Fotos de modelos, Propiedad Intelectual y Derecho de Imagen: ¿A quién pertenece una foto?

¿Es del fotógrafo o de la persona que sale en ella? ¿Quién tiene permiso para utilizarla o, al contrario, para prohibir su utilización? ¿Qué sucede en el caso de las modelos?

Por Alan Wilder

El problema está concentrado en la utilización de una foto por parte de la persona que ha sido retratada. Algunos famosos se enfrentaron a demandas millonarias por parte de fotógrafos que les retratan en sesiones o los ven en la calle y venden sus fotos a medios.

Luego estas celebridades, o sus clubs de fans, reutilizan esas fotos —a menudo sin saber de quién son exactamente—, y la réplica de esa foto queda al margen de la legalidad. 

No hace falta que esa foto sea permanente para llevar una denuncia. En diciembre de 2018, Jennifer Lopez subió una foto de sí misma, con una camisa de rayas y un pantalón blanco, caminando.

«¡Hoy ha sido un gran día!», afirmaba la cantante y actriz en sus Stories de Instagram, que solo duran 24 horas. La foto había sido tomada por un profesional llamado Michal Stewart que demandó a la neoyorquina por unos 150.000 dólares. Ella decidió dar de baja la story antes de que la cuestión pasara a mayores.

Ahora, ¿qué sucede cuando la persona fotografiada trabaja de eso? ¿Qué sucede con las modelos? Para eso hablamos con  Michelle Steffen, abogada (T134 F132) especializada en propiedad intelectual y derecho de imagen, también es modelo  y es representante de la agencia Evolution Models especializada en management y asesoramiento legal.

-¿Cuál es el marco legal de las y los modelos?

El modelo se encuentra comprendido dentro de los trabajadores independientes que prestan un servicio. En este caso,y según las categorías disponibles de la A.F.I.P, es un servicio de tipo artístico, pudiendo el modelo moverse en la industria de manera registrada a través de un monotributo.

Por otra parte, su imagen (que es por lo que verdaderamente cobra), se encuentra principalmente amparada por la ley de Propiedad Intelectual (la 11.723) y el CCC (además de la Constitución Nacional).

-¿Qué derechos se ceden y se reservan en el momento de aceptar una sesión de modelaje?

Al aceptar ser parte de una sesión fotográfica, el modelo cede el USO de su imagen (no así «la imagen» en sí misma como algunos – erróneamente – suelen decir, lo cual implicaría una especie de esclavitud).

En tal sentido, la empresa cuenta con una autorización expresa para el uso de la imagen del modelo, quien – a su vez – puede revocar esta cesión en cualquier momento de la relación contractual puesto que  se entiende que la imagen va ligada a la persona misma y por tanto, que nos encontramos frente a un derecho personalísimo.

Por supuesto, esto puede acarrear consecuencias dado que revocar el uso de la imagen tiende a  perjudicar a la empresa, quien ya ha invertido en producción y desarrollado un cierto marketing en torno a la imagen del modelo, por lo que, se le podría pedir una indemnización o compensación económica.

-¿De quién es la foto? ¿De la modelo? ¿Del fotógrafo? ¿De la empresa que los contrata a ambos?

Ciertamente la foto no es del modelo. El modelo simplemente cede el uso de su imagen, para lo que además se entiende que se le ha remunerado, es decir, que ya ha habido una contraprestación por parte de la empresa/marca que lo ha contratado y por tanto, la obligación principal ha sido cumplida.

Ahora bien, lo que sucede en el sistema francés que Argentina emplea (el cual denominamos «Derecho de Autor») es que la empresa contrata al fotógrafo bajo la modalidad «obra por encargo» para que realice una determinada producción fotográfica y con esto, la empresa pasa a adquirir y por tanto a ser el titular de los derechos patrimoniales por sobre la obra, es decir, por sobre la/s foto/s en cuestión, pudiendo así utilizarla para los fines pactados.

En cuanto al fotógrafo, éste conserva para sí los derechos morales, que lo habilitan a ser reconocido como el padre y autor de la obra, a exhibirla para autopromoción, a ejercer las acciones correspondientes para que se mantenga la integridad de su obra, entre otras.

-Estamos en un momento de evitar generar cuerpos irreales y a veces se da eso con ediciones de postproducción. Cuando nos encontramos con imágenes con retoques digitales, ¿tienen poder de decisión para evitar eso?

Acá entramos en una cuestión semántica porque en general los contratos entre modelos y empresas establecen cláusulas que habilitan a la edición de la foto en postproducción.

A veces el término empleado es «editar», a veces «retocar», a veces «manipular» lo cual es súper normal cuando se quiere perfeccionar aquello que no pudo ser (ejemplo, mejorar el color del cielo, borrar la rama que cayó al agua) o más simple aún, poner la foto en sepia.

Entonces, hay que tener mucho cuidado y ser criterioso a la hora de ver si la edición ha tenido esta finalidad (mejorar los colores, limpiar el fondo, sacar las arrugas de la ropa, etc.) o si de pronto ha distorsionado la imagen de modo tal que el modelo pasa a ser otro. Si se ha «modificado», interesa también evaluar en qué medida.

Hay que ser consciente de que la industria se maneja de una determinada manera y estar preparado para afrontar eso, usando herramientas que ayuden a mejorar todas estas cuestiones que nos dañan.

En la realidad del día a día, lo que sucede es que antes de aceptar un trabajo, uno suele hacer un pequeño estudio de la marca, ve sus redes sociales, su página web y demás y ya se da cuenta de si va a haber una edición no acorde a la realidad. Ese es el momento en que uno debe de estar atento y esa es nuestra mejor herramienta.

-¿Te pasó alguna vez que hayan usado tu imagen para cosas que no consentiste? ¿Qué hiciste?

Como modelo he sido afortunada y no lo he vivido pero como abogada he representado a varias modelos que han padecido situaciones del estilo.

En esos casos, nos ponemos en contacto con la empresa y pedimos el cese inmediato del uso de las imágenes, además de la compensación económica correspondiente. Al tratarse de algo tan íntimo y propio como la imagen de uno, estos casos se tornan fáciles de  argumentar.

 

-¿Cuáles son los desafíos actuales en el modelaje?

Yo creo que el profesionalismo o mejor dicho, la falta de. El creer que al ser una cuestión artística no puede ser un trabajo y que no debe ser remunerado y valorado.

Esto no es algo que venga tanto de quienes contratan sino que es algo que imponen las personas que intentan lanzarse a la industria creyendo que están practicando un «hobby».

Las redes sociales y el ego de las personas han exacerbado esta cuestión y en algún punto bastardeado la profesión. Sin dudas, todos pueden ser modelos pero en la realidad fáctica no todos son modelos.

Para eso (y para todo en la vida)  se requiere estudio, dedicación y práctica. Y no hay nada más hermoso que hacer lo que a uno le gusta pero no hay que dejar de tener presente, que el modelaje es un trabajo.

-Finalmente, algún tip de asesoramiento para quienes trabajan en el modelaje:

Que se valoren y que se cuiden porque es la única forma de que todos seamos valorados y cuidados en una industria en la que no siempre se lo hace.

Pueden seguir a Michelle en instagram como @mich.steffen. Fotografia de Michelle hecha por Nati Amengual (@natiamengualph).

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