¿Sabés cómo se produce la leche en el país?

En esta nota se resume cómo viven las vacas lecheras en Argentina, qué comen y qué cuidados reciben.

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Por Julián Imohff *, Mario Sirvén ** y María Luz Zapiola ***.

Primero vale aclarar que el término “leche” de acuerdo al Código Alimentario Argentino, se refiere a la leche de vaca. Si proviene de otros animales necesita especificación, por ejemplo, leche de cabra o leche de oveja. Habiendo dicho esto, podemos decir que para que haya leche en nuestra mesa, se requiere del trabajo en equipo del tambero y sus vacas.

Hablemos un poco de la vaca. Todas las vacas tienen la capacidad de producir leche, pero para que se desencadene su producción la vaca tiene que parir un ternero. Sin parto no hay lactancia y, por lo tanto, no hay leche. Durante el período de lactancia, las vacas deben ser ordeñadas todos los días, generalmente dos veces por día, y por lo tanto en los tambos se trabaja los 365 días del año, sin fines de semana ni feriados.

Las vacas más elegidas en Argentina para producción de leche son las blancas y negras, que seguro se te vienen a la mente, y son raza Holando-Argentino. Pero la leche no sale del aire, las vacas deben alimentarse con alimentos que aporten energía y proteína que se “transforma” en leche en la glándula mamaria, vulgarmente llamada “ubre”. Entre los alimentos que consume la vaca lechera, predomina el vulgarmente llamado “pasto” que, contrariamente a lo que nos imaginamos, no es la hierba que crece silvestre, naturalmente, en el campo sino que, en realidad, es producido por pasturas sembradas. Hay distintas especies forrajeras, producto de años de selección y mejoramiento genético, que se pueden sembrar para producir pasto. Cada especie tiene sus características específicas y hay mucho conocimiento sobre la mejor forma de combinarlas y manejarlas.

La pregunta que te podés estar haciendo es ¿Y por qué si con pasto tenemos energía y proteína para producir leche hay vacas que no comen solamente pasto? Básicamente, porque la producción de pasto de cada especie no es estable a lo largo del año, y también varía la calidad nutricional del forraje que producen. Acá es donde entran en juego otras opciones de alimentos. Por un lado, los llamados “concentrados”, como grano de maíz y el subproducto del prensado de soja para extracción de aceite (expeller de soja), que tienen mayor concentración de energía y proteínas. Por otro lado los “silajes”, que pueden ser de maíz o de otras especies y que son una manera de almacenar grandes volúmenes de alimento de buena calidad y valor nutricional, difiriendo la oferta de alimentos de épocas estivales a invernales. Hay profesionales que se especializan en la alimentación y nutrición de la vaca lechera, para asegurarse que cada vaca coma lo que necesita para estar saludable y producir leche eficientemente.

Según el porcentaje de participación de los distintos grupos de alimentos en la dieta de una vaca, podemos identificar diferentes sistemas de producción. Podríamos decir que el sistema más ampliamente adoptado en Argentina es el sistema pastoril con suplementación, donde las vacas son alimentadas en gran parte por pasturas (pasto), suplementadas con silaje de maíz o sorgo, además de grano de maíz y expeller de soja (concentrados). Puede ser que hayas visto en etiquetas de productos el lema “leche producida a pasto”, pero la certificación de leche producida a pasto no existe, es solo una etiqueta y una cuestión de marketing. Por sí sola no es indicativo de nada, no implica que la leche sea de mejor calidad ni que la vaca sea más saludable, o que la leche tenga una composición química diferente. De hecho, como vimos, el pasto es siempre la base de la alimentación de la vaca lechera.

A su vez, podemos pensar en caracterizar a los sistemas de producción de leche en base a cómo reciben su alimento las vacas. Hay sistemas donde las vacas están “libres” en parcelas de pasturas y cosechan su propio alimento y otros donde están “estabuladas”, en corrales y/o galpones, donde reciben todo su alimento.

Independientemente del tipo de alimento que reciban, de si están afuera o adentro, del tipo de instalaciones y nivel tecnológico del tambo, para que las vacas produzcan toda la leche que su potencial genético permite, es indispensable que vivan en bienestar. Un buen trato hacia los animales resulta en mejores resultados productivos y económicos. En el proceso bien hecho las vacas no sufren de estrés. Todas las nuevas tecnologías, incluidos los sistemas de estadía bajo techo, son para el confort de las vacas, ya que el bienestar animal determina en gran parte la cantidad y calidad de la leche producida. La leche que se obtiene de las vacas en bienestar es un alimento de calidad y muy completo que, como leche fluida o subproductos lácteos, se consumen en Argentina alrededor de 200 Kg per cápita anualmente.

Como te habrás imaginado, no todos los tambos son iguales, hay una gran diversidad de escala y de sistemas de producción en nuestro país. Lo importante es que, sea cual sea la escala y el sistema de producción, atrás de la producción hay animales y personas de carne y hueso que trabajan los 365 días del año y hacen posible que haya leche en nuestras mesas.


Autores:

– *. Ingeniero Agrónomo, Productor Agropecuario en una empresa familiar.

– **, Médico Veterinario, Asesor en manejo y bienestar de bovinos de carne y leche.

– ***, Ingeniera en Producción Agropecuaria, Responsable Área Técnica de ArgenBio.

Para más información te invitamos a leer la nota completa en http://infoalimentos.org.ar/temas/del-campo-a-la-mesa/505-tengo-una-vaca-lechera-y-no-es-una-vaca-cualquiera

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