, 324/325, 330 y 345, entre otras).Sentado ello, ha de considerarse lo que se desprende de lalabor pericial practicada por la experta en autos.Tras examinar al actor, y evaluar las técnicaspsicodiagnósticas administradas, la perito psicóloga presentó su informe afs. 433/440, en el que concluyó que a consecuencia del accidente eldemandante al momento de la entrevista (efectuada seis años después delaccidente) no presenta incapacidad parcial o permanente ni tampoco existenecesidad de realizar tratamiento psicológico. Agregó la profesional que, según manifestaciones de F, volvió a esquiar al año del accidente, practicando deportesen la actualidad y realizando una vida normal acorde a sus 17 años. Este dictamen, notificado a las partes, no mereció ningunaobservación y no encuentro motivos para apartarme de sus conclusiones,por lo que lo acepto y valoro en los términos del art. 477 del CPCCN.En consecuencia, habida cuenta la inexistencia de dañopsicológico, el rechazo de este ítem indemnizatorio se impone.b)Daño emergenteDentro de este rubro el actor solicitó que se le indemnicenlos gastos médicos y de farmacia que ha sufragado por el accidente, el gastorealizado en la Clínica San Camilo de Villa La Angostura; los gastosFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59correspondientes a comodidades no usufructuadas con el anticipo delregreso (dos días antes), consistentes en hotel, alquiler de auto, botas deesquí y equipos; el tratamiento psicológico a realizar en el futuro, los gastospor el campamento escolar al que no pudo concurrir, e igualmente los detraslados (remises y/o taxis) en que debió incurrir dado el período en que elmenor estuvo en silla de ruedas, y luego utilizando muletas.Reiteradamente se ha resuelto que los gastos médicos, defarmacia, etc., deben ser reembolsadas a la víctima, aunque no existaprueba documentada y fehaciente de su realización, bastando que guardenrelación con la entidad de las lesiones (cuya importancia surge de la historiaclínica del Hospital Alemán glosada a fs.308/315).No obsta a la admisibilidad del reclamo la circunstancia deque el accidentado haya recibido atención en hospital público, o que cuentecon cobertura social, pues siempre existen gastos no cubiertos que debeafrontar.Idéntica presunción rige en materia de gastos de traslado,pues lo cierto es que resulta verosímil que las lesiones padecidas por Fe hayan impedido movilizarse en medios públicos detransporte, teniendo en cuenta que luxación de cadera (fs. 310)movilizándose en primer término en silla de ruedas y luego con muletas (loque se desprende de las declaraciones testimoniales de fs. 332/333 (SergioLazare), fs. 334/335 (Fabián Ramos) y de fs. 420/vta. (Jesús Luraschi),incurriendo en los mayores gastos que ello implica. Igual análisis –en punto a la innecesariedad decomprobación fehaciente- corresponde respecto de los restantes gastosrequeridos (erogaciones por regreso anticipado de las vacaciones) porcuanto es lógico concluir, según e curso natural y ordinario de las cosas,que ante el accidente la familia retornó rápidamente a su ciudad de origen.La frustración del campamento estudiantil realizado entreel 27 al 29 de agosto de 2009 la tengo por acreditada con el informe obrantea fs. 304 donde el Colegio Mater Ter Admirabilis consignó que las facturaspresentadas a fs. 26/28 (que arrojan un total de $ 2.763,01) son auténticas ycorresponden al viaje a Tandil efectuado ese año en la fecha citada. Allí, laFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452institución educativa también indicó que F estuvo ausentedurante varios días en agosto de 2009 y que las faltas del 24 al 28 de agostoen particular fueron justificadas por enfermedad.Por tal razón, es lógico concluir –más allá de que ello surgede los testimonios brindados en autos– que el reclamante no pudo viajar.En otro orden, la perito psicóloga a fs. 433/440 dictaminóque el demandante al momento de la entrevista (efectuada seis añosdespués del accidente) no tiene necesidad de realizar tratamientopsicológico alguno, conclusión que fue consentida por las partes.Teniendo en cuenta todo lo expuesto, el tipo de las lesionessufridas, y que el actor ha recibido atención médica en el Hospital Alemán,y en base a datos de conocimiento general, además de la acreditación departe de las erogaciones efectuadas, de conformidad con la atribución queme otorga el art. 165 del Cód. Procesal, fijo como resarcimiento por estapartida la suma de $ 20.000 (pesos veinte mil) rubro que se estimaconforme a valores actuales a la fecha de esta sentencia.Los intereses se devengarán desde el día del accidente.c) Daño moralSe ha sostenido que el daño moral importa una minoraciónen la subjetividad de la persona, derivada de la lesión a un interés nopatrimonial. Es una modificación disvaliosa del espíritu en eldesenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, que setraduce en un modo de estar diferente de aquel al que se hallaba antes delhecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial (Pizarro,Daño moral. Prevención/reparación/punición, Hammurabi, 1996, pág. 47).De este modo la previsión relativa al daño moral (artículo1078 del Código Civil, indemnización de las consecuencias nopatrimoniales de conformidad con lo prescripto en el art. 1741 del CódigoCivil y Comercial de la Nación) persigue indemnizar los padecimientosfísicos y espirituales del damnificado, los sufrimientos experimentados, lasangustias, la lesión a las afecciones, teniendo alcance y funciónFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Poder Judicial de la NaciónJUZGADO CIVIL 59específicamente compensatorio, debiendo en consecuencia ponerse elacento en consideración a la persona de la víctima y no en la del ofensor,por lo que no tiene porqué guardar relación con el monto del daño materialproducido, y su fijación resulta obligada aunque ninguna prueba concreta sehubiere producido, por tratarse de un daño “res ipsa loquitur”.Resulta un hecho innegable que el accidente en estudiodebió influir en el equilibrio espiritual del accionante, afectando su formade estar, de sentir y de pensar. Es que, por lo general, todo evento del que resulta dañadauna persona se constituye en algo traumático, derivando de él una serie deconsecuencias que perturban la tranquilidad –anímica o espiritual- de quienlo padeció, más aun cuando el que lo soporta es alguien de corta edad (11años a la fecha del accidente).En cuanto a la forma de cuantificar este rubro debepuntualizarse que -como ha dicho autorizada doctrina- en el caso del dañomoral se observa una acentuada vinculación entre la gravedad objetiva delas lesiones y las implicancias espirituales que correlativamente suponenpara la persona damnificada. Cuanto más grave, intenso y perdurable es elmenoscabo sicofísico, más honda y persistente es la perturbación de laslegítimas afecciones (Zavala de González, ob.cit., pág. 69).Sentado ello, de las constancias de autos surge que F debido al accidente fue llevado en primer lugar a la Clínica SanCamilo de la localidad de Villa La Angostura donde se lo atendió dado eldesplazamiento del fémur que se había producido como consecuencia delevento; y luego a su retorno a Capital Federal fue seguido su tratamiento enel Hospital Alemán (historia clínica de fs. 308/315).En otro orden de las declaraciones testimoniales prestadasa fs. 332/333 (Sergio Lazare), a fs. 334/335 (Fabián Ramos) y a fs. 420/vta.(Jesús Luraschi), se desprende que F como consecuencia delaccidente estuvo en silla de ruedas en primer lugar y luego deambuló conmuletas lo que implicaba un operativo para el ingreso a la institucióneducativa a la que concurría, no pudiendo asistir a las clases de deportes delcolegio al que asistía (ver informe de fs. 304 del Colegio Mater TerFecha de firma: 17/12/2018Alta en sistema: 18/12/2018Firmado por: MARIANA G. CALLEGARI, JUEZA
#12898120#218358872#20181218093313452Admirabilis), ni a la gira anual de rugby (deporte que realizaba y debiósuspender por la lesión sufrida según surge de las declaracionestestimoniales brindadas en autos), ni tampoco al campamento organizadopor su colegio (ver también informe de la institución educativa a la queconcurría).A lo que debe añadirse la situación socio-económica que sedesprende de las constancias que arroja el expediente N° 57.900/2011/1sobre beneficio de litigar sin gastos, en trámite por ante este Juzgado.- Lo precedentemente destacado, más el accidente en símismo, han importado para el actor un ponderable sufrimiento – resaltadopor los testigos que hicieron hincapié en cómo lo afectó en su ánimo yconducta-, lo cual conduce a que el rubro deba ser indemnizadoprudencialmente.Por todo lo expuesto, juzgo razonable y equitativocuantificar el daño extrapatrimonial en la cantidad de $ 80.000 (pesosochenta mil), resarcimiento que fijo a valores de la fecha. Los intereses se computarán desde el día del accidente.VIII.- En lo relativo a la tasa de interés correspondeestablecer la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencidaa treinta días del Banco de la Nación Argentina (conf. criterio sostenido porla mayoría en los autos “Samudio de Martínez, Ladislaa c/ TransportesDoscientos Setenta S.A. s/ Daños y Perjuicios” del 11/11/08, doctrinaplenaria de la Excelentísima Cámara Nacional en lo Civil), la que seráaplicada desde la fecha del hecho hasta el efectivo pago.Teniendo en consideración lo decidido en lo relativo a latasa de interés aplicable a la indemnización otorgada en autos devieneabstracto el tratamiento del planteo de inconstitucionalidad formulado a fs.65 vta./66, p. X respecto del artículo 303 del CPCC.IX.- Resta entender sobre la petición efectuada a fs. 180, p.VIII por Federación Patronal Seguros S.A. de que se declare la pluspeticióninexcusable por parte de su contraria.

De conformidad con lo establecido por el art. 72 del Cód.Procesal para la procedencia de la misma, la parte que lo solicita debe haberadmitido la pretensión esgrimida por su contraria hasta el límite establecidoen la sentencia, circunstancia ésta que, como puede apreciarse, no se hapresentado en autos, donde se controvirtió la procedencia sustancial de laacción, motivo por el cual, la petición formulada en tal sentido debe serrechazada. Con base en estas consideraciones, disposiciones legales,doctrina y jurisprudencia citadas, FALLO: I.- Desestimando la demandapromovida a fs. 51/66 por F contra Cerro BayoSociedad Anónima y su aseguradora Federación Patronal De Seguros S.A.,con costas al actor vencido (art. 68 del Código Procesal); II.- Haciendoparcialmente lugar a la demanda interpuesta a fs. 51/66 y en consecuenciacondenando a V a abonarle al actor F, dentro del término de diez días, la suma de pesos cien mil ($100.000) con más los intereses y costas (art. 68 del Código Procesal); III.-Rechazando el planteo de pluspetición formulado por Federación PatronalDe Seguros S.A.; IV.- Declarando abstracto el tratamiento del planteo deinconstitucionalidad del art. 303 del Código Procesal formulado por F a fs. 65 vta./6, p. X; V.- Difiriendo la regulación dehonorarios de los profesionales intervinientes para cuando existaliquidación definitiva y firme; VI.- Dentro del plazo los diez días de quedarfirme o ejecutoriada la presente, las partes deberán retirar la documentaciónque pudiera encontrarse reservada en Secretaría, bajo apercibimiento deproceder a su destrucción.Cópiese, regístrese y notifíquese a las partes y a lamediadora interviniente mediante cédulas que serán confeccionadas porSecretaría. Córrase vista a la señora Fiscal.Oportunamente procédase a al archivo de la presente.

 

Nota publicada con la colaboración de José Mariani

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