Un caso de despido por alegado hurto del trabajador doméstico

A un trabajador de casas particulares lo acusaron de hurto de US$ 2.000, y hasta lo requisó la policía. Una vez sobreseído demandó al denunciante por supuestas calumnias, el caso fue resuelto por la cámara de apelaciones

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El Sr. M. señaló en su demanda que un día de octubre había trabajado en el departamento de Sra. B., quien lo había contratado varias semanas atrás para realizar tareas de limpieza y de organización para una futura mudanza.

Refirió que, luego de haber terminado su trabajo y regresado a su casa, la señora lo llamó por teléfono, la “patrona”, para decirle que la habían robado, por lo que decidió volver al departamento para tratar de ayudarla.

Sostuvo que, luego de que la Sra. B. lo llevó a su habitación para indicarle que le habían robado un dinero guardado dentro de un sobre que estaba debajo del colchón, él decidió ir a buscar a la policía.

Llegó con dos policías, quienes, luego de haber hablado a solas con la emplazada, le pidieron que devolviera el dinero o, de lo contrario, esta última lo denunciaría y quedaría detenido.

 

La policía lo interceptó, y lo allanaron

Ante ello, el hombre, trabajador doméstico, se sometió voluntariamente a una requisa que dio resultado negativo, y luego se retiró.

Cuando estaba llegando a su domicilio, fue interceptado por personal policial, quien ingresó a la vivienda con una orden de allanamiento librada en el marco de la causa penal que tramitaba ante un Juzgado Nacional en lo Correccional, por la  denuncia por hurto promovida por el dueño de la casa.

El procedimiento, que consistió en una requisa personal del actor y una exhaustiva revisión de la vivienda, arrojó resultado negativo. Finalmente, el 7/11/2016 el trabajador fue sobreseído en la causa penal.

 

El reclamo civil

Reclamó entonces sede civil el resarcimiento del daño moral derivado de lo que consideró una acusación calumniosa por parte de la Sra. B

. Por su parte, la señora realizó una negativa pormenorizada de los hechos expuestos en la demanda, y brindó su propia versión. Señaló que el 22/10/2016 el trabajador -quien vivía en un hotel perteneciente a la hermana de la demandada, y a quien hasta ese momento no conocía- se comunicó telefónicamente con ella para ofrecerle ayuda con la mudanza.

Refirió que, por cuestiones de seguridad, había guardado el dinero debajo del colchón de su cama, y que, apenas pasado el mediodía, bajó a comprar pan, por lo que el demandante se quedó solo en el departamento.

Continuó diciendo que, cuando volvió a su vivienda, el Sr. M. se retiró, y que luego, al advertir que el dinero ya no estaba, se comunicó con el actor, quien volvió al departamento y llamó a la policía.

La dueña de casa negó que hubiese habido dolo o culpa grave en la denuncia, pues, dado la forma en que sucedieron los hechos, había elementos más que suficientes para sospechar de la autoría del Sr. M.

 

La sentencia de primera instancia sobre la acusación de hurto

En su sentencia, el Sr. juez de grado consideró que no se había acreditado que la actora hubiese obrado con dolo o culpa grave al realizar la denuncia de hurto contra el Sr. M.. Por consiguiente –como ya lo adelanté–, rechazó la demanda. IV.-

El actor se agravia por la decisión del colega de grado, pues considera que estaría acreditado el factor de atribución que permite endilgar responsabilidad por la acusación calumniosa.

El trabajador que apela sostiene que la demandada actuó con dolo, pues, en lugar de haberlo denunciado ante la policía como autor de hurto del dinero podría haberse limitado a denunciar la posible comisión de un delito de acción pública.

Asimismo aduce que, en su caso, la emplazada obró con ligereza y precipitación, ya que antes de radicar la denuncia debería haber verificado la participación del actor en el robo.

La decisión de la cámara sobre el despido por hurto

La decisión de la Sra. B. de denunciar al trabajador como autor del delito no denota per se la existencia de malicia, dijo el tribunal. Es decir, no hay responsabilidad de quien efectuó la denuncia o la acusación, esto al menos en el plano civil, aparte del juicio laboral por despido.

En efecto, lo cierto es que el día de la supuesta sustracción del dinero el Sr. M. había estado trabajando en la casa de la demandada, con lo cual resultaba razonable sospechar que aquel podría haber cometido el delito, argumentaron.

“Si bien la emplazada declaró que, al momento en que guardó los 2.000 dólares estadounidenses en el colchón de su dormitorio, el actor se encontraba trabajando en el living-comedor –y, por ende, no podría haber observado esa situación–, esto no era óbice para conjeturar que este último podría haber revisado la casa y encontrado el dinero una vez que la Sra. B. se retiró de la vivienda.”

“No se ha logrado demostrar la existencia de dolo o culpa grave en el obrar de la demandada (denunciante y víctima de robo), por lo que se debe confirmar la sentencia de primera instancia”

En igual sentido, se ha juzgado que no se puede exigir a las víctimas de delitos que formulen la acusación munidas de pruebas incontestables que no dejen dudas sobre su autoría, pues eso llevaría al extremo de imponerles la carga de investigar previamente los delitos para no errar respecto de la manifestación que formulan ante la autoridad (esta cámara, Sala G, 3/12/2010, S., A. G. v. Swiss Medical S.A, LL Online 70068469). El fallo completo se puede leer en El Dial.

Ahora bien, más allá que el trabajador no menciona cómo podría la dueña de casa haber verificado previamente la participación del actor en el ilícito, juzgo que existían motivos suficientes como para que aquella pudiera suponer la posible autoría del ilícito, sin que su accionar en tal sentido se aprecie ni siquiera como negligente, dijo la cámara.

Es decir, no hay responsabilidad por la denuncia del hurto, el trabajador del caso no recibió una indemnización civil por las calumnias, por la falsa acusación. Eso más allá del juicio laboral que puede hacer o pudo haber hecho.

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