Despido con causa por hurto. Cómo hacerlo y no morir (perder el juicio) en el intento

El autor cuenta las vicisitudes del proceso de desvinculación de un trabajador a quienes descubrieron hurtando bienes de la empresa. Claro está, no siempre es fácil y muchas empresas optan por el despido sin causa e indemnizar al trabajador a quien ya le perdieron la confianza. Otras, cuando hay pruebas suficientes, dan la batalla. Veamos la resolución del caso.

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Por Chino *

El empleado en cuestión (lo llamaremos Antonio) tenía más de 30 años de antigüedad en la empresa, y era de extrema confianza.

Llegaba primero, alrededor de las 5 de la mañana, y abría las puertas de la empresa y ponía a calentar las máquinas. La empresa tiene unos 30 empleados.

Una mañana, otro compañero de trabajo, (lo llamaremos Orestes), también fue temprano a trabajar. Se sorprendió mucho cuando lo vio a Antonio cargar mercadería en un camión que no reconocía.

Además, llevaba esa mercadería con el autoelevador a la vuelta de la esquina, no se cargaba en la puerta de la fábrica. Cuando le preguntó por el tema, le dijo que no diga nada, que no pasa nada.

La consulta legal por el hurto del trabajador

Orestes se lo comentó al dueño de la empresa, y allí se le hizo la consulta al abogado.  El abogado recomendó: Suspender inmediatamente a Antonio (con goce de haberes), e iniciar un sumario interno. La empresa le pidió a Orestes que escriba en computadora todo lo que vio, y que luego lo firme ante escribano, certificando su firma. Así lo hizo.

La empresa, al día siguiente, le mandó una carta documento a Antonio, en la cual le expuso los hechos, y le otorgó 3 días hábiles para que haga su descargo. Antonio no contestó nada.

Pasados los días, la empresa despidió con causa a Antonio por los hechos relatados por Orestes, y formuló la denuncia ante la Justicia Penal por el posible delito de hurto. En la empresa estaban asustados con el juicio laboral probable, porque el mito es: “una empresa gane un juicio laboral es imposible”.

A los pocos días, la empresa recibe un telegrama laboral de Antonio, desconociendo los hechos y reclamando indemnizaciones derivadas del despido. La empresa ratificó el despido con causa.

Luego del SECLO, Antonio le inicia el juicio laboral a la empresa, por varios millones de pesos. Por lo tanto, tenemos un juicio penal en curso por el posible hurto, y un juicio laboral por el despido. Ambos juicios tratan de los mismos hechos.

 

La causa penal y la causa laboral por el hurto

El expediente penal avanza normalmente, declaran los testigos, siendo fundamental Orestes. El juicio laboral avanza rápidamente, y también declaran los testigos, Orestes incluido.

Finalizada la prueba en ambos expedientes, el juez penal fija una fecha para dictar su sentencia. El abogado de la empresa le pidió al juez laboral que espere para dictar su sentencia a tener la sentencia penal, ya que podría haber contradicción. El juez decidió no esperar. Y hubo contradicción.

El juez laboral de primera instancia condena a la empresa por el despido, obligándola a abonar una indemnización millonaria en pesos. Consideró que los testigos en sede laboral y en sede penal tuvieron algunas contradicciones. A los pocos días, el juez penal dicta su sentencia y condena a Antonio por defraudación a seis meses de prisión en suspenso.

Por lo tanto, se da el famoso “escándalo jurídico”. Por un lado, un juez penal consideró que Antonio era responsable penalmente por defraudar a la empresa y lo condenó a prisión en suspenso.

Por otro lado, un juez laboral consideró que los hechos no eran suficiente causa para despedir a Antonio. En ambos casos hubo apelación a las respectivas Cámaras. La Cámara de Apelaciones en lo Penal resolvió confirmar la condena a Antonio.

El abogado de la empresa rápidamente acompañó copias certificadas de las sentencias penales de primera y segunda instancia y las presentó como hecho nuevo en el juicio laboral, que se encontraba en segunda instancia ya.

Finalmente, luego de pasado un tiempo, la Cámara de Apelaciones del Trabajo dio vuelta la sentencia y rechazó la demanda de Antonio, y asimismo lo condenó a abonar las costas.

Antonio todavía no pagó nada (a pesar que la mercadería que se llevaba era muy valiosa), pero al menos no le sacó aún más plata a la empresa. Con paciencia, dedicación y siguiendo todos los pasos, las empresas pueden ganar un juicio laboral en la Argentina.

 

* El autor/a es abogade, escribe bajo suedónimo y prefirió no ser identificado en esta nota.

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