Un caso de acoso sexual en el trabajo

El fuero laboral ordenó una indemnización

0

El fuero laboral convalidó el despido de un trabajador por acoso sexual en el ámbito laboral, un sanatorio. Por ley, la empresa también es responsable y debe resarcir a quien sea víctima.

El caso se planteó porque un jefe de enermeros de la empresa discriminaba por origen, piel, altura, condiciones físicas y origen, llegando a decir que “estaría bueno poner una bomba a la tarde para deshacerse de todos ellos”, pretendiendo (el jefe) querer ingresar a cambiarse con mujeres, a quienes amenazaba, como referente, con sacarles las guardias y refiriendo términos soeces con contenido sexual.

La empresa lo despidió con causa, sin pagarle, pero el trabajdor a quien le imputaron el acoso sexual demandó para obtener su indemnización. Los jueces le negaron ese derecho y convalidaron el despido.

En el caso, todos los testigos de la parte demandada son contestes, categóricos, uniformes y precisos en describir la actitud del actor hacia el personal de la demandada como propia de un acosador, por hablar con lenguaje soez, ordinario y discriminatorio del jefe hacia sus compañeros de trabajo.

Así, un testigo dijo que en principio era un buen compañero de trabajo, pero cuando lo ascendieron a referente empezó a proferir
ciertos agravios verbales hacia sus compañeros de trabajo. Agregó haber vertido términos discriminatorios en función de la piel (oscura) y el origen (salteño) y términos en profundas connotaciones sexuales que por razón de decoro y buen gusto omito transcribir, dijo el juez.

En su momento el trabajador había sido sancionado por una conducta reprochable, por lo que no es cierto que carecería de antecedentes disciplinarios. Ello surge de la experticia contable, donde el experto informó que fue tenido a la vista una notificación de
Sanción Disciplinaria, firmada por el actor con fecha 07/08/09 –por un día de suspensión.

El trabajador despedido tenía una antigüedad en el empleo de 10 años y que fue promovido de enfermero a “referente”, lo que implicaba una mayor responsabilidad en el sector, lo cierto es que el hecho que se le imputa revistió de una entidad que
justifica su despido (art. 242 LCT), concluyeron los jueces.

 

Anexo con sentencia completa sobre acoso sexual en el trabajo

Buenos Aires, 19 de septiembre de 2018.
se procede a votar en el siguiente orden:
EL DOCTOR ROBERTO C. POMPA dijo:
I- Contra la sentencia de primera instancia que hizo lugar al reclamo, recurre la
parte demandada a fs. 448/461, presentación respondida por la contraria a fs.
463/480.
A fs. 446 apela sus honorarios el perito contador, por estimarlos reducidos.
II- Adelantaré que la queja principal esgrimida por la parte demandada, de
prosperar mi voto, tendrá favorable recepción.
Digo ello, por cuanto atendiendo a la forma en que quedó trabada la litis, ha de
tenerse por operado el distracto en forma directa por denuncia del empleador
mediante C.D. Nº 505914128 de fecha 21/08/14 (v. fs. 129), en la cual reveló la
conducta agresiva, irrespetuosa, despectiva y discriminatoria del actor hacia sus
compañeros de trabajo-.
Sentado ello, me abocaré al análisis de la injuria, que fuera materia de agravios en
la alzada, a fin de dilucidar si el empleador pudo acreditarla y así rechazarse las
indemnizaciones que por ley le corresponden, lo cual advierto, ha logrado.
Digo ello pues, si bien el actor tenía una antigüedad en el empleo de 10 años y
que fue promovido de enfermero a “referente”, lo que implicaba una mayor
responsabilidad en el sector -manejo del sector-, (v. declaración de V. a fs.
354vta.), lo cierto es que el hecho que se le imputa revistió de una entidad que
justifica su despido (art. 242 LCT).
Debo señalar que, contrariamente a lo argüido por el accionante a fs. 5vta., el Sr.
L. fue en su momento sancionado por una conducta reprochable, por lo que no es
cierto que carecería de antecedentes disciplinarios. Ello surge de la experticia
contable, donde el experto informó que fue tenido a la vista una notificación de
Sanción Disciplinaria, firmada por el actor con fecha 07/08/09 –por un día de
suspensión- (v. fs. 350vta. –punto 9-).
Por su parte, si bien es cierto que hubo una denuncia ante el INADI de parte de la
compañera de trabajo N C (v. fs. 271) de la cual se desprende que sólo se corrió
traslado a la parte demandada y no al actor, lo cierto es que luego esta se archivó
y lo mismo acaeció con la denuncia formulada por el actor (v. fs. 293).
A ello cabe agregar que ésta última denuncia fue formulada en fecha 23/06/14 (v.
fs. 38), esto es, dos meses posteriores a la desvinculación, con lo cual parece una
estrategia más del actor para colocarse en una situación mejor, cuando ya había
sido despedido.
Ahora bien, considero que apreciados según las reglas de la sana crítica, los
testigos de la parte demandada son contestes, categóricos, uniformes y precisos
en describir la actitud del actor hacia el personal de la demandada como propia de
un acosador.
Así surge de las exposiciones de fs. 215, 354, 357, 376 y 397, el trato además
soez, ordinario y discriminatorio del actor hacia sus compañeros de trabajo.
En este sentido, L. G. (fs. 215) declaró que el actor en principio era un buen
compañero de trabajo, pero cuando lo ascendieron a referente empezó a proferir
ciertos agravios verbales hacia sus compañeros de trabajo. Agregó haber vertido
términos discriminatorios en función de la piel (oscura) y el origen (salteño) y
términos en profundas connotaciones sexuales que por razón de decoro y buen
gusto omito transcribir, pero que pueden ser leídas a fs. 215 y a fs. 215vta.
G V. (fs. 354) adujo que al actor se lo despidió porque tenía ciertas actitudes de
connotación sexual, acoso y discriminación, lo que se materializó a través de la
denuncia ante el Ministerio de Trabajo, de la Sra. C.. Agregó que la relación se fue
volviendo cada vez más tensa, muy difícil de manejar, con connotaciones de
acoso y discriminación y con incitaciones de índole sexual. Dio cuenta además de
las denuncias y notas del personal hacia el actor con motivo de cuestiones de
acoso y sexuales.
N C. (fs. 357) manifestó que el actor amenazaba si no se hacían las cosas como él
decía, como así también que siempre utilizaba mucha ironía y sarcasmo para
referirse a sus compañeros y que discriminaba por origen, piel, altura, condiciones
físicas y origen, llegando a decir que estaría bueno poner una bomba a la tarde
para deshacerse de todos ellos, pretendiendo (el actor) querer ingresar a
cambiarse con mujeres, a quienes amenazaba, como referente, con sacarles las
guardias y refiriendo términos soeces con contenido sexual, como los que se
declaran a fs. 357vta.
Finalmente, A S (fs. 376) señaló que la relación de la Sra. C. con el actor era
pésima, que hacía referencia a que ella era de Salta, que le decía que no tenía
que ser enfermera sino verdulera, que el acoso hacia ella era constante,
ofreciendo a sus compañeros de trabajo porque eran personas gordas, negras,
extranjeras, burlándose del cuerpo físico y de la imagen, o por el origen (salteño),
diciendo que no debían trabajar como enfermeros, sino “ponerse una verdulería” y
que si faltaban al trabajo ello obedecía a lo que habían hecho entre sábanas
durante la noche (ver primer párrafo de fs. 377).
Es así que estimo que la ponderación de la prueba testimonial que se llevó a cabo
en el fallo de grado no ha sido correctamente realizada conforme los lineamientos
impuestos por la sana crítica (arts. 90 de la L.O., y arts. 386 y 456 del C.P.C.C.N.),
sin que, por el contrario, ha dado acabada prueba que el realizó hacia sus
compañeros y potencialmente compañeras de trabajo situaciones que pueden ser
calificadas como de discriminación y de violencia de género, que no pueden
resultar tolerable si se considera que deben respetarse condiciones dignas y
equitativas de labor, en condiciones seguras, que no ofendan a la dignidad e
integridad de las personas y cuya sistemática relación constituyó suficiente injuria
que no consiente la continuidad de la relación laboral en los términos del art. 242
de la LCT.
Recuerdo que la discriminación se encuentra prohibida por la ley 23.982, por el
principio de igualdad que emana de la Constitución Nacional (cfr. arts. 16 y 75.19)
y por numerosos tratados internacionales incorporados a su texto (art. 75.22),
como lo son, la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 2); el PIDESyC
(art. 2), La Convención Sobre Los Derechos del Niño (art. 2) y el PIDCyP (art. 26).
Del mismo modo, la violencia y, en especial, la de género, se encuentran
combatidas por diversas normas legales nacionales (leyes 26.485, 26.618 y
26.743), como instrumentos internacionales (Convención sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación contra La Mujer; La Convención
Interamericana para prevenir, sancionar y modificar la violencia contra La Mujer
(Convención de Belem Do Praia), como la Resolución 2807/13 sobre Derechos
Humanos, Orientación Sexual, Identidad y Expresión de Género dictada por la
Asamblea General de la OEA.
De manera que partiendo de la idea de trabajo decente, no hay margen para
violentos en el ámbito de las relaciones laborales, siendo ejemplificadora la
doctrina de la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuando resolvió que “si
se permite que personas responsables de estas graves irregularidades continúen
en sus cargos, se puede generar impunidad y crear las condiciones para que los
factores que inciden en el contexto de violencia persistan o se agraven” (Corte
I.D.H., Caso “G. y otras (“Campos Algodonero”) vs México).
Lo expuesto, me lleva a tener por acreditados y por ciertos los hechos imputados
al actor en la comunicación del distracto, la cual, por otra parte cumple con lo
específicamente establecido en el artículo 243 de la LCT.
No modifica lo expuesto, los dichos de los testigos del actor –v. fs. 152, 158 y 213-
, que por lo general se tratan de sus superiores y que hablan bien del Sr. L., en
tanto los testigos de la empleadora también fueron categóricos en señalar que el
actor se cuidaba en no aparecer como acosador ante sus superiores y se
mostraba como una doble personalidad, esto es, correcto ante sus superiores y
acosador ante los inferiores.
Así la Sra. C. (fs. 357) manifestó que el actor acosaba a sus compañeros y por
otro lado tenía buena relación con sus superiores, que para ganarse la confianza
de ellos se ponía a llorar y decía que iba a renunciar.
Por su parte, S. (fs. 376) señaló que el actor conservaba una buena imagen
adelante del coordinador y de los médicos y por su parte cuando ellos les
plantearon la situación de que estaban trabajando incómodos, no les creyeron, por
la buena relación que tenía el actor con sus superiores.
En virtud de lo expuesto, considero que habiéndose acreditado la causal de injuria
invocada – malos tratos, acoso sexual y discriminación-, considero ajustada a
derecho la denuncia del contrato efectuada por la empleadora.
Consecuentemente, propicio hacer lugar a la queja impetrada por la parte
demandada y revocar la sentencia de grado en cuanto hace lugar a los rubros
indemnizatorios derivados del distracto (indemnización por antigüedad,
indemnización sustitutiva del preaviso c/sac, integración del mes de despido c/sac
e indemnización art. 2 ley 25.323), en consecuencia propicio el rechazo de la
demanda.
III- Lo resuelto precedentemente, torna de tratamiento abstracto el recurso
impetrado por la demandada en torno a la base de cálculo establecida en la
anterior instancia a los fines de la indemnización establecida en el art. art. 245 de
la LCT.
IV- El nuevo resultado del litigio impone dejar sin efecto la imposición de costas y
regulación de honorarios efectuada en la anterior instancia, y proceder a fijarlos en
forma originaria (art. 279 C.P.C.C.N.).
A tal fin, atendiendo que la parte actora ha sido vencida, sugiero que las costas de
primera instancia se impongan a dicha parte (art. 68, primera parte del
C.P.C.C.N.).
Atendiendo a la importancia, extensión, mérito y calidad de las tareas llevadas a
cabo y lo normado por los arts. 16 y 58 de la ley 27.423 y art.
38 de la L.O. sugiero regular los honorarios por las labores realizadas en la
anterior sede a favor de las representaciones letradas de la parte demandada,
actora y perito contador en el 16%, 12% y 6%, respectivamente calculados sobre
el capital nominal reclamado.
VII- También sugiero imponer las costas originadas en esta sede a cargo de la
parte actora vencida en lo principal del reclamo (cfr. art. 68, 1º párrafo del
C.P.C.C.N.) y, a tal fin, regular los honorarios de la representación letrada de cada
parte, por sus actuaciones ante esta alzada, en el 30%, para cada una de ellas, de
lo que, en definitiva, les corresponda percibir por sus trabajos en la instancia
anterior (arts. 16 y 30, ley 27.423).
EL DOCTOR ALVARO E. BALESTRINI dijo: Por compartir los fundamentos
adhiero al voto que antecede.
EL DOCTOR MARIO S. FERA no vota (art. 125 L.O.).-
A mérito del acuerdo que precede el Tribunal RESUELVE: 1) Revocar la sentencia
de primera instancia y rechazar la demanda en todas sus partes; 2) Dejar sin
efecto la imposición de costas y regulación de honorarios practicada en la anterior
instancia; 3) Imponer las costas de la misma a cargo de la parte actora; 4) Regular
los honorarios de la representación y patrocinio letrado de la parte demandada,
actora y del perito contador, por los trabajos realizados en la instancia de grado en
el 16%, 12% y 6%, respectivamente calculados sobre el capital nominal
reclamado; 5) Confirmar la sentencia de grado en todo lo demás que decide; 6)
Imponer las costas de la alzada a la parte actora; 7) Regular los honorarios de la
representación letrada de la parte demandada y actora, por su actuación en la
alzada, en el 30%, respectivamente, de lo que les corresponda percibir por su
intervención en la anterior instancia; 4) Hágase saber a las partes y peritos que
rige lo dispuesto por la Ley 26.685 y Ac. C.S.J.N. Nro. 38/13, Nro. 11/14 y Nro.
3/15 a los fines de notificaciones, traslados y presentaciones que se efectúen.
Regístrese, notifíquese y oportunamente devuélvase.
Fdo.: Alvaro E. Balestrini – Roberto C. Pompa
Ante mí.- Guillermo F. Moreno -Secretario de Cámara-

Deja una respuesta

Enviar comentarios sobre la nota. Su dirección de correo electrónico no será publicada. Esta sección no es para realizar consultas ni asesoramiento legal, que debe procurarse abogado/a.